Crisis nuclear japonesa: Noticias para no alarmarnos

marzo 21, 2011

 

OMS: Alimentos contaminados no presentan peligro inmediato para la salud

(Artículo aparecido en CNN International, el 22  de marzo 2011, traducido al español por Ángel La Rosa)

http://edition.cnn.com/2011/WORLD/asiapcf/03/21/japan.nuclear.food/index.html?hpt=T2

El consumo de los alimentos contaminados por la radiación de la planta nuclear Fukshima No.1 no supone un peligro inmediato para la salud, enfatizó el lunes un portavoz de la Organización Mundial de la Salud.

Esa agencia de las Naciones Unidas inicialmente había informado que la situación era “más seria de lo que se pensaba”. Pero el portavoz Peter Cordingley explicó el lunes que dicha evaluación no se basó en los niveles de contaminación propiamente, sino en el hecho de que la radiactividad se detectó en alimentos encontrados má allá de los 30 kilómetros (18,6 millas) corresponsientes a la zona de evacuación.

“Es una nueva situación , y la estamos observando de cerca”, señaló Cordingley.

El lunes, las autoridades del poblado Iitake urgieron a los residentes a evitar el consumo de agua potable del grifo, ya que las pruebas mostraron que contenía más de 3 veces el estándar máximo de yodo radiactivo. El día anterior, se había hecho pública la prohibición gubernamental sobre la venta de leche no pasteurizada proveniente de la prefectura Fukushima, así como de la espinaca producida en la prefectura vecina Ibaraki.

Según la Oficina del Pirmer Ministro, el gobierno también prohibió la venta de leche y espinaca de algunos sectores de las prefecturas Gunma y Tochigi.

Funcionarios japoneses informaron haber encontrado yodo radiactivo en la leche de 4 localidades de Fukushima, con niveles que van desde un 20% por ecima del límite acceptable hasta más de 17 veces dicho límite. Las pruebas realizadas en una de las clocalidades arrojaron niveles de cesium aproximadamente 5% mayor que límite aceptable, informó el domingo el Ministerio de Salud.

En Ibaraki, un importante centro de producción vegetal, las pruebas conducidas en 10 localidades mostraron que la espinaca contenía niveles de yodo que oscilaban entre un 5% sobre los límites oficiales y más de 27 veces ese tope. En 7 lugares, los niveles de cesium aumentaron de un poco más de 4% a casi 4 veces el límite.

El jefe del gabinete, Yukio Edano, enfatizó que los niveles de radiación en los alimentos, aunque están por encima de los estándares oficiales, no presentan ningún peligro inmediato para la salud, y explicó que dichos niveles eran peligrosos sólo si los alimentos contaminados se consumían repetidamente a lo largo de toda la vida.

El gobierno compensará las pérdidas producidas por las restricciones, agregó Edano.

El agua examinada en Iitake contenía 965 becquerels por kilogramo, en comparación al límite oficial de 300 becquerels, informó en un comunicado el Ministerio de Salud. Un becquerel es la unidad de radiactividad del Sistema Internacional, equivalente a una trasformación nuclear por segundo.

Aunque en Iitake la gente fue exhortada a no tomar agua del grifo, Edano recalcó que no hay ningún problema en usarla con otros fines, como bañarse. Y añadió que “según alunos informes, actualmente el nivel de radiación está disminuyendo”.

Según el sitio Inernet de la Agencia Internacional de Energía Atómica, el agua analizada en otras jurisdicciones mostró menos signos de contaminación, con niveles muy por debajo de los límites establecidos por las leyes japonesas. La agencia de la ONU señaló que recibió informes del gobierno japonés, segun los cuales 6 de 46 muestras dieron positivo para el isótopo radiactivo de yodo-131.

Los isótopos de yodo y cesium se producen por la fisión nuclear en reactores como los dañados por el terremoto y subsiguiente tsunami que devastaron el Norte de Honshu, principal isla de Japón. Aunque el yodo-131 tiene una vida media de 8 días, la vida media del cesium-137 es de unos 30 años.

También se encontraron altos niveles de radiación en el agua de mar cercana a la planta. Así lo informó el martes el operador de la planta, Tokyo Electric Power Co., y agregó que los resultados no suponen una amenaza para la salud humana.

La compañía publicó en su sistio de Internet que el análisis de la radiación en el agua de mar detectó niveles de yodo-131 que son 126,7 veces más altos que los estándares gubernamentales, Las pruebas detectaron caesium-134 (el cual tiene una vida media de 2 años aproximadamente) unas 24, 8 veces mayor que el estándar oficial. El cesium-137 encontrado es 16,5 veces mayor que el límite.

La compañía eléctrica detectó dichos niveles el lunes en la tarde, en el agua de mar a 100 metros (328 pies) al sur de la planta de energía nuclear. Las partículas radiactivas se dispersan en el océano, y mientras más lejos de la costa se toma la muestra, menor debería ser la contaminación.

Debido a la inmesa capacidad de diluyente que tiene el océano, las posiblidad de que los peces de aguas profundas se contaminen es muy pequeña, explicó Murray McBride, profesor de la Universidad Cornell, experto en suelos y siembras.

La compañía eléctrica planea examinar el agua de mar nuevamente el martes.

Además de causar devastación en el noroeste de Japón, el terremoto de magnitud 9.0 y el subsiguiente tsunami dañaron seriamente varios reactores de la planta nuclear Fukushima No.1, lo que provocó la liberación a la atmósfera de cantidades no especificadas de susbstancias radiactivas.

Cordingley reconoció que el gobierno japonés está actuando “con suma precaución”.

Aunque inicialmente la preocupación se centraba en los alimentos dentro de un radio de 30 kilómetros, también estaban siendo afectadas las vacas (y la leche que producen) ubicadas más allá de esa zona, y la espinaca ubicada a 120 kilómetros.

“Hemos visto a los japoneses en las tiendas de abarrotes, revisando cuidadosamente de dónde provienen los productos. Pensamos que es lo correcto”, dijo.

