MITOS DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA

octubre 29, 2010

(Extracto del Manual del Orientador Telefónico para la Línea de Ayuda en Inglés de Tokio, TELL, traducido al español por Ángel La Rosa).

 

Mitos de la violencia doméstica

1. “Son simplemente rencillas familiares. Ocurre en todas las parejas”. Los abusos de tipo verbal, físico, sexual o financiero, se consideran violencia doméstica, y surgen de la necesidad de controlar la relación. Además, la violencia doméstica puede generar heridas graves e incluso la muerte. Pero, existe cierta reticencia por parte de los cuerpos policiales y de la ciudadanía para intervenir en disputas caseras violentas, debido a que en general son vistas como un “asunto familiar privado”.

2. “La violencia doméstica sólo se da en familias de bajos recursos y educación”. La violencia doméstica existe en todos los estratos sociales por igual, y no se limita a un determinado grupo racial, económico o religioso. Y aunque es posible que un buen ingreso permita recibir orientación psicológica u ocultar la violencia por más tiempo, no significa que en las familias pudientes ocurran menos abusos.

3. “El agresor viene de un entorno violento”. No todos los agresores provienen de familias violentas, y no todas las familias donde hay violencia producen agresores. La familia no es el único factor que influencia la conducta. Además, si no existen limitaciones mentales serias, el agresor siempre está en capacidad de decidir sobre sus actos.

4. “Los agresores son simplemente personas violentas”. Los agresores pueden ser encantadores con las demás personas. Esto se conoce como personalidad “Jekyll y Hyde”. Alguien que es bueno fuera de casa y malo dentro de esta.

5. “La violencia es causada por el alcohol y las drogas”. No todos los agresores son adictos. Ciertamente, las substancias pudieran desinhibirlos, pero la violencia es producto de su personalidad no de las drogas.

6. “Ella lo provoca”. Esta postura injustamente libra de responsabilidad al agresor, y culpa a la mujer por el maltrato que ella misma recibe. Además, expresa una total incomprensión sobre la indefensión en la que se encuentra una mujer que no tiene a donde huir. Muchas mujeres abusadas por largo tiempo comienzan a racionalizar el abuso, sintiéndose culpables, justificando así al esposo agresor.

7. “Si fuera tan grave ya ella me hubiera dejado”. Aunque algunas lo hacen, muchas no. Sabemos que aquellas mujeres que permanecen al lado del agresor no quieren ser abusadas. Hay muchas razones por las cuales no se atreven a dejar al marido. Para cualquier mujer es duro terminar una relación y comenzar de nuevo sola o con niños dependientes. En muchos casos la mujer todavía ama a su esposo. Tal vez depende económicamente de éste.

El abuso físico y verbal generalmente destruye la autoestima, haciendo aún más difícil la partida. Algunas nociones religiosas y culturales aumentan el sentimiento de culpa o de fracaso marital, y al estar desmoralizada la mujer no es capaz de concebir soluciones a futuro. En consecuencia, reacciona pasivamente, lo que puede ser en extremo peligroso, ya que cuando ésta finalmente se defiende puede llegar a matar.

Sus opciones son limitadas, y los problemas numerosos. ¿Debería mantener el empleo o buscarse otro? Conseguir un lugar seguro pudiera implicar mudarse. Además, ella debe lidiar con las heridas psicológicas y emocionales que han afectado seriamente su capacidad de actuar. Si el esposo abusivo es un profesional estimado en la comunidad, la mujer puede sentirse culpable y temerosa de exponerlo públicamente. El miedo es un fuerte inhibidor. Puede recibir amenazas de agresión y hasta de muerte, y su temor de que se cumplan es muy real.

 

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti»


Separados mas no derrotados

octubre 15, 2010

 

En mi condición de ser humano, padre, esposo y orientador, uno de los problemas familiares que más me preocupa y conmueve es la separación de parejas con hijos pequeños. Al efecto negativo que la situación pudiera tener sobre los niños hay que sumarle el conflicto emocional enfrentado por los propios padres.  

Las consecuencias que pudiera tener la ruptura en los hijos es lo que más preocupa a la inmensa mayoría de los progenitores. De hecho, un número importante de parejas decide seguir conviviendo después de que el vínculo amoroso se rompe irreparablemente, para de esa forma evitar hacer daño a los muchachos, ya que están conscientes de que los niños pequeños necesitan tener a papá y mamá de su lado para desarrollarse integralmente.   

 Junto a la preocupación por el daño que causarían a sus hijos, los posibles sentimientos negativos hacia el otro, y las emociones producto del desamor (quien lo “ejerce” generalmente siente culpabilidad, quien lo padece generalmente siente tristeza), muchos padres además tienen que lidiar con sentimientos de fracaso, porque creen que fallaron en aspectos tan importantes de su existencia como la selección del compañero de la vida y la constitución de una familia feliz. En parte, esa sensación de haber fallado se debe a los grandes prejuicios y la falsa moral de una sociedad que aun hoy día sigue estigmatizando, e incluso condenando, a quienes por una u otra razón dejan de amarse, y deciden poner fin a su relación. Antes de actuar como inquisidores, primero todos deberíamos convertirnos en factores de transformación social (comenzando por nosotros mismos), aprendiendo la forma de tener una vida más llevadera en todos los sentidos, y así lograr una relación armoniosa con nuestra pareja. 

