¡FELIZ NAVIDAD!

diciembre 21, 2014

Arbolito de mi casa

Mis muy apreciados soleros,

Reciban un caluroso saludo navideño.

En estos días, con tantas tragedias naturales y humanas que castigan al mundo (como la masacre de niños pakistaníes a manos de talibanes desalmados y asesinos, y la opresión desmedida en países con gobiernos retrógrados y sanguinarios como el mío, Venezuela) podemos llegar a sentirnos desesperanzados e impotentes. Pero al mismo tiempo somos capaces de entender que, para combatir esas amenazas contra la humanidad, debemos hacer lo posible por mantenernos optimistas y llenos de fe en un porvenir de tranquilidad y felicidad para nuestros hijos y las futuras generaciones.

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Es por ello que, en estas fechas decembrinas, a pesar de tantas calamidades que nos agobian, nos permitimos celebrar en familia la Navidad, transmitiéndole a nuestros pequeños toda la alegría y la esperanza que ella encierra, ya que tal vez son las mejores armas con las que ellos enfrentarán las adversidades.

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En ese sentido, nos atrevemos a compartir con ustedes, queridos lectores, unos sencillos videos navideños caseros que hicimos con nuestra amada hija, al tiempo que les deseamos

¡FELIZ NAVIDAD!

Ángel Rafael La Rosa Milano

“El Sol brilla siempre dentro de ti”

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El inusual “Niño/Santa” de mi hija

diciembre 15, 2014

Este año, mi hija de 8 años pidió al Niño Jesús y a San Nicolás un regalo algo inusual (por cierto, mi esposa y yo sospechamos que ella sospecha que nosotros somos sospechosos de usurpar la identidad de los dos socios jugueteros).

Precisamente, ayer la llevé a la juguetería, para que eligiera con calma entre las muchas variantes que hay de ese su anhelado juguete, y se lo encargara, con la respectiva carta, al Niño y a Santa.

Tras comparar concienzudamente los pro y los contra de todas las opciones disponibles, mi dulce princesita se decidió por un C/R Toyota FJ Cruiser, 4X4, todo terreno, (sube pendientes de 60 grados y es anfibio).

¡Los tiempos cambian! En mis años infantiles, era impensable ver a una niña jugar con un carro a control remoto. Al menos en público.

Y no es que ahora sea muy común que digamos (puedo apostar que mi hija será la única hembrita de su curso y del vecindario con un juguete así), pero en una época donde las féminas conducen autobuses, camiones, trenes, etc., seguramente no causará tanta sorpresa.

En la tienda, mientras veía a tan adorable criatura, absorta en la elección de su carro, con sus ojitos agrandados por la emoción, caí en cuenta de que, tal vez, yo, sin proponérmelo, he estado influenciando fuertemente su gusto por pasatiempos como ese. Y es lógico, ya que desde su nacimiento he tenido la bendición de pasar mucho tiempo con mi hija.

La madre, por su parte, también ejerce un influencia muy positiva, estimulándole y celebrándole, en todo momento, sus infantiles deseos e iniciativas.

Finalmente, si nuestra adorada hija mantiene el interés por esos pasatiempos poco convencionales para una niña, mi esposa y yo seguiremos apoyándola, y seguiremos besándola y abrazándola con ternura lo más que podamos. Después de todo, también puede haber mujeres pilotos de autos y hasta de cohetes espaciales muy femeninas y tiernas ¿no?


Navidad en Japón 2013: Aguinaldo venezolano

diciembre 22, 2013

¡Hola, mis muy estimados Soleros!

Con esta sencilla versión casera del clásico navideño venezolano, “El niño Criollo”, quiero desearles a todos mis amables lectores en el mundo entero, junto a mi adorada pequeña artista y mi amada esposa japonesa:

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

Ángel
“El Sol brilla siempre dentro de ti”


¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

diciembre 25, 2012

Estimados Soleros,

En estas Navidades, reciban todos un muy caluroso abrazo de cariño y agradecimiento por su apoyo. Que la esperanza navideña invada sus mentes y sus corazones, y les permita vislumbrar y construir un futuro de salud paz y amor, en la unión de sus seres queridos.

A continuación comparto con ustedes un sencillo video casero de YouTube, donde canto algunos aguinaldos venezolanos con mi adorada hija, queriendo expresar lo que significan para nosotros las Navidades y el Año Nuevo: compartir en familia y mantener nuestras hermosas tradiciones.

¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO! 