Phil Knall, ressidente de Tokio, piensa que el asunto de la seguridad alimenticia durará más de lo esperado. “No parecer ser un problema de corto plazo”, dijo, “estoy realmente preocupado por los alimentos que saldrán de esa zona ahora. En verdad me preocupa”.

La decisión de prohibir la venta de esos productos posiblemente será otro duro golpe para esa región del noreste de Japón devastada por el terremoto y el tsunamai, y que está siendo afectada por el accidente nuclear.

Fukushima, al noreste de Japón, posee la cuarta mayor área de tierras cultivables, y está entre los mayores productores de frutas, vegetales y arroz. Por su parate, Ibaraki, al sur de Fukushima, provee a Tokio de una significativa cantidad de frutas y vegetales, es el tercer mayor productor de cerdos.

Para que la radiación en el arroz sea preocupante, tendría que ser más severa y prolongada que la observada hasta ahora, acotó McBride, el profesor de la Universidad Cornell.

En presencia de una radiación mucho más alta, las partículas radiactivas que caen del aire podrían contaminar el suelo, y las plantas podrían absorverla. La contaminación del suelo fue un asunto importantísimo durante la tragedia de Chernobyl, pero el problema de la radiación en la planta Fukushima No.1 no se acerca ni remotamente a ese caso, añadió.

“Nosotros no estamos en esa fase. Ese es el escenario que uno debería considerar si la contaminación fuera bastante más severa, apuntó, McBride.

Tras el desastre nuclear de 1986, en Chernobyl (entonces una parte de la Unión soviética), toneladas de alimentos debieron ser destruidas, debido a que las partículas radiactivas cayeron sobre grandes extensiones de tierra cultivada en Europa Oriental y Escandinavia.

El experto en higiene, Satoshi Takaya, quien en ese entonces colaboró con los científicos japoneses para impedir la entrada al país de alimentos contamidados, aclaró que la situación actual no se parece a la de Chernobyl. Pero dijo que seguramente sí afectará a los granjeros japoneses.

Por ejemplo, la presente crisis afectará el modo de vida de gente como Ukia Uchida, una señora de 82 años cuya familia ha cultivado la tierra en Shibayama por generaciones.

“Yo pensaba que hasta ahora aquí todo estaba bien”, manifestó la señora Uchida. “Pero es muy malo saber que aquí se encontró radiación”.        

   

¿Los alimentos contaminados con radiación presentan una amenaza para la salud?

(Artículo de Mizuho Aoki, articulista del Japan Times. Traducido al español por Ángel La Rosa http://search.japantimes.co.jp/cgi-bin/nn20110321a4.html )

El anuncio hecho el sábado, sobre la radiación encontrada en leche y espinaca producidas cerca de la planta Fukushima No.1, ha generado preocupación sobre la seguridad alimenticia.

Basado en los nuevos estándares gubernamentales adoptados tras la crisis nuclear, el jefe del gabinete, Yukio Edano, informó que los niveles de radiación en ambos productos no presentan un riesgo inmediato para la salud en caso de ser ingeridos, y pidió al público mantener la calma.

 ¿Cuánta radiación se detectó y por qué el gobierno puede decir que por ahora no hay peligro?

 Aquí hay algunas preguntas y respuestas sobre el riesgo de consumir alimentos contaminados con radiación.

 ¿Cuánta radiación se detectó, y qué significa ese hallazgo?

 La leche recabada el jueves en la población de Kawamata, prefectura de Fukushima, contenía 1.510 (mil quinientos diez) becquerels de yodo por kilogramo, cantidad unas 5 veces superior al nuevo estándar.

Si uno bebiera la leche contaminada por todo un año (basándonos en la cantidad promedio consumida por los japoneses, indicó Edano), la radiación total acumulada equivaldría a realizarse una tomografía. 

La espinaca proveniente de la prefectura Ibaraki contenía 15.020 (quince mil veinte) becquerels de yodo, unas 7 veces más que el estándar, pero sólo 524 becquerels de cesium, o sea apenas mayor que el estándar de 500 becquerels por kilogramo.

Según el gobierno, comer la espinaca contaminada todos los días durante un año sería lo mismo que recibir un quinto de radiación de una tomografía. 

 Michikuni Shimo, profesor invitado en la Universidad de la Salud Fujita, expresó que la gente no debería alarmarse por la radiación detectada en esos alimentos. Y si bien es mejor lavar los vegetales antes de comerlos, no hay razones uregentes para dejar de consumirlos, agregó.

 Por su parte, el Dr. Henry Duval Royal, radiólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, dijo a AP, “lo que más me preocupa es el miedo desproporcionado en relación al riesgo”.

¿Qué medidas tomó el gobierno?

El gobierno central está urgiendo a los gobiernos locales a monitorear los niveles de radiación en los alimentos perecederos, como vegetales y leche, así como en el agua potable, la carne y los huevos.

Los productos contaminados serán sacados del mercado.

 ¿Los alimentos contaminados por encima del nivel oficial son muy peligrosos para la salud?

 No necesariamente. Los estándares establecidos tras la crisis desatada en la planta nuclear Fukushima son sumamente estrictos, con un amplio margen de separación hasta el nivel que puede amenazar realmente la salud.

Los nuevos estándares se basan en las recomendaciones hechas por la Comisión Internacional para la Protección Radiológica, y en estudios sobre los efectos a largo plazo en las personas expuestas a la radiación tanto en Hiroshima como en Nagasaki. 

 “Exceder esos niveles no afecta inmediatamente la salud humana. Pero es mejor mantenerse vigilantes”, aconsejó el profesor Shimo. 

(Texto extraído del artículo para CCN International, «Durante la crisis el miedo grita y los hechos susurran» ,

edition.cnn.com/2011/WORLD/asiapcf/03/19/nuclear.radiophobia , traducido al español por Ángel La Rosa)

Dan Polanski, experto en armas de destrucción masiva, considera que en relación a la crisis nuclear japonesa, actualmente hay exceso de miedo y escasez de hechos.

