Crisis nuclear japonesa: Noticias para no alarmarnos

marzo 21, 2011

 

OMS: Alimentos contaminados no presentan peligro inmediato para la salud

(Artículo aparecido en CNN International, el 22  de marzo 2011, traducido al español por Ángel La Rosa)

http://edition.cnn.com/2011/WORLD/asiapcf/03/21/japan.nuclear.food/index.html?hpt=T2

El consumo de los alimentos contaminados por la radiación de la planta nuclear Fukshima No.1 no supone un peligro inmediato para la salud, enfatizó el lunes un portavoz de la Organización Mundial de la Salud.

Esa agencia de las Naciones Unidas inicialmente había informado que la situación era “más seria de lo que se pensaba”. Pero el portavoz Peter Cordingley explicó el lunes que dicha evaluación no se basó en los niveles de contaminación propiamente, sino en el hecho de que la radiactividad se detectó en alimentos encontrados má allá de los 30 kilómetros (18,6 millas) corresponsientes a la zona de evacuación.

“Es una nueva situación , y la estamos observando de cerca”, señaló Cordingley.

El lunes, las autoridades del poblado Iitake urgieron a los residentes a evitar el consumo de agua potable del grifo, ya que las pruebas mostraron que contenía más de 3 veces el estándar máximo de yodo radiactivo. El día anterior, se había hecho pública la prohibición gubernamental sobre la venta de leche no pasteurizada proveniente de la prefectura Fukushima, así como de la espinaca producida en la prefectura vecina Ibaraki.

Según la Oficina del Pirmer Ministro, el gobierno también prohibió la venta de leche y espinaca de algunos sectores de las prefecturas Gunma y Tochigi.

Funcionarios japoneses informaron haber encontrado yodo radiactivo en la leche de 4 localidades de Fukushima, con niveles que van desde un 20% por ecima del límite acceptable hasta más de 17 veces dicho límite. Las pruebas realizadas en una de las clocalidades arrojaron niveles de cesium aproximadamente 5% mayor que límite aceptable, informó el domingo el Ministerio de Salud.

En Ibaraki, un importante centro de producción vegetal, las pruebas conducidas en 10 localidades mostraron que la espinaca contenía niveles de yodo que oscilaban entre un 5% sobre los límites oficiales y más de 27 veces ese tope. En 7 lugares, los niveles de cesium aumentaron de un poco más de 4% a casi 4 veces el límite.

El jefe del gabinete, Yukio Edano, enfatizó que los niveles de radiación en los alimentos, aunque están por encima de los estándares oficiales, no presentan ningún peligro inmediato para la salud, y explicó que dichos niveles eran peligrosos sólo si los alimentos contaminados se consumían repetidamente a lo largo de toda la vida.

El gobierno compensará las pérdidas producidas por las restricciones, agregó Edano.

El agua examinada en Iitake contenía 965 becquerels por kilogramo, en comparación al límite oficial de 300 becquerels, informó en un comunicado el Ministerio de Salud. Un becquerel es la unidad de radiactividad del Sistema Internacional, equivalente a una trasformación nuclear por segundo.

Aunque en Iitake la gente fue exhortada a no tomar agua del grifo, Edano recalcó que no hay ningún problema en usarla con otros fines, como bañarse. Y añadió que “según alunos informes, actualmente el nivel de radiación está disminuyendo”.

Según el sitio Inernet de la Agencia Internacional de Energía Atómica, el agua analizada en otras jurisdicciones mostró menos signos de contaminación, con niveles muy por debajo de los límites establecidos por las leyes japonesas. La agencia de la ONU señaló que recibió informes del gobierno japonés, segun los cuales 6 de 46 muestras dieron positivo para el isótopo radiactivo de yodo-131.

Los isótopos de yodo y cesium se producen por la fisión nuclear en reactores como los dañados por el terremoto y subsiguiente tsunami que devastaron el Norte de Honshu, principal isla de Japón. Aunque el yodo-131 tiene una vida media de 8 días, la vida media del cesium-137 es de unos 30 años.

También se encontraron altos niveles de radiación en el agua de mar cercana a la planta. Así lo informó el martes el operador de la planta, Tokyo Electric Power Co., y agregó que los resultados no suponen una amenaza para la salud humana.

La compañía publicó en su sistio de Internet que el análisis de la radiación en el agua de mar detectó niveles de yodo-131 que son 126,7 veces más altos que los estándares gubernamentales, Las pruebas detectaron caesium-134 (el cual tiene una vida media de 2 años aproximadamente) unas 24, 8 veces mayor que el estándar oficial. El cesium-137 encontrado es 16,5 veces mayor que el límite.

La compañía eléctrica detectó dichos niveles el lunes en la tarde, en el agua de mar a 100 metros (328 pies) al sur de la planta de energía nuclear. Las partículas radiactivas se dispersan en el océano, y mientras más lejos de la costa se toma la muestra, menor debería ser la contaminación.

Debido a la inmesa capacidad de diluyente que tiene el océano, las posiblidad de que los peces de aguas profundas se contaminen es muy pequeña, explicó Murray McBride, profesor de la Universidad Cornell, experto en suelos y siembras.

La compañía eléctrica planea examinar el agua de mar nuevamente el martes.

Además de causar devastación en el noroeste de Japón, el terremoto de magnitud 9.0 y el subsiguiente tsunami dañaron seriamente varios reactores de la planta nuclear Fukushima No.1, lo que provocó la liberación a la atmósfera de cantidades no especificadas de susbstancias radiactivas.

Cordingley reconoció que el gobierno japonés está actuando “con suma precaución”.

Aunque inicialmente la preocupación se centraba en los alimentos dentro de un radio de 30 kilómetros, también estaban siendo afectadas las vacas (y la leche que producen) ubicadas más allá de esa zona, y la espinaca ubicada a 120 kilómetros.

“Hemos visto a los japoneses en las tiendas de abarrotes, revisando cuidadosamente de dónde provienen los productos. Pensamos que es lo correcto”, dijo.

Phil Knall, ressidente de Tokio, piensa que el asunto de la seguridad alimenticia durará más de lo esperado. “No parecer ser un problema de corto plazo”, dijo, “estoy realmente preocupado por los alimentos que saldrán de esa zona ahora. En verdad me preocupa”.

