Entrevista para ComunicKanda

febrero 12, 2015

El canto de un alma llanera

Por: Sota Seki / KUIS

ANGEL VEN 8

En un hogar típicamente japonés, en el corazón de Tokio, algo suena diferente desde hace tiempo. La pequeña María Michirú se dormía con canciones al ritmo del himno nacional venezolano. Ahora, cada Navidad suena un cuatro mientras la pequeña interpreta los aguinaldos que su padre le ha enseñado.

En esta familia, definitivamente,vive un alma llanera que ama, llora, canta y sueña…con claveles de pasión.

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¿Qué es una familia transnacional? “La familia transnacional es un núcleo de intercambio”, según Ángel Rafael La Rosa Milano, venezolano que ahora vive en Tokio con su esposa japonesa y su hija de ocho años.

Antes de venir a Japón él estuvo en China estudiando y trabajando en la Universidad de Beijing. Un día se encontró con una japonesa y ahí empezó la historia de amor que lo trajo a este país.

Cuenta que un día iba a una fiesta con una amiga, y ésta le presentó a su compañera de cuarto: una joven japonesa muy atractiva, y se enamoró de su mirada dulce. Así que finalmente invitó esta joven a la fiesta, bailaron salsa, se conocieron mejor  y, después de seis meses de relación, decidieron casarse.

¿Qué idioma se habla en esta familia? En su hogar él habla español con su hija, pero con su esposa habla inglés; mientras que su esposa y su hija se hablan en japonés. Sin embargo, comenta que los tres entienden un poquito de los otros idiomas.

Además de las lenguas, también combinan las tradiciones. En Navidad, por ejemplo, él baila y canta temas tradicionales con su hija, como en Venezuela. Pero cuando se celebra Año Nuevo, su esposa cocina la comida tradicional japonesa de esa temporada, Osechi. Aunque parece difícil convivir en varios idiomas y culturas dentro de un hogar, él se lleva muy bien con su familia y nunca ha tenido ningún conflicto con su esposa acerca de la educación de su hija.

Si tú desde niño aprendes más de una lengua, aprendes dos o tres simultáneamente, aprendes también la cultura que va dentro de la lengua”, insiste Ángel La Rosa. En su opinión: “en una familia los miembros pueden compartir, intercambiar culturas, aprender de las tradiciones y formas de ser de la pareja Y al mismo tiempo enseñar a los hijos. Esto enriquece su cerebro y su forma de percibir el mundo, de percibir la existencia”.

La música ha sido también uno de esos elementos culturales que lo ha unido a su familia. El mismo creció acostumbrado al sonido del cuatro, instrumento típico de los ritmos venezolanos, que muchos ejecutaban en su hogar.

En esta entrevista pusimos un cuatro en sus manos y, producto de su emoción, nos regaló un poco del “Alma Llanera”, canción representativa del folclor de Venezuela, que se puede ver en los videos de nuestro blog Comunickanda. También en el sitio web de Ángel La Rosa se comparten algunos vídeos en los que se ve feliz cantando aguinaldos venezolanos con su pequeña hija. “Yo canto porque me gusta, no porque sepa cantar”, confiesa en tono modesto.

De muchas formas Ángel La Rosa ha mantenido sus raíces al mismo tiempo que convive con una familia de tradiciones muy diferentes. “Yo estudié en China política internacional… Diálogo internacional cultural, fue mi tesis. Una familia internacional es eso. El mejor ejemplo en la práctica de lo que puede ser el diálogo internacional cultural, a ese nivel de familia”, concluye el venezolano.

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Seguidamente pueden ver el trabajo audiovisual realizado por la gente de ComunicKanda, donde se muestran varias entrevistas, a modo de collage, incluyendo la que le hicieran a este servidor.

ComunicKanda es el espacio virtual del curso “Comunicación Masiva en el Mundo Hispano”, en la Universidad de Estudios Internacionales de Kanda (KUIS), Japón.

https://comunickanda.wordpress.com/

Contacto: comunickanda@gmail.com Twitter: @comunickanda

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¡FELIZ NAVIDAD!

diciembre 21, 2014

Arbolito de mi casa

Mis muy apreciados soleros,

Reciban un caluroso saludo navideño.

En estos días, con tantas tragedias naturales y humanas que castigan al mundo (como la masacre de niños pakistaníes a manos de talibanes desalmados y asesinos, y la opresión desmedida en países con gobiernos retrógrados y sanguinarios como el mío, Venezuela) podemos llegar a sentirnos desesperanzados e impotentes. Pero al mismo tiempo somos capaces de entender que, para combatir esas amenazas contra la humanidad, debemos hacer lo posible por mantenernos optimistas y llenos de fe en un porvenir de tranquilidad y felicidad para nuestros hijos y las futuras generaciones.