«Al parecer, estamos programados para reaccionar con miedo frente a lo que no conocemos», explica Polanski, y añade, “En presencia de la radiofobia, la gente oye la palabra ‘radiación’ e inmediatamente imagina lo peor, que todos vamos a morir”. 

¿Cuáles son los hechos sobre el accidente nuclear japonés? Comparemos con Chernobyl.

En la antigua Unión Soviética, el personal que trabajaba en los reactores murió a las pocas semanas. En la fase final de la tragedia nuclear, la radiación alcanzó niveles de 6.000 (seis mil) milisieverts por hora. El nivel más alto en la planta Fukushima Daiichi ha sido de 400 milisieverts por hora, y fue en pleno centro del complejo nuclear.

Según la Asociación Nuclear Mundial, para sufrir malestares por radiactividad se requiere una exposición a 1.000 (mil) milisieverts por hora. Tras una exposición prolongada, los heroicos trabajadores que aun permanecen en la planta de Fukushima podrían enfermarse, dice Polanski, pero no morir. “La vida de los trabajadores no corre peligro. 400 milisieverts es un cifra atemorizante, pero no es en absoluto letal”, explica.

SOBRE LA RADIACIÓN ENCONTRADA EN ALGUNOS ALIMENTOS (POR FAVOR LEER EL SIGUIENTE ARTÍCULO DETALLADAMENTE PARA NO SACAR CONCLUSIONES APRESURADAS Y ERRADAS)   

El Ministerio de Salud de Japón está exhortando a los habitantes de una aldea en la prefectura de Fukushima a que no beban agua corriente porque el domingo se han detectado niveles de material radioactivo más altos. Sin embargo, según el mismo Ministerio, el beberla NO representa ningún riesgo inmediato para la salud. 

Para leer todo el artículo haga click en este enlace: http://www3.nhk.or.jp/nhkworld/spanish/top/news10.html

SOBRE LA TEMPERATURA DE LOS REACTORES

La temperatura superficial de reactores dañados se mantiene por debajo de los 100 grados

El ministro de Defensa de Japón anunció que la temperatura superficial de los 6 reactores de la Central Nuclear Fukushima Número Uno está por debajo de los 100 grados Celsius.

En una conferencia de prensa que ofreció el domingo, el ministro Toshimi Kitazawa afirmó que, según un experto de la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón, se trata de un dato muy valioso porque el hecho de que la temperatura no llegue a 100 grados confirma la existencia de agua en las fosas de almacenamiento de combustible nuclear usado (…) El ministro de Defensa japonés agregó que lo tranquilizaba saber que la temperatura se había mantenido por debajo de 100 grados durante dos días, lo que seguramente, agregó, tranquilizará también al público.

Para leer todo el artículo haga click aquí: http://www3.nhk.or.jp/nhkworld/spanish/top/news03.html


Por qué me quedo en Japón

marzo 17, 2011
Japón entre cerezos

«Japón entre cerezos, por Ángel La Rosa

Estimados Soleros de Japón, Latinoamérica y el mundo entero,

El pasado 11 de marzo se cumplieron diez años del Gran Tsunami que arrasó la nororiental región de Tohoku en Japón. Hoy queremos rendir homenaje póstumo a las víctimas, y rendir tributo al gran pueblo nipón, que supo sobreponerse a esa desgracia con la perseverancia, la resiliencia y el valor que le son propios. Para ello quisiera compartir con Ustedes una antigua entrada, publicada en marzo de 2011, con motivo de la tragedia. 

Antes que nada, quiero expresar mis más sentidas condolencias a la nación nipona por esta inimaginable desgracia que hoy enluta a su pueblo.

Rezo a diario por el alma de los fallecidos y por sus familiares, y pido a Dios que me proporcione los medios necesarios para ayudarlos en la muy ardua tarea de reconstruir su gran país.

 En el caso específico del gravísimo accidente nuclear, tengo mis motivos para confiar en el gobierno japonés; en lo que sus autoridades informan a sus ciudadanos y a todos quienes vivimos en el archipiélago nipón.

En Japón las cosas funcionan como debe ser. Desde el sistema de recolección y reciclaje de basura, pasando por cualquier trámite público-administrativo, hasta los sistemas de transporte y salud, por nombrar sólo algunas áreas. La cotidianidad de los japoneses, así como la nuestra, transcurre entre la omnipresente eficiencia de sus instituciones públicas.

Respeto y entiendo perfectamente los muy humanos temores que albergan actualmente muchos  hermanos latinoamericanos y extranjeros en general radicados en Japón, especialmente en momentos tan trágicos. Para ellos toda nuestra comprensión y nuestro apoyo. Lo que no se puede tolerar es que alguien desmienta e incluso condene las informaciones gubernamentales – y aliente a otros a hacer lo mismo – sin más argumentos que la supuesta necesidad del gobierno nipón de ocultar la verdad a sus connacionales, para mantener la calma ciudadana; para evitar el pánico, a cualquier precio.

Dudar y temer es una cosa; criticar y atacar sin fundamentos es otra muy distinta.

Me pregunto, les pregunto a quienes temen – más que justificadamente – y sobre todo les pregunto a los agoreros de siempre, que se dedican a sembrar el pánico ya sea por ignorancia o por irresponsabilidad: ¿Es lógico pensar que un gobierno como el japonés esté dispuesto a dejar enfermar y hasta morir a miles o millones de compatriotas, sólo para mantener el orden; que prefiera perjudicar a tantos seres humanos, por varias generaciones, antes que preservar sus vidas, tan necesarias para la reconstrucción y tan valiosas para la preservación de la gran nación nipona?