Ángel Rafael La Rosa Milano

“El sol brilla siempre dentro de ti”


Del Niño Jesús y asuntos relacionados…

diciembre 22, 2012

http://gifsyfondospazenlatormenta.blogspot.jp/     

El Niño Jesús y otras bonitas fantasías infantiles. Importancia en la vida de los niños 

          Se acerca el 24, y hoy, mientras confirmaba con mi hija sus opciones para el juguete navideño, y le explicaba que la decisión final la harían Santa y el Niño (para que sea sorpresa, y porque depende del presupuesto que ellos manejan conjuntamente), vinieron a mi mente algunas reflexiones.

 Siempre he creído que es muy beneficioso para los niños alimentarle fantasías como la de sus presentes de Navidad, por ejemplo. Su inocencia hace que vivan en un mundo de ensueños (o de pesadilla, si los asustamos con historias de terror) y, a medida que van creciendo, van descubriendo por sí mismos – y con nuestra ayuda – la realidad detrás de todos esos cuentos  que les metimos para hacer su infancia lo más bonita posible. Mi abuela materna tenía la frase perfecta para expresar eso: “A los hijos pongámosle pétalos en el camino, porque la vida se encarga de ponerle espinas”.

 Y hablando de la inocencia primera, esta es una virtud humana sumamente valiosa que vamos perdiendo con la edad, lógicamente. Aunado a eso, mientras más evoluciona la raza humana más pronto en la vida pierden los niños su ingenuidad.

 Para algunos padres es importante que los hijos “maduren” pronto, por lo que procuran no fomentar mucho en ellos creencias infantiles, o incluso las evitan totalmente.

 No ponemos en duda la buena intención de ese enfoque. Pero, nosotros sentimos que no hay razón para apurar la maduración de nuestros retoños; que, por el contrario, hay que dejarlos vivir en su universo de magia y pureza el tiempo que sea necesario, porque como enseñaba mi abuela, ya les tocará vivir una realidad que a veces puede llegar a ser muy espinosa.

Nuestros hijos saben que el Niño Jesús trae los regalos, pero, ¿saben quién fue realmente Jesús? 

 Normalmente, le neseñamos a nuestros hijos que el Niño Jesús – con su buen socio empresarial San Nicolás – es quien trae los juguetes en Navidad. Pero, hoy, al revisar con mi hija sus peticiones, caí en cuenta de que hasta este momento nunca le he hablado de quién fue – y es – realmente Jesús (aunque no desde un punto de vista religioso, sino muy humano. Mi esposa y yo, aunque creyentes en “algo superior”, no profesamos ninguna religión). Así que decidí hacerlo, por primera vez.

 Le dije que Jesús es uno de los hombres más buenos que han existido en el mundo. Tanto, que siempre compartía lo poco que tenía con los demás, hasta quedarse él prácticamente sin nada; que siempre se preocupaba mucho por los enfermos, haciendo todo lo posible por curarlos; que, como era muy inteligente y muy bondadoso, siempre enseñaba a las personas que lo seguían como resolver sus problemas; que como tenía muchísimos amigos que lo querían tatnto – y él a ellos – unos hombres malos y egoístas decidieron matarlo y clavarlo en una cruz (por eso la cruz de las iglesias cristianas), porque tenían miedo y envidia de que Jesús fuera mejor y más importante que ellos; que Jesús no los ofendió sino que los perdonó… Seguidamente le dije a mi adorada pequeña que en YouTube había unos videos para niños sobre la vida de Jesús. Además de coincidir conmigo en que él fue un hombre extraordinariamente bueno, ella me respondió inmediatamente que le enseñara los videos lo antes posible, porque eso le interesaba muchísimo… 

 Transmitirle a nuestras criaturas que el Niño Jesús – y su querido colega barbudo – es quien le pone los regalos en diciembre es una hermosa tradición. Pero, hoy, tras la emocionada respuesta de mi hija a mi sencilla descripción de Jesús, entendí que esa costumbre nuestra no está del todo completa si no le hablamos a los pequeños sobre la vida de ese maravilloso ser humano, no en vano considerado por cientos de millones de seres humanos el Dios del Universo.

 ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!  

Ángel Rafael La Rosa Milano

“El sol brilla siempre dentro de ti”  


¿Por qué soy feliz en Navidad?

diciembre 21, 2010

Arbolito de mi casa

(Nota: este texto de mi autoría es el mismo publicado aquí el 21 de diciembre de 2010)    

En momentos cuando mi amada Venezuela y otros países hermanos sufren por las fuertes lluvias, y por nuestra propia incapacidad de convivir pacíficamente, le pido a Dios que nos proteja a todos por igual, que me perdone por mi parte de responsabilidad en nuestras tragedias naturales y hunmanas, y que me permita ser ente de bien para mi gente y el mundo entero. Pero, a pesar de los pesares, en estas Navidades deseo fervorosamente que todo lo que aspiran noblemente en su mente y su corazón se traduzca en hermosas realidades de plenitud espiritual y material, junto a sus familiares y seres queridos. ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO! (Diciembre, 2010)

        Definitivamente, en Navidad siempre siento una particular felicidad, y veo a mi alrededor mucha gente que luce igualmente feliz. A veces me pregunto cuál podrá ser la causa primera de ese sentimiento.