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Es por ello que, en estas fechas decembrinas, a pesar de tantas calamidades que nos agobian, nos permitimos celebrar en familia la Navidad, transmitiéndole a nuestros pequeños toda la alegría y la esperanza que ella encierra, ya que tal vez son las mejores armas con las que ellos enfrentarán las adversidades.

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En ese sentido, nos atrevemos a compartir con ustedes, queridos lectores, unos sencillos videos navideños caseros que hicimos con nuestra amada hija, al tiempo que les deseamos

¡FELIZ NAVIDAD!

Ángel Rafael La Rosa Milano

“El Sol brilla siempre dentro de ti”


El inusual “Niño/Santa” de mi hija

diciembre 15, 2014

Este año, mi hija de 8 años pidió al Niño Jesús y a San Nicolás un regalo algo inusual (por cierto, mi esposa y yo sospechamos que ella sospecha que nosotros somos sospechosos de usurpar la identidad de los dos socios jugueteros).

Precisamente, ayer la llevé a la juguetería, para que eligiera con calma entre las muchas variantes que hay de ese su anhelado juguete, y se lo encargara, con la respectiva carta, al Niño y a Santa.

Tras comparar concienzudamente los pro y los contra de todas las opciones disponibles, mi dulce princesita se decidió por un C/R Toyota FJ Cruiser, 4X4, todo terreno, (sube pendientes de 60 grados y es anfibio).

¡Los tiempos cambian! En mis años infantiles, era impensable ver a una niña jugar con un carro a control remoto. Al menos en público.

Y no es que ahora sea muy común que digamos (puedo apostar que mi hija será la única hembrita de su curso y del vecindario con un juguete así), pero en una época donde las féminas conducen autobuses, camiones, trenes, etc., seguramente no causará tanta sorpresa.

En la tienda, mientras veía a tan adorable criatura, absorta en la elección de su carro, con sus ojitos agrandados por la emoción, caí en cuenta de que, tal vez, yo, sin proponérmelo, he estado influenciando fuertemente su gusto por pasatiempos como ese. Y es lógico, ya que desde su nacimiento he tenido la bendición de pasar mucho tiempo con mi hija.

La madre, por su parte, también ejerce un influencia muy positiva, estimulándole y celebrándole, en todo momento, sus infantiles deseos e iniciativas.

Finalmente, si nuestra adorada hija mantiene el interés por esos pasatiempos poco convencionales para una niña, mi esposa y yo seguiremos apoyándola, y seguiremos besándola y abrazándola con ternura lo más que podamos. Después de todo, también puede haber mujeres pilotos de autos y hasta de cohetes espaciales muy femeninas y tiernas ¿no?


Hija, yo me porté mal

septiembre 9, 2014

Hija linda, de muchacho, cometí algunas malas acciones contra otras personas que, aunque no fueron graves en sí mismas, pudieron haber traído consecuencias muy negativas tanto para los afectados como para mí mismo.

Hoy, a mis 48 años de edad, y siendo padre, al recordar esos malos comportamientos de mi adolescencia, me siento bastante avergonzado, por lo estúpido e inconsciente que fui al cometerlos. Me parece increíble que, entonces – sin importar cuan joven era – tan feas condcutas hayan sido divertidas para mí.

Teniendo poco más de 18 años, en una oportunidad que salí con unos amigos en un carro de mis padres, a dar vueltas por nuestra localidad, tuvimos la pésima idea de molestar seriamente a algunas de las personas que iban caminando por la calle. Nos deteníamos a su lado, fingiendo que necesitábamos preguntarle una direción, y cuando la persona comenzaba a explicarnos, la interrumpíamos violentamente, con un fuerte grito de “¡cállate!”, todos a la vez.

Como es lógico, el caminante se sobresaltaba mucho con semejante estrépito y se quedaba momentáneamente paralizado, entre aturdido y furioso, por la muy perturbadora experiencia, mientras nosotros nos alejábamos, velozmente, en el automóvil, contentos y orgullosos de nuestra “broma”.

En otra ocasión, con diferentes amistades, hice algo similar pero mucho peor. También en carro, mientras pasábamos por un sector penumbroso a altas horas de la noche, buscamos transeúntes solitarios a quienes molestar. Cuando avistábamos a alguna “víctima”, nos acercábamos en marcha lenta y al estar a su lado, uno de nosotros se asomaba sorpresivamente por la ventana, fingiendo sujetar un arma de fuego en la manos y gritando “¡quieto o te mato!”.

Como imaginarás, lindísima, algunas de aquellas desafortunadas personas se quedaron completamente petrificadas del susto, por supuesto. Pero, mis amigos y yo celebramos eufóricamente su muy humana reacción de miedo.