La decisión de prohibir la venta de esos productos posiblemente será otro duro golpe para esa región del noreste de Japón devastada por el terremoto y el tsunamai, y que está siendo afectada por el accidente nuclear.

Fukushima, al noreste de Japón, posee la cuarta mayor área de tierras cultivables, y está entre los mayores productores de frutas, vegetales y arroz. Por su parate, Ibaraki, al sur de Fukushima, provee a Tokio de una significativa cantidad de frutas y vegetales, es el tercer mayor productor de cerdos.

Para que la radiación en el arroz sea preocupante, tendría que ser más severa y prolongada que la observada hasta ahora, acotó McBride, el profesor de la Universidad Cornell.

En presencia de una radiación mucho más alta, las partículas radiactivas que caen del aire podrían contaminar el suelo, y las plantas podrían absorverla. La contaminación del suelo fue un asunto importantísimo durante la tragedia de Chernobyl, pero el problema de la radiación en la planta Fukushima No.1 no se acerca ni remotamente a ese caso, añadió.

“Nosotros no estamos en esa fase. Ese es el escenario que uno debería considerar si la contaminación fuera bastante más severa, apuntó, McBride.

Tras el desastre nuclear de 1986, en Chernobyl (entonces una parte de la Unión soviética), toneladas de alimentos debieron ser destruidas, debido a que las partículas radiactivas cayeron sobre grandes extensiones de tierra cultivada en Europa Oriental y Escandinavia.

El experto en higiene, Satoshi Takaya, quien en ese entonces colaboró con los científicos japoneses para impedir la entrada al país de alimentos contamidados, aclaró que la situación actual no se parece a la de Chernobyl. Pero dijo que seguramente sí afectará a los granjeros japoneses.

Por ejemplo, la presente crisis afectará el modo de vida de gente como Ukia Uchida, una señora de 82 años cuya familia ha cultivado la tierra en Shibayama por generaciones.

“Yo pensaba que hasta ahora aquí todo estaba bien”, manifestó la señora Uchida. “Pero es muy malo saber que aquí se encontró radiación”.        

   

¿Los alimentos contaminados con radiación presentan una amenaza para la salud?

(Artículo de Mizuho Aoki, articulista del Japan Times. Traducido al español por Ángel La Rosa http://search.japantimes.co.jp/cgi-bin/nn20110321a4.html )

El anuncio hecho el sábado, sobre la radiación encontrada en leche y espinaca producidas cerca de la planta Fukushima No.1, ha generado preocupación sobre la seguridad alimenticia.

Basado en los nuevos estándares gubernamentales adoptados tras la crisis nuclear, el jefe del gabinete, Yukio Edano, informó que los niveles de radiación en ambos productos no presentan un riesgo inmediato para la salud en caso de ser ingeridos, y pidió al público mantener la calma.

 ¿Cuánta radiación se detectó y por qué el gobierno puede decir que por ahora no hay peligro?

 Aquí hay algunas preguntas y respuestas sobre el riesgo de consumir alimentos contaminados con radiación.

 ¿Cuánta radiación se detectó, y qué significa ese hallazgo?

 La leche recabada el jueves en la población de Kawamata, prefectura de Fukushima, contenía 1.510 (mil quinientos diez) becquerels de yodo por kilogramo, cantidad unas 5 veces superior al nuevo estándar.

Si uno bebiera la leche contaminada por todo un año (basándonos en la cantidad promedio consumida por los japoneses, indicó Edano), la radiación total acumulada equivaldría a realizarse una tomografía. 

La espinaca proveniente de la prefectura Ibaraki contenía 15.020 (quince mil veinte) becquerels de yodo, unas 7 veces más que el estándar, pero sólo 524 becquerels de cesium, o sea apenas mayor que el estándar de 500 becquerels por kilogramo.

Según el gobierno, comer la espinaca contaminada todos los días durante un año sería lo mismo que recibir un quinto de radiación de una tomografía. 

 Michikuni Shimo, profesor invitado en la Universidad de la Salud Fujita, expresó que la gente no debería alarmarse por la radiación detectada en esos alimentos. Y si bien es mejor lavar los vegetales antes de comerlos, no hay razones uregentes para dejar de consumirlos, agregó.

 Por su parte, el Dr. Henry Duval Royal, radiólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, dijo a AP, “lo que más me preocupa es el miedo desproporcionado en relación al riesgo”.

¿Qué medidas tomó el gobierno?

El gobierno central está urgiendo a los gobiernos locales a monitorear los niveles de radiación en los alimentos perecederos, como vegetales y leche, así como en el agua potable, la carne y los huevos.

Los productos contaminados serán sacados del mercado.

 ¿Los alimentos contaminados por encima del nivel oficial son muy peligrosos para la salud?

 No necesariamente. Los estándares establecidos tras la crisis desatada en la planta nuclear Fukushima son sumamente estrictos, con un amplio margen de separación hasta el nivel que puede amenazar realmente la salud.

Los nuevos estándares se basan en las recomendaciones hechas por la Comisión Internacional para la Protección Radiológica, y en estudios sobre los efectos a largo plazo en las personas expuestas a la radiación tanto en Hiroshima como en Nagasaki. 

 “Exceder esos niveles no afecta inmediatamente la salud humana. Pero es mejor mantenerse vigilantes”, aconsejó el profesor Shimo. 

(Texto extraído del artículo para CCN International, «Durante la crisis el miedo grita y los hechos susurran» ,

edition.cnn.com/2011/WORLD/asiapcf/03/19/nuclear.radiophobia , traducido al español por Ángel La Rosa)

Dan Polanski, experto en armas de destrucción masiva, considera que en relación a la crisis nuclear japonesa, actualmente hay exceso de miedo y escasez de hechos.

«Al parecer, estamos programados para reaccionar con miedo frente a lo que no conocemos», explica Polanski, y añade, “En presencia de la radiofobia, la gente oye la palabra ‘radiación’ e inmediatamente imagina lo peor, que todos vamos a morir”. 

¿Cuáles son los hechos sobre el accidente nuclear japonés? Comparemos con Chernobyl.

En la antigua Unión Soviética, el personal que trabajaba en los reactores murió a las pocas semanas. En la fase final de la tragedia nuclear, la radiación alcanzó niveles de 6.000 (seis mil) milisieverts por hora. El nivel más alto en la planta Fukushima Daiichi ha sido de 400 milisieverts por hora, y fue en pleno centro del complejo nuclear.