Si en este instante la radiación es tan letal y está tan extendida por todo el país – como dicen algunos alarmistas – entonces ¿cómo se explica que todos los días recibimos reportes actualizados de personal de prensa (productores, coordinadores, camarógrafos, técnicos, periodistas) transmitiendo in situ desde áreas devastadas por el tsunami, y que se encuentran relativamente próximas al lugar del accidente nuclear; que veamos en esas imágenes cientos de personas, entre sobrevivientes, autoridades locales y rescatistas civiles y militares; que un grupo de más de 100 valientes especialistas aun permanecen en el sitio de los reactores, lidiando con la radiación; que el emperador, el primer ministro, el jefe del gabinete, y demás funcionarios y expertos permanezcan en Tokio, y aparezcan a diario ante las cámaras sin ninguna indumentaria anti-radiación? ¿Es que todos ellos saben que van a morir y simplemente se resignan a su trágico destino, sin contemplar siquiera la más mínima opción de salvarse? No lo creo. Toda esa gente está mucho más cerca que Ustedes y yo de las fuentes informativas; tienen más conocimiento de causa, y actúan en consecuencia.

Nada de lo dicho anteriormente garantiza que la situación no vaya a empeorar, es verdad. Desafortunadamente, es posible que empeore, llegando al punto de que tengamos que evacuar no sólo Tokio y otras grandes urbes del archipiélago, sino incluso el país. Es un escenario que, si bien es poco probable, pudiera presentarse. Hay que decirlo.

Pero aun en el indeseado supuesto caso de que la amenaza radiactiva aumente considerablemente, conduciendo a una evacuación parcial o total, confiamos plenamente en que el gobierno japonés tomará todas las medidas necesarias para informar e instruir oportuna y eficazmente a sus ciudadanos y a nosotros sus huéspedes, sobre cómo proceder de manera rápida, segura y ordenada en una emergencia tan descomunal, con el fin prioritario de proteger nuestras vidas.

Y tengo más razones para quedarme: En los casi 5 años que llevo en tierras niponas, junto a mi amada esposa japonesa y nuestra adorada hija, en general me he sentido a gusto. Es cierto que para mí – así como para un gran número de inmigrantes latinoamericanos y de otras latitudes – la cuestión laboral no ha sido fácil, especialmente tras la crisis financiera. Y en mi caso particular, el hecho de no hablar japonés ha sido un factor importante. Pero aun así, mi familia y yo tenemos la fortuna de vivir en un país que, si bien es de los más “caros” del mundo, es muy moderno, seguro y organizado, con servicios públicos de calidad inmejorable y beneficios sociales importantes. Un país donde, a pesar de que somos una famila sin grandes recursos, vivimos como ciudadanos de primera, disfrutando de incontables ventajas por las que tendría que pagar una fortuna en mi país de origen.

 Y mi motivo más importante: la gente. Lo que más me ha impresionado de Japón en estos 5 años no es ni sus robots, ni sus trenes, ni sus rascacielos, sino el elevadísimo sentido del bien común de sus habitantes. Para ilustrar esto, siempre cuento dos anécdotas que me sucedieron a los pocos días de llegar a Tokio. Un día que pasaba frente al estacionamiento de un centro comercial de mi localidad, me sorprendió ver al personal que controlaba el tránsito de vehículos y personas. Eran dos señores de avanzada edad, impecablemente uniformados y equipados con implementos de seguridad. Sus enérgicos y precisos gestos, acompañados de instrucciones en alta voz, se asemejaban a los del personal aeroportuario que guía a los aviones en tierra.

Pocos días después, mientras caminaba por una calle desolada de mi vecindario, me encontré con una cuadrilla de obreros que realizaba una reparación en la vía. Aparte de los hombres involucrados directamente en el trabajo, había por lo menos otros 4 guiando y protegiendo perfectamente a los transeúntes (en ese momento yo era el único, por cierto). Huelga decir que todos portaban cascos y demás adminículos de protección, como si se tratara de una evacuación masiva de emergencia.

Por no estar acostumbrado a ver tanta mística de trabajo y atención al público en situaciones similares, al principio ambas escenas me parecieron si se quiere exageradas, divertidas. Pero inmediatamente comprendí que eran muestras del proverbial sentido del bienestar colectivo japonés; se repiten a diario en todos los rincones de este cívico y laborioso país. Es el mismo sentido solidario y del deber social que les permite enfrentar esta horrible desgracia con serenidad y orden admirables, en función del bien integral de todos y cada uno de sus conciudadanos.

Esa innata preocupación de los japoneses por el bienestar grupal, me ha hecho sentir muy atendido y protegido aquí, lo que ha contribuido a su vez a mi rápida adaptación a la sociedad nipona. Y esa actitud de cooperación es de una ayuda invaluable en esta tragedia que estamos viviendo.

Por ese civismo sin parangón y otras virtudes como pueblo y nación, los respeto y los admiro tanto. Por ellos, me voy a quedar aquí (y por mi hija, mi esposa, mis suegros, mi cuñado y mis amigos, todos japoneses) ayudándolos en la reconstrucción de este gran país, como expresión de mi genuino aprecio y eterno agradecimiento.

Que Dios bendiga y proteja al pueblo japonés.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti» 


Información sobre terremoto en Japón

marzo 16, 2011

Estimados lectores,

Antes que nada, queremos expresar nuestras más sentidas palabras de condolencia a nuestros anfitriones japoneses por esta horrible tragedia que hoy enluta a su pueblo. Rezaremos a diario por el alma de los miles de fallecidos y por sus deudores, al tiempo que buscaremos los medios de ayudar a los más afectados y de contribuir con la reconstrucción de este gran país.

Asimismo, en estos momentos trágicos, nos ponemos del lado de nuestros hermanos latinoamericanos y extranjeros en general, radicados en Japón, que se hayan visto afectados por la tragedia. Ya sea porque lamentablemente perdieron a algún ser querido; porque sufrieron algún daño físico o emocional de consideración, o porque simplemente albergan dudas y temores sobre su futuro inmediato. Para ellos nuestra mano amiga, expresada en nuestro apoyo y solidaridad.

A partir de hoy, con el fin de sumarnos a la valiosa labor comunicadora adelantada por otros medios impresos y audiovisuales en español, procuraremos recavar para Ustedes, queridos usuarios, las informaciones tanto noticiosas como orientadoras más relevantes,  para que puedan estar al tanto de los acontecimientos y de las recomendaciones hechas por las autoridades nacionales y locales, y de ese modo puedan tomar decisiones con el conocimiento, la serenidad y la prudencia que demanda una situación tan extremadamente dura para todos nosotros, y así evitar en lo posible caer presas del pánico, ya que la desesperación nos impide pensar y actuar con claridad.  