En mi caso específico, ese estado de elevación no guarda relación directa con creencias religiosas puesto que no practico ninguna religión (aunque creo en “algo superior”). Pero supongo que debería agradecer, en parte, al catolicismo venezolano, porque desde que tengo uso de razón disfruto intensamente las tradiciones navideñas, signadas por reuniones decembrinas y de Año Nuevo con la familia y los amigos, plenas de calor humano, así como de inspiradora música y deliciosa comida para la ocasión tan especial. Es decir, más que por su origen místico (el cual respeto sinceramente), la Navidad me cautiva por la eterna vitalidad de su tradición; por ser un hecho cultural de gran belleza estética, que entraña un bonito mensaje espiritual, humanitario.

 Mi euforia pascuera tampoco tiene que ver con mi origen clase media. Tanto en Venezuela como en otros países donde he podido apreciar las celebraciones decembrinas, he constatado que la fuerza inspiradora de la Pascua llega por igual a personas de todos los estratos sociales, y que sin importar cuan comercializadas estén dichas festividades hoy en día, las gentes alrededor del mundo procuran disfrutar plenamente tan reconfortante experiencia, cada quien de acuerdo a sus posibilidades.

 ¿Mi exultación decembrina tendrá su explicación en el solsticio de invierno (21 ó 22 de diciembre) con su efecto de renacimiento en la naturaleza, y por ende en los seres humanos? De hecho, la iglesia católica decidió ubicar el Nacimiento de Cristo en una fecha cercana, 25 de diciembre, para hacerla coincidir con ese importante evento astronómico (celebrado por la humanidad desde el inicio de los tiempos), y otorgarle así un significado de fe y esperanza.

¿O tal vez mi ánimo festivo de estos días sea simplemente el resultado de una convención humana, de un acuerdo colectivo global para celebrar en diciembre, del mismo modo que nos ponemos de acuerdo (a escalas más reducidas) para expresar nuestro gozo en un cumpleaños o unos carnavales, por ejemplo? Me resisto a creerlo.

Al final, aunque seguiré indagando sobre el por qué de ese sentimiento positivo universal, creo que lo más importante es dejarnos llevar por la actitud fraterna y optimista generalizada que se apodera de nosotros en Navidad y Año Nuevo, aprovechando ese benévolo influjo para reafirmar año tras año nuestro compromiso de hacer bien al prójimo y a nosotros mismos.

 Tenemos que dejarnos llevar por esa alegría omnipresente, en el sentido de participar activamente de la tradición. Por ejemplo, siendo yo mismo un entusiasta activista de las tradiciones pascueras (activismo formado al calor y el amor de las reuniones familiares), me preocupo por transmitirle a mi pequeña hija el disfrute tanto material como espiritual de las fiestas. Y los resultados son más que evidentes, y en extremo gratificantes. En efecto, actualmente entre tantas razones que nos brinda la Navidad para estar alegres, los momentos junto a mi esposa y nuestra hija son los más placenteros. El corazón se nos sale de dicha al verla gritar maravillada ¡wao! con los arbolitos y adornos luminosos que surgen a su paso, poniendo en sus agrandados ojitos las luces y la magia de la Navidad. Ni hablar de cuando se pone a cantar espontáneamente y a todo pulmón bonitas melodías decembrinas, en la casa o en plena calle…

 Esta gran felicidad que me embarga en Navidad, es un sentimiento muy real, un sentimiento que me trae concretos e inmensos beneficios como individuo y como parte de la humanidad. Es un estado de regocijo que me hace ver la vida, el mundo y sus habitantes con ilusión renovada; que me hace creer que sí puedo ser cada vez mejor hijo, hermano, esposo, padre, amigo, vecino, ciudadano, mejor persona; es la íntima convicción de que tras esas hermosas tradiciones que me legaron mis amados padres, y que ahora yo entrego a mi adorada hija, sí hay un “mensaje superior” que nos recuerda cada diciembre que podemos superar los problemas personales y globales que nos agobian, para lograr ser felices. Pero para ello debemos pedir a la energía creadora que nos ilumine y nos de fortaleza de espíritu, para transformarnos en hombres de bien, capaces de vivir con nuestros hermanos, sin odio ni maldad, y para soñar y luchar incansables por el tan anhelado mundo de amor y de paz.

 ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

Ángel Rafael La Rosa Milano

“El sol brilla siempre dentro de ti”


DAR Y RECIBIR

noviembre 26, 2010

(Nota: Este escrito de mi autoría es el mismo publicado en noviembre del año pasado, 2010)  

“Hay que dar para recibir”. Según este elevado principio, obtenemos de los demás – y de la vida – en la misma medida en que entregamos. Pero, en un mundo cada vez más materialista, la interpretación y el uso que hacemos de esa ley universal no son los más acertados.

 Básicamente, lo que establece dicho principio es que si somos generosos de espíritu con nuestros semejantes y con el universo entero, seremos recompensados con la misma generosidad. Pero, no significa que debamos esperar, a propósito, recompensa alguna por nuestras acciones bondadosas; hay que dar con desprendimiento, sin esperar nada a cambio. De lo contrario, desvirtuamos el acto de dar, y simplemente lo usamos como un instrumento mercantil para comprar “bienes” al receptor de nuestra acción. Es decir, la errónea aplicación de dicha regla lleva a algunas personas a dar compulsivamente, con el fin de ganar la  gratitud incondicional de los demás, y los muchos otros beneficios que ello implica, como poder y control, entre otros.

Me gusta recordar la época de mi vida cuando dar y recibir eran gestos espontáneos. Si dábamos algo a alguien lo hacíamos por el mero placer de hacerlo; con el fin de alegrarle la existencia; como un gesto de amistad. Y aun en los casos donde dábamos algo en reciprocidad por algún bonito gesto recibido, lo hacíamos con naturalidad; sin precipitación ni angustias; sin más obligación que la que imponen tácitamente la nobleza y las buenas costumbres. Simplemente un beso, un abrazo, una sonrisa, o una palabra de agradecimiento nos hacían felices; eran nuestro mayor premio cuando ofrendábamos algo a alguien. Sí, lógicamente al final se construían muchas amistades duraderas dando y recibiendo, pero siempre de una manera sana.

En esos años, cuando éramos objeto de alguna atención que sabíamos desinteresada, agradecíamos gustosamente de palabra y de corazón, sin recelos ni temores por obligaciones o compromisos indeseados. Recibíamos con los brazos abiertos, contentos y agradecidos, a sabiendas de que se nos presentaría la oportunidad de devolver la deferencia, a su debido momento y en la medida de nuestras posibilidades.

Si necesitábamos y obteníamos un favor de alguien, quedábamos en “deuda”. Sí. Pero gustosos, confiando en que tarde o temprano lo retribuiríamos de algún modo, ya que “nobleza obilga”. Pero siempre de acuerdo a nuestras capacidades; sin temer “pases de facturas” demandando cosas fuera de nuestro alcance material ni reñidas con nuestros valores.

Pero las cosas cambian, y no siempre para bien. Actualmente, para millones de seres humanos la acción de dar y recibir tiene un sentido meramente pragmático. Esto puede apreciarse fundamentalmente en el hecho de que a muchas personas no les gusta agradecer; temen hacerlo, y lo evitan a toda costa. Porque en su mentalidad dar las gracias los compromete; es dejar constancia fehaciente de que recibieron algo; es firmar un recibo que más tarde tendrán que pagar. Por ello, para disimular cuando son objeto de algún gesto, se abstienen de pronunciar la palabra “gracias”. Incluso en situaciones obvias, donde es lo único que se puede – y se debe – decir. Dichas personas llevan la cuenta exacta de las veces que dan y las veces que reciben, para asegurarse de que la balanza comercial de favores realizados se inclina hacia su lado, y la de favores recibidos, del otro lado. Y asumen el dar para recibir como una férrea competencia de quien es más “generoso”, para así obtener más a cambio, y deber menos. Pero cabe señalar que no podemos ocultar o ignorar una buena acción recibida ya que ésta constituye en sí misma la mejor evidencia.

Ya prácticamente estamos en navidad. Es el momento perfecto para intentar despojarnos de las nociones mercantilistas que contaminan cada vez más nuestra natural disposición a dar y recibir. Al final, todos los seres humanos de una u otra forma buscamos la felicidad. La satisfacción espiritual que se siente dando y recibiendo desinteresadamente es tan inmensa que eclipsa totalmente los placeres o temores materiales de hacerlo condicionados.

En estas navidades, busquemos la felicidad con un “toma y dame” de amor y paz. Sobran razones para intentarlo.

Ángel Rafael La Rosa Milano

“el sol brilla siempre dentro de ti”