Según la Asociación Nuclear Mundial, para sufrir malestares por radiactividad se requiere una exposición a 1.000 (mil) milisieverts por hora. Tras una exposición prolongada, los heroicos trabajadores que aun permanecen en la planta de Fukushima podrían enfermarse, dice Polanski, pero no morir. “La vida de los trabajadores no corre peligro. 400 milisieverts es un cifra atemorizante, pero no es en absoluto letal”, explica.

SOBRE LA RADIACIÓN ENCONTRADA EN ALGUNOS ALIMENTOS (POR FAVOR LEER EL SIGUIENTE ARTÍCULO DETALLADAMENTE PARA NO SACAR CONCLUSIONES APRESURADAS Y ERRADAS)   

El Ministerio de Salud de Japón está exhortando a los habitantes de una aldea en la prefectura de Fukushima a que no beban agua corriente porque el domingo se han detectado niveles de material radioactivo más altos. Sin embargo, según el mismo Ministerio, el beberla NO representa ningún riesgo inmediato para la salud. 

Para leer todo el artículo haga click en este enlace: http://www3.nhk.or.jp/nhkworld/spanish/top/news10.html

SOBRE LA TEMPERATURA DE LOS REACTORES

La temperatura superficial de reactores dañados se mantiene por debajo de los 100 grados

El ministro de Defensa de Japón anunció que la temperatura superficial de los 6 reactores de la Central Nuclear Fukushima Número Uno está por debajo de los 100 grados Celsius.

En una conferencia de prensa que ofreció el domingo, el ministro Toshimi Kitazawa afirmó que, según un experto de la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón, se trata de un dato muy valioso porque el hecho de que la temperatura no llegue a 100 grados confirma la existencia de agua en las fosas de almacenamiento de combustible nuclear usado (…) El ministro de Defensa japonés agregó que lo tranquilizaba saber que la temperatura se había mantenido por debajo de 100 grados durante dos días, lo que seguramente, agregó, tranquilizará también al público.

Para leer todo el artículo haga click aquí: http://www3.nhk.or.jp/nhkworld/spanish/top/news03.html


Por qué me quedo en Japón

marzo 17, 2011
Japón entre cerezos

«Japón entre cerezos, por Ángel La Rosa

Estimados Soleros de Japón, Latinoamérica y el mundo entero,

El pasado 11 de marzo se cumplieron diez años del Gran Tsunami que arrasó la nororiental región de Tohoku en Japón. Hoy queremos rendir homenaje póstumo a las víctimas, y rendir tributo al gran pueblo nipón, que supo sobreponerse a esa desgracia con la perseverancia, la resiliencia y el valor que le son propios. Para ello quisiera compartir con Ustedes una antigua entrada, publicada en marzo de 2011, con motivo de la tragedia. 

Antes que nada, quiero expresar mis más sentidas condolencias a la nación nipona por esta inimaginable desgracia que hoy enluta a su pueblo.

Rezo a diario por el alma de los fallecidos y por sus familiares, y pido a Dios que me proporcione los medios necesarios para ayudarlos en la muy ardua tarea de reconstruir su gran país.

 En el caso específico del gravísimo accidente nuclear, tengo mis motivos para confiar en el gobierno japonés; en lo que sus autoridades informan a sus ciudadanos y a todos quienes vivimos en el archipiélago nipón.

En Japón las cosas funcionan como debe ser. Desde el sistema de recolección y reciclaje de basura, pasando por cualquier trámite público-administrativo, hasta los sistemas de transporte y salud, por nombrar sólo algunas áreas. La cotidianidad de los japoneses, así como la nuestra, transcurre entre la omnipresente eficiencia de sus instituciones públicas.

Respeto y entiendo perfectamente los muy humanos temores que albergan actualmente muchos  hermanos latinoamericanos y extranjeros en general radicados en Japón, especialmente en momentos tan trágicos. Para ellos toda nuestra comprensión y nuestro apoyo. Lo que no se puede tolerar es que alguien desmienta e incluso condene las informaciones gubernamentales – y aliente a otros a hacer lo mismo – sin más argumentos que la supuesta necesidad del gobierno nipón de ocultar la verdad a sus connacionales, para mantener la calma ciudadana; para evitar el pánico, a cualquier precio.

Dudar y temer es una cosa; criticar y atacar sin fundamentos es otra muy distinta.

Me pregunto, les pregunto a quienes temen – más que justificadamente – y sobre todo les pregunto a los agoreros de siempre, que se dedican a sembrar el pánico ya sea por ignorancia o por irresponsabilidad: ¿Es lógico pensar que un gobierno como el japonés esté dispuesto a dejar enfermar y hasta morir a miles o millones de compatriotas, sólo para mantener el orden; que prefiera perjudicar a tantos seres humanos, por varias generaciones, antes que preservar sus vidas, tan necesarias para la reconstrucción y tan valiosas para la preservación de la gran nación nipona?

Si en este instante la radiación es tan letal y está tan extendida por todo el país – como dicen algunos alarmistas – entonces ¿cómo se explica que todos los días recibimos reportes actualizados de personal de prensa (productores, coordinadores, camarógrafos, técnicos, periodistas) transmitiendo in situ desde áreas devastadas por el tsunami, y que se encuentran relativamente próximas al lugar del accidente nuclear; que veamos en esas imágenes cientos de personas, entre sobrevivientes, autoridades locales y rescatistas civiles y militares; que un grupo de más de 100 valientes especialistas aun permanecen en el sitio de los reactores, lidiando con la radiación; que el emperador, el primer ministro, el jefe del gabinete, y demás funcionarios y expertos permanezcan en Tokio, y aparezcan a diario ante las cámaras sin ninguna indumentaria anti-radiación? ¿Es que todos ellos saben que van a morir y simplemente se resignan a su trágico destino, sin contemplar siquiera la más mínima opción de salvarse? No lo creo. Toda esa gente está mucho más cerca que Ustedes y yo de las fuentes informativas; tienen más conocimiento de causa, y actúan en consecuencia.

Nada de lo dicho anteriormente garantiza que la situación no vaya a empeorar, es verdad. Desafortunadamente, es posible que empeore, llegando al punto de que tengamos que evacuar no sólo Tokio y otras grandes urbes del archipiélago, sino incluso el país. Es un escenario que, si bien es poco probable, pudiera presentarse. Hay que decirlo.