En ese sentido, a continuación compartimos con Ustedes algunos de los artículos la página de NHK en español:         

http://www3.nhk.or.jp/nhkworld/spanish/top/index.html

Amigos, por favor, cuídense. Vayan con Dios.

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti» 


Educación preventiva

febrero 23, 2011

“Qué vergüenza; qué mala fama tenemos por culpa de esos ladrones y asesinos”. Esta  dura sentencia se repite a diario en boca de muchos de nosotros, inmigrantes latinoamericanos, al conocer, a través de los medios informativos sobre hechos criminales y delictivos en general perpetrados por algunos coterráneos antisociales, quienes, al igual que nosotros, hacen vida en el archipiélago nipón.

 Resulta comprensible que nos sintamos defraudados y perjudicados por esos paisanos desadaptados, pero es más importante aun que expresemos compasión y preocupación por su errático proceder, ya que este sólo traerá desgracia a sus vidas, así como a la de sus seres queridos y sus semejantes. En ese sentido, es imperioso que, como miembros de la gran familia latinoamericana, comprometidos con el bienestar de nuestros hermanos y de la sociedad en general, busquemos los medios para transformar nuestro malestar en acciones concretas que nos ayuden a solucionar este gravísimo problema que nos afecta a todos por igual.

 Entre otras iniciativas, sugerimos la realización de foros públicos con la participación de especialistas, para discutir a fondo esta problemática; la consolidación de los centros culturales y deportivos existentes, así como la creación de otros nuevos, con el fin de captar cada vez más personas; el óptimo aprovechamiento de los espacios disponibles en los medios impresos y audiovisuales, mediante campañas de concientización, especialmente para los jóvenes; las visitas periódicas de orientación a los reclusos latinoamericanos, y la verificación de sus condiciones carcelarias; el mantener una conducta ciudadana vigilante ante cualquier señal de irregularidad; y, por supuesto, la incesante labor de educación y supervisión familiar hacia los hijos por parte de los padres.

 Hay argumentos encontrados sobre el posible origen de esas conductas sociales malsanas. Unos sostienen que estas son el producto de la situación de precariedad en la que se encuentran algunos inmigrantes de América Latina en suelo japonés, lo cual les haría mostrar, circunstancialmente, su lado humano y social más bajo. Es decir, la necesidad los haría envilecer. Nosotros, por nuestra parte, mantenemos que los infractores “traen” los problemas de conducta de sus países de origen; de la realidad de corrupción y violencia que envuelve a un amplio segmento de nuestras sociedades latinoamericanas, como consecuencia de una sostenida degradación moral, expresada en el más absoluto irrespeto por la propiedad y por la vida ajenas. “El sentido moral es de gran importancia. Cuando desaparece de una nación, toda la estructura social va hacia el derrumbe”, Alex Carrel.

 Un individuo que crece en un entorno corrompido moralmente, sin referencias éticas sólidas, pudiera creer que comportarse amoralmente – cometiendo actos delictivos, por ejemplo – es normal. Aunque  por otro lado, algunos especialistas plantean que el ser humano tiene la capacidad instintiva de distinguir entre el “bien y el mal”.

 El debate sobre cómo resolver el problema de la criminalidad no es menos complejo. Hay quienes abogan por el recrudecimiento del castigo contra los transgresores, mediante la creación de leyes más severas. Nosotros, en principio, avalamos la existencia de reglas sociales claras y sanciones firmes, con miras a garantizar la seguridad ciudadana. Sin embargo, ponemos el énfasis en la educación integral del individuo, por considerar que esta es el medio más idóneo para formar ciudadanos ejemplares, y, por ende, para erradicar la delincuencia de la sociedad. “Abrid escuelas para cerrar prisiones”, Víctor Hugo.

 Y aunque educar a una sociedad en pleno es una labor en verdad titánica – entre otras razones porque comienza con la muy ardua misión de mejorarnos a nosotros mismos – todos los miembros de la sociedad tenemos el impostergable deber ciudadano de enfrentar ese gran desafío socio-educativo.

 En su mal entendida “viveza latinoamericana”, aquellos hermanos que optan por la delincuencia como modo de vida – incluidos los que delinquen en Japón – creen erróneamente que aprovechándose malamente del sistema y del prójimo vivirán mejor. Pero si logramos poner en manos de nuestra gente, oportunamente, los recursos educativos necesarios, esos hermanos descarriados usarían la proverbial astucia del latinoamericano para vislumbrar que el crimen no paga; que no es un atajo válido al bienestar, y que el amor y el respeto por nosotros mismos y por nuestros semejantes, materializado en una vida recta, es la única senda posible hacia la tan anhelada existencia de felicidad y prosperidad. 

Esta frase de Simón Bolívar, máximo héroe independentista venezolano, y Libertador de 5 naciones americanas, condensa sabiamente la importancia del saber y la rectitud en la vida: «Moral y luces son nuestras primeras necesidades». 

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


Historia de una ex madre agresora

enero 25, 2011

         

(Los nombres y las situaciones fueron cambiados para proteger a las personas. Cualquier parecido con la realidad es sólo coincidencia)

           “Ana” es la madre de un niño en edad escolar. Ella admitió que le pegaba a su hijo cuando este “se portaba mal”, y que, en ocasiones, presa del enojo, lo golpeaba fuertemente.

Disciplinar a los hijos mediante la agresión física constituye maltrato infantil, lo que, a su vez, actualmente es considerado como un hecho penal. Así se lo hicimos saber a “Ana“, claramente, sin tapujos. Pero también le expresamos oportunamente nuestro agradecimiento y reconocimiento sinceros por la honestidad y la valentía que tuvo al hacernos tan difícil confesión.