Sé bien que te sorprende y entristece mucho que algo así haya podido causarle tanta gracia a tu papá. Preo créeme, hoy en día, a mi también me asombra. Esas maldades que ayer me hicieron reír tanto, hoy me causan preocupación y tristeza. Sobre todo al pensar que, debido al terrible susto, algunas de aquellas personas pudieron haber sufrido un problema de salud serio, como un desmayo, por ejemplo, o, algo incluso mucho mas peligroso, como un ataque al corazón, lo que bien puedo haberlas matado. Eso me hace sentir mucha culpabilidad y arrepentimiento.

Además, hay que decir que tuvimos suerte de que nadie nos denunciara, por que la policía pudo habernos detenido. Imagínate, que tremenda vergüenza para mí y mi familia; que injusto hubiera sido para mis padres pasar por una situación tan desagradable y vergonzosa, por culpa mía.

Pero, pensándolo bien, aunque a nadie le gusta ser descubierto faltando, y menos ser castigado, hubiera sido bueno que nos atraparan molestando a esas personas. Habríamos sentido un bochorno tan grande que ese hubiera sido el mejor castigo.

Me arrepiento sinceramente de esos pecados, y pido perdón a esas personas a quienes molesté. Por favor, tú también perdóname, hija adorada.

Dios te bendiga siempre,

Papi


¿Es malo decrile “no” al bebé para enseñarlo?

mayo 19, 2013

Bebé travieso

Contrariamente a lo que piensan muchos padres, decir “no” frecuentemente a sus bebés no les creará ningún problema de conducta posterior. Lo que sí le generará tales problemas es justamente lo opuesto: ser muy permisivos con ellos, con el pretexto de no importunarlos; de no hacerlos llorar.

Cómo es lógico, los más pequeñines están expuestos a situaciones riesgosas, prácticamente todo el tiempo. Una forma de prevenir accidentes (además de nuestra vigilancia constante) es enseñándoles, a una edad muy temprana, todas aquellas cosas que no deben hacer, por peligrosas. Y para lograrlo, tenemos que usar la palabra “no”, las  veces que sea necesario, aunque sin llegar al extremo de oprimir su accionar. De esa forma aprenderán rápidamente a identificar ciertos límites básicos, y en consecuencia serán bebés menos propensos a sufrir accidentes, y en el futuro también serán niños más obedientes.

La idea es que al decirles no a nuestros inquietos y creativos retoñitos, lo hagamos con suavidad, sin reprenderlos, ya que ellos no saben cuando están haciendo algo indebido, por lo que no se justifica que usemos dicha expresión negativa – de por sí contundente – en forma de regaño. Una fórmula que ha demostrado traer muy buenos resultados, por ejemplo, es acompañar siempre el “no” con las “gracias”. Y un beso de recompensa, si es posible…

Y ahora, les recomendamos a nuestros estimados Soleros algunos artículos muy interesantes e instructivos, especializados en la materia:

http://www.mibebeyyo.com/bebes/crecimiento/6-9-meses/decir-no-bebe-538

http://www.serpadres.es/1-2anos/educacion-y-desarrollo/como-decir-No-a-nuestro-hijo-para-que-lo-entienda.html

http://www.entrecomadres.org/index.php?option=com_content&view=article&id=84:18-maneras-de-decir-no-de-forma-positiva&catid=47:crianza&Itemid=87

 


Hija, yo me porté mal (13)

abril 26, 2013

Durante mis años infantiles y juveniles, alguna que otra vez, fui débil de mente y espíritu, y caí en la tentación de apropiarme de cosas que no eran mías, es decir, de robármelas.

Lo que te contaré hoy ocurrió en el Liceo Militar. Allí, los alumnos, entre muchas otras tareas y responsabilidades, tienen que hacer guardias nocturnas una vez al mes. Esto se hace a partir del 2do. Año, o sea, con unos 12 o 13 años de edad.

Recuerdo que estando en 4to. año, un día me tocó el turno de 2 a 4 de la madrugada, en el área del casino de alumnos, lugar de descanso de las clases y demás actividades diarias, y donde había una cantina con productos comestibles a la venta para el estudiantado.

Dicha cantina era una especie de habitación que en lugar de pared frontal, tenía un muro que llegaba a la altura del torso, y el resto, hasta el techo, era una reja metálica, a través de la cual los vendedores de turno atendían a los clientes.

Una vez me enteré (no logro recordar si vi a algún compañero haciéndolo o sencillamente me lo contaron) que con la ayuda de un gancho de ropa de metal, estirado, se podía alcanzar varios de los productos empacados en bolsas, los cuales colgaban a la vista del público.