Pero aun en el indeseado supuesto caso de que la amenaza radiactiva aumente considerablemente, conduciendo a una evacuación parcial o total, confiamos plenamente en que el gobierno japonés tomará todas las medidas necesarias para informar e instruir oportuna y eficazmente a sus ciudadanos y a nosotros sus huéspedes, sobre cómo proceder de manera rápida, segura y ordenada en una emergencia tan descomunal, con el fin prioritario de proteger nuestras vidas.

Y tengo más razones para quedarme: En los casi 5 años que llevo en tierras niponas, junto a mi amada esposa japonesa y nuestra adorada hija, en general me he sentido a gusto. Es cierto que para mí – así como para un gran número de inmigrantes latinoamericanos y de otras latitudes – la cuestión laboral no ha sido fácil, especialmente tras la crisis financiera. Y en mi caso particular, el hecho de no hablar japonés ha sido un factor importante. Pero aun así, mi familia y yo tenemos la fortuna de vivir en un país que, si bien es de los más “caros” del mundo, es muy moderno, seguro y organizado, con servicios públicos de calidad inmejorable y beneficios sociales importantes. Un país donde, a pesar de que somos una famila sin grandes recursos, vivimos como ciudadanos de primera, disfrutando de incontables ventajas por las que tendría que pagar una fortuna en mi país de origen.

 Y mi motivo más importante: la gente. Lo que más me ha impresionado de Japón en estos 5 años no es ni sus robots, ni sus trenes, ni sus rascacielos, sino el elevadísimo sentido del bien común de sus habitantes. Para ilustrar esto, siempre cuento dos anécdotas que me sucedieron a los pocos días de llegar a Tokio. Un día que pasaba frente al estacionamiento de un centro comercial de mi localidad, me sorprendió ver al personal que controlaba el tránsito de vehículos y personas. Eran dos señores de avanzada edad, impecablemente uniformados y equipados con implementos de seguridad. Sus enérgicos y precisos gestos, acompañados de instrucciones en alta voz, se asemejaban a los del personal aeroportuario que guía a los aviones en tierra.

Pocos días después, mientras caminaba por una calle desolada de mi vecindario, me encontré con una cuadrilla de obreros que realizaba una reparación en la vía. Aparte de los hombres involucrados directamente en el trabajo, había por lo menos otros 4 guiando y protegiendo perfectamente a los transeúntes (en ese momento yo era el único, por cierto). Huelga decir que todos portaban cascos y demás adminículos de protección, como si se tratara de una evacuación masiva de emergencia.

Por no estar acostumbrado a ver tanta mística de trabajo y atención al público en situaciones similares, al principio ambas escenas me parecieron si se quiere exageradas, divertidas. Pero inmediatamente comprendí que eran muestras del proverbial sentido del bienestar colectivo japonés; se repiten a diario en todos los rincones de este cívico y laborioso país. Es el mismo sentido solidario y del deber social que les permite enfrentar esta horrible desgracia con serenidad y orden admirables, en función del bien integral de todos y cada uno de sus conciudadanos.

Esa innata preocupación de los japoneses por el bienestar grupal, me ha hecho sentir muy atendido y protegido aquí, lo que ha contribuido a su vez a mi rápida adaptación a la sociedad nipona. Y esa actitud de cooperación es de una ayuda invaluable en esta tragedia que estamos viviendo.

Por ese civismo sin parangón y otras virtudes como pueblo y nación, los respeto y los admiro tanto. Por ellos, me voy a quedar aquí (y por mi hija, mi esposa, mis suegros, mi cuñado y mis amigos, todos japoneses) ayudándolos en la reconstrucción de este gran país, como expresión de mi genuino aprecio y eterno agradecimiento.

Que Dios bendiga y proteja al pueblo japonés.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti» 


Información sobre terremoto en Japón

marzo 16, 2011

Estimados lectores,

Antes que nada, queremos expresar nuestras más sentidas palabras de condolencia a nuestros anfitriones japoneses por esta horrible tragedia que hoy enluta a su pueblo. Rezaremos a diario por el alma de los miles de fallecidos y por sus deudores, al tiempo que buscaremos los medios de ayudar a los más afectados y de contribuir con la reconstrucción de este gran país.

Asimismo, en estos momentos trágicos, nos ponemos del lado de nuestros hermanos latinoamericanos y extranjeros en general, radicados en Japón, que se hayan visto afectados por la tragedia. Ya sea porque lamentablemente perdieron a algún ser querido; porque sufrieron algún daño físico o emocional de consideración, o porque simplemente albergan dudas y temores sobre su futuro inmediato. Para ellos nuestra mano amiga, expresada en nuestro apoyo y solidaridad.

A partir de hoy, con el fin de sumarnos a la valiosa labor comunicadora adelantada por otros medios impresos y audiovisuales en español, procuraremos recavar para Ustedes, queridos usuarios, las informaciones tanto noticiosas como orientadoras más relevantes,  para que puedan estar al tanto de los acontecimientos y de las recomendaciones hechas por las autoridades nacionales y locales, y de ese modo puedan tomar decisiones con el conocimiento, la serenidad y la prudencia que demanda una situación tan extremadamente dura para todos nosotros, y así evitar en lo posible caer presas del pánico, ya que la desesperación nos impide pensar y actuar con claridad.  

En ese sentido, a continuación compartimos con Ustedes algunos de los artículos la página de NHK en español:         

http://www3.nhk.or.jp/nhkworld/spanish/top/index.html

Amigos, por favor, cuídense. Vayan con Dios.

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti» 


Educación preventiva

febrero 23, 2011

“Qué vergüenza; qué mala fama tenemos por culpa de esos ladrones y asesinos”. Esta  dura sentencia se repite a diario en boca de muchos de nosotros, inmigrantes latinoamericanos, al conocer, a través de los medios informativos sobre hechos criminales y delictivos en general perpetrados por algunos coterráneos antisociales, quienes, al igual que nosotros, hacen vida en el archipiélago nipón.