Desafortunadamente, durante su infancia, “Ana” también era castigada físicamente por sus progenitores, lo cual pudo hacerle pensar que la violencia física era un medio válido para castigar al hijo. Aunado a eso, ella tiene serias dificultades para manejar el estrés, lo que hacía que los accesos de rabia hacia su hijo fueran peligrosamente frecuentes. Pero hay más factores negativos. “Ana” manifiesta que el niño “vino al mundo por accidente”, y que el padre (quien también lo golpeaba a discreción) era un “bueno para nada”. Evidentemente, la maternidad no fue un evento muy deseado por ella; no estaba preparada para ser madre, por lo que la vida junto a su hijo desembocó mayormente en un sinfín de obligaciones tortuosas, y no en gratificantes actividades materno-infantiles. Además, “Ana” hasta hace poco se negaba a aceptar que la inestabilidad  del niño fuera el resultado del entorno caótico donde creció, y eso le impidía ver claramente la gran cuota de responsabilidad que ella tiene en esa conflictiva situación familiar. Por eso, ella única e injustamente responsabilizaba al hijo de su “mala conducta”, y llenaba sus días con reproches y castigos, incluido el maltrato físico.

En este caso, nuestra posición era delicada. Debíamos ser en todo momento empáticos, solidarios y leales. Pero al mismo tiempo sentimos que, en cierto modo, éramos responsables del bienestar su hijo (y de todos los niños en la comunidad), y que debíamos hacer lo justo y necesario para garantizar la seguridad integral de éste, incluyendo la exhortación a que ella buscara orientación profesional para sí misma («Ana» llevó el niño a un psiquiatra quien le prescribió unos sedantes), y, si era preciso, denunciar a la madre agresora.

En efecto, a “Ana” le fue hecha esa advertencia debidamente, de manera por demás conciliadora, huelga decir. Dejando claro que nuestra finalidad última no era acusarla para que sea castigada, sino proteger tanto al niño como a ella misma, de una hipotética e indeseada tragedia, a consecuencia de un empeoramiento de las agresiones a su pequeño.

 Pero, afrotunadamente, pudimos constatar que nuestras advertencias a “Ana”, Dios mediante, quedarán sin efecto. A pesar de los muchos factores adversos mencionados anteriormente, ella es esencialmente una mujer buena, de corazón noble y generoso, que está comprendiendo que el comportamiento irregular de su hijo, producto de una deficiente orientación familiar, es el grito desesperado de su inocente alma infantil pidiendo amor y atención. Ella está apelando a su sabiduría interior para aceptar que lo que necesita su muchacho, con carácter de urgencia, es la presencia de su mamá. Pero no la esporádica y violenta (aunque para él “peor es nada”), sino la constante y amorosa. Porque el cuidado esmerado de los padres actúa en los hijos como un potente bálsamo que todo lo regenera, y es un derecho inalienable de todos los niños, consagrado en las leyes de Dios y de los hombres.

Hace algunos meses nos encontramos por casualidad con “Ana” y su hijo; nos parecía estar viendo a un familia distinta. Pero, en realidad no nos sorprendió mucho esa cambio tan marcado y esperanzador. Sabemos bien de que fibra está hecho el corazón de esa mujer y madre; conocemos de sobra los milagros de amor que, a partir de hoy y para siempre, hará por su adorado hijo, por ella misma y por todos sus semejantes. 

 

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


¿Por qué soy feliz en Navidad?

diciembre 21, 2010

Arbolito de mi casa

(Nota: este texto de mi autoría es el mismo publicado aquí el 21 de diciembre de 2010)

En momentos cuando mi amada Venezuela y otros países hermanos sufren por las fuertes lluvias, y por nuestra propia incapacidad de convivir pacíficamente, le pido a Dios que nos proteja a todos por igual, que me perdone por mi parte de responsabilidad en nuestras tragedias naturales y hunmanas, y que me permita ser ente de bien para mi gente y el mundo entero. Pero, a pesar de los pesares, en estas Navidades deseo fervorosamente que todo lo que aspiran noblemente en su mente y su corazón se traduzca en hermosas realidades de plenitud espiritual y material, junto a sus familiares y seres queridos. ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO! (Diciembre, 2010)

Definitivamente, en Navidad siempre siento una particular felicidad, y veo a mi alrededor mucha gente que luce igualmente feliz. A veces me pregunto cuál podrá ser la causa primera de ese sentimiento.

En mi caso específico, ese estado de elevación no guarda relación directa con creencias religiosas puesto que no practico ninguna religión (aunque creo en “algo superior”). Pero supongo que debería agradecer, en parte, al catolicismo venezolano, porque desde que tengo uso de razón disfruto intensamente las tradiciones navideñas, signadas por reuniones decembrinas y de Año Nuevo con la familia y los amigos, plenas de calor humano, así como de inspiradora música y deliciosa comida para la ocasión tan especial. Es decir, más que por su origen místico (el cual respeto sinceramente), la Navidad me cautiva por la eterna vitalidad de su tradición; por ser un hecho cultural de gran belleza estética, que entraña un bonito mensaje espiritual, humanitario.

 Mi euforia pascuera tampoco tiene que ver con mi origen clase media. Tanto en Venezuela como en otros países donde he podido apreciar las celebraciones decembrinas, he constatado que la fuerza inspiradora de la Pascua llega por igual a personas de todos los estratos sociales, y que sin importar cuan comercializadas estén dichas festividades hoy en día, las gentes alrededor del mundo procuran disfrutar plenamente tan reconfortante experiencia, cada quien de acuerdo a sus posibilidades.

 ¿Mi exultación decembrina tendrá su explicación en el solsticio de invierno (21 ó 22 de diciembre) con su efecto de renacimiento en la naturaleza, y por ende en los seres humanos? De hecho, la iglesia católica decidió ubicar el Nacimiento de Cristo en una fecha cercana, 25 de diciembre, para hacerla coincidir con ese importante evento astronómico (celebrado por la humanidad desde el inicio de los tiempos), y otorgarle así un significado de fe y esperanza.

¿O tal vez mi ánimo festivo de estos días sea simplemente el resultado de una convención humana, de un acuerdo colectivo global para celebrar en diciembre, del mismo modo que nos ponemos de acuerdo (a escalas más reducidas) para expresar nuestro gozo en un cumpleaños o unos carnavales, por ejemplo? Me resisto a creerlo.