Por supuesto, somos del pensar que sería deseable e infinitamente mejor para toda la familia que prevaleciera la unión amorosa, y que la pareja lograra resolver sus diferencias. Además, creemos que mientras exista amor mutuo deberíamos hacer todo lo humanamente posible para salvarlo, en bien de la pareja y de los hijos. Claro que eso exige grandes luchas y sacrificios, pero la recompensa es también enorme.

Es verdad: a nadie le gustan las historias tristes; todos queremos finales felices. Pero, debemos entender que para bien o para mal en el mundo real esto no siempre es posible. Además, no olvidemos que en muchos casos, y particularmente cuando el conflicto conyugal afecta directa y negativamente a los hijos, la separación puede llegar a ser con el tiempo el mejor remedio para todos los involucrados. En este sentido, podemos afirmar que así como las  personas tienen razones válidas para unirse, también tienen razones válidas para separarse. De hecho, suponemos que razonamientos similares dieron origen tanto al matrimonio civil como al divorcio, en contraposición, si se quiere, al casamiento eclesiástico, el cual tal como dicta la profunda, optimista y contundente frase sacerdotal “hasta que la muerte los separe”, no admite la separación de los esposos.

Pero los tiempos cambian, y con ellos algunos dogmas. Entendemos que actualmente esta frase más que una sentencia religiosa definitiva es – como ocurre en las uniones laicas, sean oficiales o no – un vehemente deseo de unión eterna, expresado a los novios por el sacerdote, en nombre de la sociedad entera, partiendo del supuesto de que esa unión se fundamenta en un amor profundo y sincero, del cual nacerán los hijos que ayudarán a consolidarla a través de los años.

Esas dos personas que una vez unieron sus caminos ilusionadas y hoy deciden – con hijos pequeños de por medio – caminar cada uno por su lado, necesitan el apoyo de todos. Incluso en aquellos casos donde hubiere alguna conducta cuestionable y hasta punible por parte de alguno de ellos. Seguramente, ese no es el final que querían para su historia. Seguramente, aspiraban poder brindarle a sus hijos algo mejor, una familia unida. No se pudo. Pero esos dos seres aun tienen una vida por delante, y mucho que dar de sí. Además, ellos seguirán siendo los padres de esos hijos engendrados cuando todavía los unía el cariño. Esa misma energía, aunque transformada – nunca extinta- y esos hijos serán el vínculo que los unirá por siempre.

Si bien este no es el estado familiar ideal, con la ayuda de parientes, amigos e instituciones competentes, los involucrados podrán salir adelante, sobreponiéndose a las grandes dificultades que impone la separación, para así, dentro de las limitaciones naturales, llevar una vida digna y muy satisfactoria.

El apoyo en todos los niveles es vital para que esa dura experiencia no sea un obstáculo insalvable en la vida de padres e hijos. Sino que sea un aprendizaje importante que los ayude a poner fin al ciclo conflictivo; que los ayude a seguir creyendo en el amor como fuente suprema del bien universal; que los ayude a comenzar de nuevo manteniendo siempre la ilusión de vivir. Porque muy a pesar de las circunstancias adversas, ante Dios y los hombres su derecho a ser personas felices sigue intacto.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


Consultas para extranjeros / Pensiones

septiembre 29, 2010

 

Apreciados huéspedes,

Reciban un latino y otoñal abrazo, en la oportunidad de suministrarles información sobre un centro de consultas para extranjeros, y adicionalmente sobre el Sistema de Pensiones de Japón. 

CENTRO DE CONSULTAS PARA EXTRANJEROS (TOKIO)

Brinda consultoría (en persona o vía telefónica) sobre asuntos de la vida diaria, así como asesoría en trámites de visado y residencia. El servicio es gratuito y confidencial.

  • Horario:  Lunes a viernes de 9:00 a 16:00. (Descanso: fines de semana y días feriados).  
  • Atención en español: primer y tercer viernes del mes.
  • Tlf: 03-3202-5535

 

AGENCIA DEL SEGURO SOCIAL

Los trabajadores latinos afiliados al Sistema de Pensiones de Japón encontrarán en el siguiente enlace información importante sobre el pago por retiro laboral:

http://www.sia.go.jp/e/pdf/spanish.pdf

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti»

 

 


Asistencia en casos de violencia doméstica

septiembre 18, 2010

 

        En cada prefectura japonesa existe un servicio de asistencia para mujeres – o cualquier persona –  víctimas de violencia doméstica, el cual incluye consultas, cobijo transitorio y atención en español en aquellas prefecturas con mayor densidad de población latina.