 Resulta comprensible que nos sintamos defraudados y perjudicados por esos paisanos desadaptados, pero es más importante aun que expresemos compasión y preocupación por su errático proceder, ya que este sólo traerá desgracia a sus vidas, así como a la de sus seres queridos y sus semejantes. En ese sentido, es imperioso que, como miembros de la gran familia latinoamericana, comprometidos con el bienestar de nuestros hermanos y de la sociedad en general, busquemos los medios para transformar nuestro malestar en acciones concretas que nos ayuden a solucionar este gravísimo problema que nos afecta a todos por igual.

 Entre otras iniciativas, sugerimos la realización de foros públicos con la participación de especialistas, para discutir a fondo esta problemática; la consolidación de los centros culturales y deportivos existentes, así como la creación de otros nuevos, con el fin de captar cada vez más personas; el óptimo aprovechamiento de los espacios disponibles en los medios impresos y audiovisuales, mediante campañas de concientización, especialmente para los jóvenes; las visitas periódicas de orientación a los reclusos latinoamericanos, y la verificación de sus condiciones carcelarias; el mantener una conducta ciudadana vigilante ante cualquier señal de irregularidad; y, por supuesto, la incesante labor de educación y supervisión familiar hacia los hijos por parte de los padres.

 Hay argumentos encontrados sobre el posible origen de esas conductas sociales malsanas. Unos sostienen que estas son el producto de la situación de precariedad en la que se encuentran algunos inmigrantes de América Latina en suelo japonés, lo cual les haría mostrar, circunstancialmente, su lado humano y social más bajo. Es decir, la necesidad los haría envilecer. Nosotros, por nuestra parte, mantenemos que los infractores “traen” los problemas de conducta de sus países de origen; de la realidad de corrupción y violencia que envuelve a un amplio segmento de nuestras sociedades latinoamericanas, como consecuencia de una sostenida degradación moral, expresada en el más absoluto irrespeto por la propiedad y por la vida ajenas. “El sentido moral es de gran importancia. Cuando desaparece de una nación, toda la estructura social va hacia el derrumbe”, Alex Carrel.

 Un individuo que crece en un entorno corrompido moralmente, sin referencias éticas sólidas, pudiera creer que comportarse amoralmente – cometiendo actos delictivos, por ejemplo – es normal. Aunque  por otro lado, algunos especialistas plantean que el ser humano tiene la capacidad instintiva de distinguir entre el “bien y el mal”.

 El debate sobre cómo resolver el problema de la criminalidad no es menos complejo. Hay quienes abogan por el recrudecimiento del castigo contra los transgresores, mediante la creación de leyes más severas. Nosotros, en principio, avalamos la existencia de reglas sociales claras y sanciones firmes, con miras a garantizar la seguridad ciudadana. Sin embargo, ponemos el énfasis en la educación integral del individuo, por considerar que esta es el medio más idóneo para formar ciudadanos ejemplares, y, por ende, para erradicar la delincuencia de la sociedad. “Abrid escuelas para cerrar prisiones”, Víctor Hugo.

 Y aunque educar a una sociedad en pleno es una labor en verdad titánica – entre otras razones porque comienza con la muy ardua misión de mejorarnos a nosotros mismos – todos los miembros de la sociedad tenemos el impostergable deber ciudadano de enfrentar ese gran desafío socio-educativo.

 En su mal entendida “viveza latinoamericana”, aquellos hermanos que optan por la delincuencia como modo de vida – incluidos los que delinquen en Japón – creen erróneamente que aprovechándose malamente del sistema y del prójimo vivirán mejor. Pero si logramos poner en manos de nuestra gente, oportunamente, los recursos educativos necesarios, esos hermanos descarriados usarían la proverbial astucia del latinoamericano para vislumbrar que el crimen no paga; que no es un atajo válido al bienestar, y que el amor y el respeto por nosotros mismos y por nuestros semejantes, materializado en una vida recta, es la única senda posible hacia la tan anhelada existencia de felicidad y prosperidad. 

Esta frase de Simón Bolívar, máximo héroe independentista venezolano, y Libertador de 5 naciones americanas, condensa sabiamente la importancia del saber y la rectitud en la vida: «Moral y luces son nuestras primeras necesidades». 

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


Historia de una ex madre agresora

enero 25, 2011

         

(Los nombres y las situaciones fueron cambiados para proteger a las personas. Cualquier parecido con la realidad es sólo coincidencia)

           “Ana” es la madre de un niño en edad escolar. Ella admitió que le pegaba a su hijo cuando este “se portaba mal”, y que, en ocasiones, presa del enojo, lo golpeaba fuertemente.

Disciplinar a los hijos mediante la agresión física constituye maltrato infantil, lo que, a su vez, actualmente es considerado como un hecho penal. Así se lo hicimos saber a “Ana“, claramente, sin tapujos. Pero también le expresamos oportunamente nuestro agradecimiento y reconocimiento sinceros por la honestidad y la valentía que tuvo al hacernos tan difícil confesión.

Desafortunadamente, durante su infancia, “Ana” también era castigada físicamente por sus progenitores, lo cual pudo hacerle pensar que la violencia física era un medio válido para castigar al hijo. Aunado a eso, ella tiene serias dificultades para manejar el estrés, lo que hacía que los accesos de rabia hacia su hijo fueran peligrosamente frecuentes. Pero hay más factores negativos. “Ana” manifiesta que el niño “vino al mundo por accidente”, y que el padre (quien también lo golpeaba a discreción) era un “bueno para nada”. Evidentemente, la maternidad no fue un evento muy deseado por ella; no estaba preparada para ser madre, por lo que la vida junto a su hijo desembocó mayormente en un sinfín de obligaciones tortuosas, y no en gratificantes actividades materno-infantiles. Además, “Ana” hasta hace poco se negaba a aceptar que la inestabilidad  del niño fuera el resultado del entorno caótico donde creció, y eso le impidía ver claramente la gran cuota de responsabilidad que ella tiene en esa conflictiva situación familiar. Por eso, ella única e injustamente responsabilizaba al hijo de su “mala conducta”, y llenaba sus días con reproches y castigos, incluido el maltrato físico.

En este caso, nuestra posición era delicada. Debíamos ser en todo momento empáticos, solidarios y leales. Pero al mismo tiempo sentimos que, en cierto modo, éramos responsables del bienestar su hijo (y de todos los niños en la comunidad), y que debíamos hacer lo justo y necesario para garantizar la seguridad integral de éste, incluyendo la exhortación a que ella buscara orientación profesional para sí misma («Ana» llevó el niño a un psiquiatra quien le prescribió unos sedantes), y, si era preciso, denunciar a la madre agresora.