Al final, aunque seguiré indagando sobre el por qué de ese sentimiento positivo universal, creo que lo más importante es dejarnos llevar por la actitud fraterna y optimista generalizada que se apodera de nosotros en Navidad y Año Nuevo, aprovechando ese benévolo influjo para reafirmar año tras año nuestro compromiso de hacer bien al prójimo y a nosotros mismos.

 Tenemos que dejarnos llevar por esa alegría omnipresente, en el sentido de participar activamente de la tradición. Por ejemplo, siendo yo mismo un entusiasta activista de las tradiciones pascueras (activismo formado al calor y el amor de las reuniones familiares), me preocupo por transmitirle a mi pequeña hija el disfrute tanto material como espiritual de las fiestas. Y los resultados son más que evidentes, y en extremo gratificantes. En efecto, actualmente entre tantas razones que nos brinda la Navidad para estar alegres, los momentos junto a mi esposa y nuestra hija son los más placenteros. El corazón se nos sale de dicha al verla gritar maravillada ¡wao! con los arbolitos y adornos luminosos que surgen a su paso, poniendo en sus agrandados ojitos las luces y la magia de la Navidad. Ni hablar de cuando se pone a cantar espontáneamente y a todo pulmón bonitas melodías decembrinas, en la casa o en plena calle…

 Esta gran felicidad que me embarga en Navidad, es un sentimiento muy real, un sentimiento que me trae concretos e inmensos beneficios como individuo y como parte de la humanidad. Es un estado de regocijo que me hace ver la vida, el mundo y sus habitantes con ilusión renovada; que me hace creer que sí puedo ser cada vez mejor hijo, hermano, esposo, padre, amigo, vecino, ciudadano, mejor persona; es la íntima convicción de que tras esas hermosas tradiciones que me legaron mis amados padres, y que ahora yo entrego a mi adorada hija, sí hay un «mensaje superior” que nos recuerda cada diciembre que podemos superar los problemas personales y globales que nos agobian, para lograr ser felices. Pero para ello debemos pedir a la energía creadora que nos ilumine y nos de fortaleza de espíritu, para transformarnos en hombres de bien, capaces de vivir con nuestros hermanos, sin odio ni maldad, y para soñar y luchar incansables por el tan anhelado mundo de amor y de paz.

 ¡FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!

Ángel Rafael La Rosa Milano

“El sol brilla siempre dentro de ti”


Consultoría y ayuda en Saitama

noviembre 5, 2010

 

¡Hola Familia!

Hermanos latinos residentes de Saitama, sírvanse tomar nota de 2 importantes servicios de atención para extranjeros disponibles en dicha prefectura.

1) Centro de Consulta de Saitama (Gaikokujin Shien Soudan Senta)   

Consultas  totalmente gratuitas, a cargo de expertos en inmigración (visado, otros); consulta de empleo (seguro laboral y de desempleo, salario impago, despido sin previo aviso, otros). Intérprete gratuito en español, portugués.  Se requiere reservación.

  • Atención: Lunes, miércoles y viernes.
  • Horario: 9:00 a 12:00 y 13:00 a 16:00
  • Reservación: Telf: 048-833-3600 (lunes, miércoles, viernes);  e-mail: sodan@sial.jp 

2) Nuevo servicio de traducción telefónica para extranjeros

Si Ud. se encuentra en alguna dependencia pública perteneciente a la prefectura de Saitama (municipalidad, hospital, etc.), y tiene dificultades por no hablar japonés, puede recurrir a este servicio de traducción vía telefónica. Además, Ud. puede solicitar información sobre asuntos diversos de la vida en japón. La ayuda está disponible en 8 idiomas.

  • Atención: lunes a viernes
  • Horario: 9:00 a 16:00
  • Telf: 048-833-3296   

 

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti»


Consultas para extranjeros / Pensiones

septiembre 29, 2010

 

Apreciados huéspedes,

Reciban un latino y otoñal abrazo, en la oportunidad de suministrarles información sobre un centro de consultas para extranjeros, y adicionalmente sobre el Sistema de Pensiones de Japón. 

CENTRO DE CONSULTAS PARA EXTRANJEROS (TOKIO)

Brinda consultoría (en persona o vía telefónica) sobre asuntos de la vida diaria, así como asesoría en trámites de visado y residencia. El servicio es gratuito y confidencial.

  • Horario:  Lunes a viernes de 9:00 a 16:00. (Descanso: fines de semana y días feriados).  
  • Atención en español: primer y tercer viernes del mes.
  • Tlf: 03-3202-5535

 

AGENCIA DEL SEGURO SOCIAL

Los trabajadores latinos afiliados al Sistema de Pensiones de Japón encontrarán en el siguiente enlace información importante sobre el pago por retiro laboral:

http://www.sia.go.jp/e/pdf/spanish.pdf

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti»

 

 


Asistencia en casos de violencia doméstica

septiembre 18, 2010

 

        En cada prefectura japonesa existe un servicio de asistencia para mujeres – o cualquier persona –  víctimas de violencia doméstica, el cual incluye consultas, cobijo transitorio y atención en español en aquellas prefecturas con mayor densidad de población latina.

A continuación proporcionamos una lista de los teléfonos de ayuda correspondientes a cada prefectura, y al final agregamos una serie de expresiones (en español y su equivalente en japonés, romanji) por si es preciso comunicarse con la oficina en lengua nipona.

