¿Ya sabes qué quieres estudiar?

julio 10, 2011

         

           No me especializo en orientación vocacional, ni tengo hijos en edad universitaria, pero mi experiencia personal para entrar a la universidad – junto a algunos consejos que conseguí en Internet – tal vez pueda servir de guía a los bachilleres que deseen realizar estudios superiores.

 Es deseable saber con antelación y certeza la carrera de nuestra preferencia. Saber qué queremos, o por lo menos tener una idea aproximada, es de gran ayuda, ya que nos permite concebir una buena estrategia para elegir dónde estudiar, en función de nuestras prioridades académicas. La psicopedagoga Marina Müller lo resume así: No se puede iniciar una travesía sin conocer el destino, y sin contar con mapas y orientación para llegar a él por el mejor camino.

 Particularmente, yo me equivoqué en mi primera elección. Creí saber lo que me gustaba, pero casi inmediatamente después de entrar a la universidad y la carrera de mi elección, quedó claro que había sido un error. Me decidí por ingeniería química, porque en el bachillerato me fue relativamente bien con esa materia y me pareció interesante. Pero a la postre esas razones resultaron insuficientes, ya que las ciencias en realidad no me apasionaban. De hecho, más tarde comprendí que me había dejado arrastrar por ciertas tendencias sociales que en esa época imperaban en mi país (los ingenieros eran más “populares” que los humanistas), sin tomar debidamente en cuenta ni mi personalidad, ni mi verdadera vocación.

Sobre la importancia de autoevaluarnos a la hora de decidir qué estudiar, la orientadora educacional y vocacional Elena Astorquiza nos dice: El autoconocimiento permite al joven tomar conciencia de su realidad, de sus potencialidades y rendimiento (…) Talentos, intereses y “hobbies” hacen una muy buena mezcla de características… que lo pueden ayudar a definir a qué quiere dedicar su tiempo laboral.

Así que después de un año “luchando” infructuosamente contra los números, y convencido de que aquella carrera sería un auténtico calvario para mí, di un giro de timón, cambiando radicalmente de rumbo académico. Y desde el mismo instante cuando sentí la urgencia de cambiar, comencé a evaluar más concienzudamente mis opciones, tomando en cuenta verdaderamente mis intereses.

Aunado a eso, durante el proceso de selección de mi nueva carrera universitaria (traducción), involucré más a mis padres; dediqué más tiempo que antes a conversar con ellos profunda y honestamente sobre mis motivaciones para hacer ese cambio tan drástico, de ingeniería a idiomas. Vale destacar que en esa situación – y a lo largo de toda mi juventud – mis padres se mostraron muy comprensivos y solidarios, contribuyendo a que esa transición fuera armoniosa y productiva.

En relación a esa tan necesaria comunicación entre padres e hijos, explica Astorquiza: Los padres son quienes mejor conocen las capacidades, inclinaciones o rechazo de sus hijos hacia determinadas actividades o profesiones. Por su parte, la psicóloga Sabine Romero apunta que el joven necesita interlocutores válidos, como padres y profesores, que lo acompañen, haciéndoles preguntas que le permitan indagar en sus motivaciones, ideales y sueños.

Finalmente, comparto con mis apreciados lectores algunos consejos vocacionales extraídos de:

http://universitasorientacion.wordpress.com/2009/09/07/consejos-vocacionales/

  • No tomes una decisión de acuerdo con lo que tus padres esperan de ti, la carrera de moda, o lo que estudiarán tus amigos.
  • Debes conocer tus prioridades, intereses; hacer un plan de vida; saber para qué eres bueno, tus habilidades y cómo es tu carácter.
  • Reconoce cuáles son las actividades que más te gusta hacer, la materia que más te gusta estudiar, los temas de los cuales te gusta hablar.
  • Evalúa tu capacidad y disposición para trabajar en algo que en verdad te atraiga realmente.
  • No te dejes engañar por lo que parece que ganarás cuando trabajes.
  • Para tomar tu decisión, busca profesionales que se dediquen a la orientación vocacional.
  • Es recomendable que desde la secundaria acudas con un orientador que de seguimiento a tu plan de vida.
  • Escucha varias opciones de carreras y universidades, ya que cambian de acuerdo con su ideología.

¡Querido estudiante, buena suerte en tu elección!

Ángel Rafael La Rosa Milano

“el sol brilla siempre dentro de ti”

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