En efecto, a “Ana” le fue hecha esa advertencia debidamente, de manera por demás conciliadora, huelga decir. Dejando claro que nuestra finalidad última no era acusarla para que sea castigada, sino proteger tanto al niño como a ella misma, de una hipotética e indeseada tragedia, a consecuencia de un empeoramiento de las agresiones a su pequeño.

 Pero, afrotunadamente, pudimos constatar que nuestras advertencias a “Ana”, Dios mediante, quedarán sin efecto. A pesar de los muchos factores adversos mencionados anteriormente, ella es esencialmente una mujer buena, de corazón noble y generoso, que está comprendiendo que el comportamiento irregular de su hijo, producto de una deficiente orientación familiar, es el grito desesperado de su inocente alma infantil pidiendo amor y atención. Ella está apelando a su sabiduría interior para aceptar que lo que necesita su muchacho, con carácter de urgencia, es la presencia de su mamá. Pero no la esporádica y violenta (aunque para él “peor es nada”), sino la constante y amorosa. Porque el cuidado esmerado de los padres actúa en los hijos como un potente bálsamo que todo lo regenera, y es un derecho inalienable de todos los niños, consagrado en las leyes de Dios y de los hombres.

Hace algunos meses nos encontramos por casualidad con “Ana” y su hijo; nos parecía estar viendo a un familia distinta. Pero, en realidad no nos sorprendió mucho esa cambio tan marcado y esperanzador. Sabemos bien de que fibra está hecho el corazón de esa mujer y madre; conocemos de sobra los milagros de amor que, a partir de hoy y para siempre, hará por su adorado hijo, por ella misma y por todos sus semejantes. 

 

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


DAR Y RECIBIR

noviembre 26, 2010

(Nota: Este escrito de mi autoría es el mismo publicado en noviembre del año pasado, 2010)  

“Hay que dar para recibir”. Según este elevado principio, obtenemos de los demás – y de la vida – en la misma medida en que entregamos. Pero, en un mundo cada vez más materialista, la interpretación y el uso que hacemos de esa ley universal no son los más acertados.

 Básicamente, lo que establece dicho principio es que si somos generosos de espíritu con nuestros semejantes y con el universo entero, seremos recompensados con la misma generosidad. Pero, no significa que debamos esperar, a propósito, recompensa alguna por nuestras acciones bondadosas; hay que dar con desprendimiento, sin esperar nada a cambio. De lo contrario, desvirtuamos el acto de dar, y simplemente lo usamos como un instrumento mercantil para comprar “bienes” al receptor de nuestra acción. Es decir, la errónea aplicación de dicha regla lleva a algunas personas a dar compulsivamente, con el fin de ganar la  gratitud incondicional de los demás, y los muchos otros beneficios que ello implica, como poder y control, entre otros.

Me gusta recordar la época de mi vida cuando dar y recibir eran gestos espontáneos. Si dábamos algo a alguien lo hacíamos por el mero placer de hacerlo; con el fin de alegrarle la existencia; como un gesto de amistad. Y aun en los casos donde dábamos algo en reciprocidad por algún bonito gesto recibido, lo hacíamos con naturalidad; sin precipitación ni angustias; sin más obligación que la que imponen tácitamente la nobleza y las buenas costumbres. Simplemente un beso, un abrazo, una sonrisa, o una palabra de agradecimiento nos hacían felices; eran nuestro mayor premio cuando ofrendábamos algo a alguien. Sí, lógicamente al final se construían muchas amistades duraderas dando y recibiendo, pero siempre de una manera sana.

En esos años, cuando éramos objeto de alguna atención que sabíamos desinteresada, agradecíamos gustosamente de palabra y de corazón, sin recelos ni temores por obligaciones o compromisos indeseados. Recibíamos con los brazos abiertos, contentos y agradecidos, a sabiendas de que se nos presentaría la oportunidad de devolver la deferencia, a su debido momento y en la medida de nuestras posibilidades.

Si necesitábamos y obteníamos un favor de alguien, quedábamos en “deuda”. Sí. Pero gustosos, confiando en que tarde o temprano lo retribuiríamos de algún modo, ya que “nobleza obilga”. Pero siempre de acuerdo a nuestras capacidades; sin temer “pases de facturas” demandando cosas fuera de nuestro alcance material ni reñidas con nuestros valores.

Pero las cosas cambian, y no siempre para bien. Actualmente, para millones de seres humanos la acción de dar y recibir tiene un sentido meramente pragmático. Esto puede apreciarse fundamentalmente en el hecho de que a muchas personas no les gusta agradecer; temen hacerlo, y lo evitan a toda costa. Porque en su mentalidad dar las gracias los compromete; es dejar constancia fehaciente de que recibieron algo; es firmar un recibo que más tarde tendrán que pagar. Por ello, para disimular cuando son objeto de algún gesto, se abstienen de pronunciar la palabra “gracias”. Incluso en situaciones obvias, donde es lo único que se puede – y se debe – decir. Dichas personas llevan la cuenta exacta de las veces que dan y las veces que reciben, para asegurarse de que la balanza comercial de favores realizados se inclina hacia su lado, y la de favores recibidos, del otro lado. Y asumen el dar para recibir como una férrea competencia de quien es más “generoso”, para así obtener más a cambio, y deber menos. Pero cabe señalar que no podemos ocultar o ignorar una buena acción recibida ya que ésta constituye en sí misma la mejor evidencia.

Ya prácticamente estamos en navidad. Es el momento perfecto para intentar despojarnos de las nociones mercantilistas que contaminan cada vez más nuestra natural disposición a dar y recibir. Al final, todos los seres humanos de una u otra forma buscamos la felicidad. La satisfacción espiritual que se siente dando y recibiendo desinteresadamente es tan inmensa que eclipsa totalmente los placeres o temores materiales de hacerlo condicionados.

En estas navidades, busquemos la felicidad con un “toma y dame” de amor y paz. Sobran razones para intentarlo.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«el sol brilla siempre dentro de ti»


MITOS DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA

octubre 29, 2010

(Extracto del Manual del Orientador Telefónico para la Línea de Ayuda en Inglés de Tokio, TELL, traducido al español por Ángel La Rosa).