Aichi-ken, Josei Sodan Senta: (052) 913 – 3300

Chiba-ken, Josei Sapooto Senta: (043) 245 – 1719

Gifu-ken, Josei Sodan senta: (058) 274 – 7377

Gunma-ken, Josei Sodanjo: (027) 261 – 7838 

Hyogo-ken-ritsu, Fujin Sodan Senta: (078) 732 – 7700

Ibaraki-ken, Fukushi Sodan Senta: (029) 221 – 4166

Kanagawa-ken-ritsu, Fujin Sodanjo: (045) 502 – 2800 

Mie-ken, Josei Sodanjo: (059) 231 – 5600

Nagano-ken, Fujin Sodanjo: (026) 235 – 5710 

Osaka-fu, Josei Sodan Senta: (06) 6725 – 8511

Saitama-ken, Fujin sodan senta: (048) 864 – 9910 

Shiga-ken, Josei Fukushi Sodan Senta: (077) 564 – 7867

Shizuoka-ken, Josei Sodan Senta: (054) 286 – 9217

Tochigi-ken, Fujin Sodanjo: (028) 622 – 8644 

Tokyo-to, Josei Sodan Senta: (03) 5261 – 3110

Tokyo-to, Tachikawa, Josei Sodan senta: (042) 522 – 4232

Yamanachi-ken, Josei Sodanjo: (0552) 54 – 8635

 

EXPRESIONES EN JAPONÉS (ROMANJI):

Violencia: Boryoku

Violencia Doméstica: Domesutiku baiorensu 

Mi marido me da patadas: otto ni karareru / karareta (pasado)

Mi marido me agrede físicamente: otto ga boryoku o furuu / furutta (pasado)  

Mi marido me da bofetadas: otto ni nagurareru / nagurareta (pasado)

Mi marido me empuja: otto ni tsukito basareru / tsukito basareta (pasado)

Mi marido me amenza con cuchiillos: otto ni hocho de odosareru / odosareta (pasado) 

Mi marido me grita: otto ni donarareru / donarareta (pasado) 

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti»

 

 

 


Bachillerato y adolescencia

agosto 30, 2010

      La entrada al bachillerato es un hito importante en la vida de cualquier joven – y de toda la familia – ya que constituye un notable avance en sus estudios. Pero, además, porque ese acontecimiento académico coincide con un momento crucial en el devenir de su existencia: tiene unos 15 años de edad; es todo un adolescente en plena transición hacia la adultez.

 Esa fase juvenil es un verdadero torbellino; los jóvenes experimentan vertiginosa y simultáneamente muchos cambios, los cuales serán más o menos fluidos, más o menos difíciles, dependiendo de cuán preparados mental y espiritualmente lleguen a esa parada del camino.

 Todas las transformaciones profundas ocurridas durante el ciclo vital, incluida la de niño a adulto, implican ciertas “pérdidas”. Los quinceañeros teóricamente ya pueden valerse por sí mismos, así que dejan de ser tratados como niños, perdiendo con ello las prerrogativas intrínsecas a la niñez. Por otro lado, esa transformación en adultos también representa “ganancia”, el equivalente a alzar el vuelo en pos de la emocionante aventura de vivir. Cambios como éste, y las diversas posibilidades que encierran contribuyen a hacer de los 15 una edad verdaderamente especial.

 Hay amplio consenso en que en la adolescencia ocurren los cambios más determinantes de nuestra vida. Por ejemplo, comenzamos a formularnos preguntas serias sobre el origen nuestro y del universo. Y asoman los primeros dilemas existenciales, cuando empezamos a cuestionar todo, incluso a nosotros mismos.

 En esos años juveniles se avivan nuestros sentidos – físicos y metafísicos – y se agudiza nuestra curiosidad por el mundo circundante. Respondemos presurosos – aunque todavía inocentes – al urgente llamado de la sexualidad. Algunos incluso se inician en la experiencia amatoria a esa temprana edad.

¡Y el amor! Desde mucho antes, siendo niños, ya experimentamos ilusión y atracción, pero es alrededor de los 15 cuando suspiramos con el verdadero amor romántico, ese que nos hace soñar dormidos y despiertos; a las chicas con su príncipe azul y a los chicos con su virtuosa damisela.

 Los humanos somos seres gregarios. Así como precisamos el aire para vivir, precisamos comunicarnos con nuestros semejantes. Y justo en la adolescencia, sentimos la urgencia de expresar el caudal de sensaciones que nos invaden. Esto pone a los padres en una posición privilegiada para propiciar un mayor contacto con sus hijos adolescentes. Pero, si no están dadas las condiciones, entonces los jóvenes conseguirán otros medios de satisfacer esa necesidad vital de expresión. Tal vez en otras personas (no siempre las más idóneas); tal vez en experiencias diversas, algunas de las cuales pueden resultar muy destructivas, como las drogas y el alcohol, por ejemplo.

Algunos padres optan por no inmiscuirse mucho en los asuntos de sus hijos adolescentes para “no invadir sus privacidad”. Y porque “la naturaleza y la vida se encargan de enseñarles todo”. Ciertamente, lo último que quieren los muchachos son unos padres policías escudriñando con lupa todos sus asuntos. Pero, sí quieren padres amigos, dispuestos a escucharlos y a orientarlos, e incluso a hacerles preguntas, siempre que sea con cariño y respeto.

En lo concerniente a los estudios, es un deseo muy legítimo y natural de los padres que sus hijos adolescentes entren con buen pié al bachillerato, y obtengan buenas calificaciones. Y entendemos cabalmente que para los padres latinoamericanos en un país tan competitivo como este, el desempeño académico de los hijos sea prioritario. Sólo convendría recordar que en ese preciso momento de la vida, sus jóvenes mentes y corazones están procesando un sin fin de cosas más que también requieren atención. Y que mientras más equilibrada sea su adolescencia, más posibilidades tendrán los muchachos de rendir en los estudios.

Es verdad. Lidiar con esos jóvenes estudiantes que están próximos a convertirse en hombres y mujeres no es fácil. Pero si los padres se proponen remontar la cuesta comunicacional, descenderán a verdes praderas donde podrán sentarse a conversar con sus “hombrecitos” y “mujercitas” sobre tantas cosas; unas banales, como la moda – por decir algo – y otras muy serias, como los príncipes y las damiselas. Porque, al igual que las materias del bachillerato, el romance es una de tantas asignaturas de la vida, y todos los padres anhelamos para nuestros hijos un amor bonito, puro y sincero, es decir que lo pasen con “A”.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»