Aquella madrugada, durante mi turno de centinela, amparado por la oscuridad y la soledad que reinaban en ese lugar, a esa hora, no pude resistir el deseo de poner en práctica lo que había aprendido sobre como alcanzar con el gancho la mercancía que guindaba en el interior de la cantina.

No recuerdo si pude, efectivamente, agarrar aquellas chucherías, ni si lo hice otra vez. Pero sí recuerdo claramente que en realidad yo no tenía necesidad de robarlas (yo tenía suficiente dinero para comprarlas cuando quisiera, y además en el liceo siempre me sentía bien alimentado). Lo que me hizo cometer esa falta grave fue el puro deseo de sentir que yo podía realizar esa “misión peligrosa”; que tenía la destreza y el valor para hacerlo. Pero, eso, hija linda, de ningún modo me libra de mi culpa por haber hecho algo tan malo. Yo sabía perfectamente que estaba cometiendo una falta grande; que estaba robando, y eso es lo que cuenta.

Como sabes bien, mi corazón, nunca debemos apropiarnos de cosas que no son nuestras, y menos por simple diversión o deseos de aventura. Si algún día tienes mucha necesidad de algo, y no tienes dinero para pagarlo, es preferible pedirlo; explicarle al dueño, con mucha sinceridad, que lo necesitas realmente, pero que como no puedes pagárselo en ese momento, te comprometes a darle el dinero luego, o a hacer algo que esa persona necesite, en pago por ello.

Preciosa, en muchos países, hay mucha gente que, al igual que nosotros, cree que existe un “Dios” y unos “ángeles” que hicieron el mundo donde vivimos, y que nos protegen si somos personas buenas. Esas gentes de muchas partes tienen unos libros muy grandes e importantes que hablan sobre esos dioses en los que ellas creen y sobre la vida de unos hombres y mujeres que siempre se portaban muy bien, mejor que todos, para que sus dioses estuvieran contentos y los cuidaran mucho. Hombres y mujeres como Jesucristo y su madre, la Virgen María, como Buda, como Mahoma y muchos otros. Lo que quiero decirte es que en esos libros están escritas todas las cosas que tiene que hacer una persona para ser buena y parecerse a su Dios y a esos hombres y mujeres tan maravillosos. Y una de esas cosas tan importantes que dice en todos esos libros es, hija mía: “nunca, nunca robemos”, o sea, no podemos tomar para nosotros algo que no sea nuestro.

Por último, quiero decirte, bellísima, que en 4to. año del Liceo, gracias a mis buenos resultados en los estudios y a mi buena conducta, yo era jefe de todos los estudiantes de los grados inferiores (3ro., 2do. y 1ro.), y también de todos mis compañeros de clase. Pero, un buen jefe no puede portarse mal; tiene que portarse siempre muy bien para que los demás estudiantes lo respeten, lo quieran, le hagan caso, y se porten bien como él.

Así que el día que quise robarme esas chucherías, yo estaba haciendo algo doblemente malo: malo porque ninguna persona debe robar, y malo porque yo era uno de los alumnos jefes del liceo militar y siempre, siempre debía portarme bién. Pero, aquella noche, no lo hice. Y me arrepiento.

Dios te bendiga, mi ángel.

Papi.


Fundación Internacional de Kanagawa: Foreign Community Information

abril 13, 2013

Estimados Soleros,

Reciban un cálido saludo hispanoamericano, en ocasión de compartir con Ustedes esta valiosa información que nos hacen llegar gentilmente nuestros amigos de la Fundación Internacional de Kanagawa, en relación a su nueva página web concebida especialmente para la comunidad internacional de esa prefectura nipona.

Esperamos que les sea de utilidad.

Aprovechamos para enviar nuestras más efusivas palabras de felicitación a los niños que comienzan la escuela primaria en Japón (ichinensei), extensivas a sus esmerados padres. Omedeto Gozaimasu! Ganbate Kudasai! 

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Se trata de una página que presenta información útil para la comunidad extranjeras, así como la información  proveniente de dicha comunidad.  También suministramos información relativa a la convivencia multicultural.
■Kanagawa Community network site
(Fundación de Intercambio Internacional de Kanagawa)
http://m.r.cbz.jp/xquu6977/ahvw
■Kanagawa Community Information
(Fundación de Intercambio internacional de Kanagawa)
http://m.r.cbz.jp/xquu6977/q5eg

※En caso de no poder acceder mediante el  link, favor de hacernos saber al:[infokanagawa@k-i-a.or.jp]

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Fundacón Internacional de Kanagawa
E-mail:infokanagawa@k-i-a.or.jp

Favor de dar a conocer a sus amigos y familiares sobre “INFO KANAGAWA”.  Puede registrarse directamente vía Home Page.  También puede acceder a las ediciones anteriores en la misma página web.
http://m.r.cbz.jp/xquu6977/b6bc