 

Mitos de la violencia doméstica

1. “Son simplemente rencillas familiares. Ocurre en todas las parejas”. Los abusos de tipo verbal, físico, sexual o financiero, se consideran violencia doméstica, y surgen de la necesidad de controlar la relación. Además, la violencia doméstica puede generar heridas graves e incluso la muerte. Pero, existe cierta reticencia por parte de los cuerpos policiales y de la ciudadanía para intervenir en disputas caseras violentas, debido a que en general son vistas como un “asunto familiar privado”.

2. “La violencia doméstica sólo se da en familias de bajos recursos y educación”. La violencia doméstica existe en todos los estratos sociales por igual, y no se limita a un determinado grupo racial, económico o religioso. Y aunque es posible que un buen ingreso permita recibir orientación psicológica u ocultar la violencia por más tiempo, no significa que en las familias pudientes ocurran menos abusos.

3. “El agresor viene de un entorno violento”. No todos los agresores provienen de familias violentas, y no todas las familias donde hay violencia producen agresores. La familia no es el único factor que influencia la conducta. Además, si no existen limitaciones mentales serias, el agresor siempre está en capacidad de decidir sobre sus actos.

4. “Los agresores son simplemente personas violentas”. Los agresores pueden ser encantadores con las demás personas. Esto se conoce como personalidad “Jekyll y Hyde”. Alguien que es bueno fuera de casa y malo dentro de esta.

5. “La violencia es causada por el alcohol y las drogas”. No todos los agresores son adictos. Ciertamente, las substancias pudieran desinhibirlos, pero la violencia es producto de su personalidad no de las drogas.

6. “Ella lo provoca”. Esta postura injustamente libra de responsabilidad al agresor, y culpa a la mujer por el maltrato que ella misma recibe. Además, expresa una total incomprensión sobre la indefensión en la que se encuentra una mujer que no tiene a donde huir. Muchas mujeres abusadas por largo tiempo comienzan a racionalizar el abuso, sintiéndose culpables, justificando así al esposo agresor.

7. “Si fuera tan grave ya ella me hubiera dejado”. Aunque algunas lo hacen, muchas no. Sabemos que aquellas mujeres que permanecen al lado del agresor no quieren ser abusadas. Hay muchas razones por las cuales no se atreven a dejar al marido. Para cualquier mujer es duro terminar una relación y comenzar de nuevo sola o con niños dependientes. En muchos casos la mujer todavía ama a su esposo. Tal vez depende económicamente de éste.

El abuso físico y verbal generalmente destruye la autoestima, haciendo aún más difícil la partida. Algunas nociones religiosas y culturales aumentan el sentimiento de culpa o de fracaso marital, y al estar desmoralizada la mujer no es capaz de concebir soluciones a futuro. En consecuencia, reacciona pasivamente, lo que puede ser en extremo peligroso, ya que cuando ésta finalmente se defiende puede llegar a matar.

Sus opciones son limitadas, y los problemas numerosos. ¿Debería mantener el empleo o buscarse otro? Conseguir un lugar seguro pudiera implicar mudarse. Además, ella debe lidiar con las heridas psicológicas y emocionales que han afectado seriamente su capacidad de actuar. Si el esposo abusivo es un profesional estimado en la comunidad, la mujer puede sentirse culpable y temerosa de exponerlo públicamente. El miedo es un fuerte inhibidor. Puede recibir amenazas de agresión y hasta de muerte, y su temor de que se cumplan es muy real.

 

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti»


Separados mas no derrotados

octubre 15, 2010

 

En mi condición de ser humano, padre, esposo y orientador, uno de los problemas familiares que más me preocupa y conmueve es la separación de parejas con hijos pequeños. Al efecto negativo que la situación pudiera tener sobre los niños hay que sumarle el conflicto emocional enfrentado por los propios padres.  

Las consecuencias que pudiera tener la ruptura en los hijos es lo que más preocupa a la inmensa mayoría de los progenitores. De hecho, un número importante de parejas decide seguir conviviendo después de que el vínculo amoroso se rompe irreparablemente, para de esa forma evitar hacer daño a los muchachos, ya que están conscientes de que los niños pequeños necesitan tener a papá y mamá de su lado para desarrollarse integralmente.   

 Junto a la preocupación por el daño que causarían a sus hijos, los posibles sentimientos negativos hacia el otro, y las emociones producto del desamor (quien lo “ejerce” generalmente siente culpabilidad, quien lo padece generalmente siente tristeza), muchos padres además tienen que lidiar con sentimientos de fracaso, porque creen que fallaron en aspectos tan importantes de su existencia como la selección del compañero de la vida y la constitución de una familia feliz. En parte, esa sensación de haber fallado se debe a los grandes prejuicios y la falsa moral de una sociedad que aun hoy día sigue estigmatizando, e incluso condenando, a quienes por una u otra razón dejan de amarse, y deciden poner fin a su relación. Antes de actuar como inquisidores, primero todos deberíamos convertirnos en factores de transformación social (comenzando por nosotros mismos), aprendiendo la forma de tener una vida más llevadera en todos los sentidos, y así lograr una relación armoniosa con nuestra pareja. 

Por supuesto, somos del pensar que sería deseable e infinitamente mejor para toda la familia que prevaleciera la unión amorosa, y que la pareja lograra resolver sus diferencias. Además, creemos que mientras exista amor mutuo deberíamos hacer todo lo humanamente posible para salvarlo, en bien de la pareja y de los hijos. Claro que eso exige grandes luchas y sacrificios, pero la recompensa es también enorme.

Es verdad: a nadie le gustan las historias tristes; todos queremos finales felices. Pero, debemos entender que para bien o para mal en el mundo real esto no siempre es posible. Además, no olvidemos que en muchos casos, y particularmente cuando el conflicto conyugal afecta directa y negativamente a los hijos, la separación puede llegar a ser con el tiempo el mejor remedio para todos los involucrados. En este sentido, podemos afirmar que así como las  personas tienen razones válidas para unirse, también tienen razones válidas para separarse. De hecho, suponemos que razonamientos similares dieron origen tanto al matrimonio civil como al divorcio, en contraposición, si se quiere, al casamiento eclesiástico, el cual tal como dicta la profunda, optimista y contundente frase sacerdotal “hasta que la muerte los separe”, no admite la separación de los esposos.

Pero los tiempos cambian, y con ellos algunos dogmas. Entendemos que actualmente esta frase más que una sentencia religiosa definitiva es – como ocurre en las uniones laicas, sean oficiales o no – un vehemente deseo de unión eterna, expresado a los novios por el sacerdote, en nombre de la sociedad entera, partiendo del supuesto de que esa unión se fundamenta en un amor profundo y sincero, del cual nacerán los hijos que ayudarán a consolidarla a través de los años.

Esas dos personas que una vez unieron sus caminos ilusionadas y hoy deciden – con hijos pequeños de por medio – caminar cada uno por su lado, necesitan el apoyo de todos. Incluso en aquellos casos donde hubiere alguna conducta cuestionable y hasta punible por parte de alguno de ellos. Seguramente, ese no es el final que querían para su historia. Seguramente, aspiraban poder brindarle a sus hijos algo mejor, una familia unida. No se pudo. Pero esos dos seres aun tienen una vida por delante, y mucho que dar de sí. Además, ellos seguirán siendo los padres de esos hijos engendrados cuando todavía los unía el cariño. Esa misma energía, aunque transformada – nunca extinta- y esos hijos serán el vínculo que los unirá por siempre.

Si bien este no es el estado familiar ideal, con la ayuda de parientes, amigos e instituciones competentes, los involucrados podrán salir adelante, sobreponiéndose a las grandes dificultades que impone la separación, para así, dentro de las limitaciones naturales, llevar una vida digna y muy satisfactoria.

El apoyo en todos los niveles es vital para que esa dura experiencia no sea un obstáculo insalvable en la vida de padres e hijos. Sino que sea un aprendizaje importante que los ayude a poner fin al ciclo conflictivo; que los ayude a seguir creyendo en el amor como fuente suprema del bien universal; que los ayude a comenzar de nuevo manteniendo siempre la ilusión de vivir. Porque muy a pesar de las circunstancias adversas, ante Dios y los hombres su derecho a ser personas felices sigue intacto.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


Asistencia en casos de violencia doméstica

septiembre 18, 2010

 

        En cada prefectura japonesa existe un servicio de asistencia para mujeres – o cualquier persona –  víctimas de violencia doméstica, el cual incluye consultas, cobijo transitorio y atención en español en aquellas prefecturas con mayor densidad de población latina.

A continuación proporcionamos una lista de los teléfonos de ayuda correspondientes a cada prefectura, y al final agregamos una serie de expresiones (en español y su equivalente en japonés, romanji) por si es preciso comunicarse con la oficina en lengua nipona.

Aichi-ken, Josei Sodan Senta: (052) 913 – 3300

Chiba-ken, Josei Sapooto Senta: (043) 245 – 1719

Gifu-ken, Josei Sodan senta: (058) 274 – 7377

Gunma-ken, Josei Sodanjo: (027) 261 – 7838 

Hyogo-ken-ritsu, Fujin Sodan Senta: (078) 732 – 7700

Ibaraki-ken, Fukushi Sodan Senta: (029) 221 – 4166

Kanagawa-ken-ritsu, Fujin Sodanjo: (045) 502 – 2800 

Mie-ken, Josei Sodanjo: (059) 231 – 5600

Nagano-ken, Fujin Sodanjo: (026) 235 – 5710 

Osaka-fu, Josei Sodan Senta: (06) 6725 – 8511

Saitama-ken, Fujin sodan senta: (048) 864 – 9910 

Shiga-ken, Josei Fukushi Sodan Senta: (077) 564 – 7867

Shizuoka-ken, Josei Sodan Senta: (054) 286 – 9217

Tochigi-ken, Fujin Sodanjo: (028) 622 – 8644 

Tokyo-to, Josei Sodan Senta: (03) 5261 – 3110

Tokyo-to, Tachikawa, Josei Sodan senta: (042) 522 – 4232

Yamanachi-ken, Josei Sodanjo: (0552) 54 – 8635

 

EXPRESIONES EN JAPONÉS (ROMANJI):

Violencia: Boryoku

Violencia Doméstica: Domesutiku baiorensu 

Mi marido me da patadas: otto ni karareru / karareta (pasado)

Mi marido me agrede físicamente: otto ga boryoku o furuu / furutta (pasado)  

Mi marido me da bofetadas: otto ni nagurareru / nagurareta (pasado)

Mi marido me empuja: otto ni tsukito basareru / tsukito basareta (pasado)

Mi marido me amenza con cuchiillos: otto ni hocho de odosareru / odosareta (pasado) 

Mi marido me grita: otto ni donarareru / donarareta (pasado) 

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti»

 

 

 


Como criar hijos delincuentes

septiembre 9, 2010

  

La policía de Huston, Texas, distribuyó un curioso panfleto que decía lo siguiente:

INSTRUCCIONES PARA CRIAR HIJOS DELINCUENTES

1. Dele a su hijo todo lo que pida. De esa manera crecerá pensando que tiene derecho a obtener todo lo que desea.

2. Ríase cuando su hijo diga malas palabras. De esa manera crecerá pensando que el vocabulario soez divierte a la gente, y se esforzará por incrementar su repertorio de groserías.

3. Jamás oriente a su hijo en el área espiritual. Deje que cuando sea adulto él decida lo que quiera creer. Y no lo reprenda ni lo discipline por su mal comportamiento, “podría dañar su autoestima”. De esa manera su hijo crecerá pensando que no existen reglas en la sociedad.

4. Recoja todo lo que su hijo desordene. De esa manera crecerá creyendo que otros deben hacerse cargo de sus responsabilidades.

5. Permítale ver cualquier programa en la televisión. De esa manera su hijo crecerá con una mentalidad “abierta y desinhibida”.

6. Peléense delante de sus hijos. De esa manera ellos no se sorprenderán cuando ustedes tengan que divorciarse. Además, crecerán con mucha rabia dentro de ellos.

7. Dele a su hijo todo el dinero que pida. De esa manera crecerá pensando que obtener dinero es fácil, y no dudará en robarlo para conseguirlo.

Siguiendo estas instrucciones le garantizamos que su hijo será un delincuente, y nosotros tendremos una celda lista para él.

(Nota: texto obtenido de Internet).