A continuación proporcionamos una lista de los teléfonos de ayuda correspondientes a cada prefectura, y al final agregamos una serie de expresiones (en español y su equivalente en japonés, romanji) por si es preciso comunicarse con la oficina en lengua nipona.

Aichi-ken, Josei Sodan Senta: (052) 913 – 3300

Chiba-ken, Josei Sapooto Senta: (043) 245 – 1719

Gifu-ken, Josei Sodan senta: (058) 274 – 7377

Gunma-ken, Josei Sodanjo: (027) 261 – 7838 

Hyogo-ken-ritsu, Fujin Sodan Senta: (078) 732 – 7700

Ibaraki-ken, Fukushi Sodan Senta: (029) 221 – 4166

Kanagawa-ken-ritsu, Fujin Sodanjo: (045) 502 – 2800 

Mie-ken, Josei Sodanjo: (059) 231 – 5600

Nagano-ken, Fujin Sodanjo: (026) 235 – 5710 

Osaka-fu, Josei Sodan Senta: (06) 6725 – 8511

Saitama-ken, Fujin sodan senta: (048) 864 – 9910 

Shiga-ken, Josei Fukushi Sodan Senta: (077) 564 – 7867

Shizuoka-ken, Josei Sodan Senta: (054) 286 – 9217

Tochigi-ken, Fujin Sodanjo: (028) 622 – 8644 

Tokyo-to, Josei Sodan Senta: (03) 5261 – 3110

Tokyo-to, Tachikawa, Josei Sodan senta: (042) 522 – 4232

Yamanachi-ken, Josei Sodanjo: (0552) 54 – 8635

 

EXPRESIONES EN JAPONÉS (ROMANJI):

Violencia: Boryoku

Violencia Doméstica: Domesutiku baiorensu 

Mi marido me da patadas: otto ni karareru / karareta (pasado)

Mi marido me agrede físicamente: otto ga boryoku o furuu / furutta (pasado)  

Mi marido me da bofetadas: otto ni nagurareru / nagurareta (pasado)

Mi marido me empuja: otto ni tsukito basareru / tsukito basareta (pasado)

Mi marido me amenza con cuchiillos: otto ni hocho de odosareru / odosareta (pasado) 

Mi marido me grita: otto ni donarareru / donarareta (pasado) 

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti»

 

 

 


Como criar hijos delincuentes

septiembre 9, 2010

  

La policía de Huston, Texas, distribuyó un curioso panfleto que decía lo siguiente:

INSTRUCCIONES PARA CRIAR HIJOS DELINCUENTES

1. Dele a su hijo todo lo que pida. De esa manera crecerá pensando que tiene derecho a obtener todo lo que desea.

2. Ríase cuando su hijo diga malas palabras. De esa manera crecerá pensando que el vocabulario soez divierte a la gente, y se esforzará por incrementar su repertorio de groserías.

3. Jamás oriente a su hijo en el área espiritual. Deje que cuando sea adulto él decida lo que quiera creer. Y no lo reprenda ni lo discipline por su mal comportamiento, “podría dañar su autoestima”. De esa manera su hijo crecerá pensando que no existen reglas en la sociedad.

4. Recoja todo lo que su hijo desordene. De esa manera crecerá creyendo que otros deben hacerse cargo de sus responsabilidades.

5. Permítale ver cualquier programa en la televisión. De esa manera su hijo crecerá con una mentalidad “abierta y desinhibida”.

6. Peléense delante de sus hijos. De esa manera ellos no se sorprenderán cuando ustedes tengan que divorciarse. Además, crecerán con mucha rabia dentro de ellos.

7. Dele a su hijo todo el dinero que pida. De esa manera crecerá pensando que obtener dinero es fácil, y no dudará en robarlo para conseguirlo.

Siguiendo estas instrucciones le garantizamos que su hijo será un delincuente, y nosotros tendremos una celda lista para él.

(Nota: texto obtenido de Internet).


Bachillerato y adolescencia

agosto 30, 2010

      La entrada al bachillerato es un hito importante en la vida de cualquier joven – y de toda la familia – ya que constituye un notable avance en sus estudios. Pero, además, porque ese acontecimiento académico coincide con un momento crucial en el devenir de su existencia: tiene unos 15 años de edad; es todo un adolescente en plena transición hacia la adultez.

 Esa fase juvenil es un verdadero torbellino; los jóvenes experimentan vertiginosa y simultáneamente muchos cambios, los cuales serán más o menos fluidos, más o menos difíciles, dependiendo de cuán preparados mental y espiritualmente lleguen a esa parada del camino.

 Todas las transformaciones profundas ocurridas durante el ciclo vital, incluida la de niño a adulto, implican ciertas “pérdidas”. Los quinceañeros teóricamente ya pueden valerse por sí mismos, así que dejan de ser tratados como niños, perdiendo con ello las prerrogativas intrínsecas a la niñez. Por otro lado, esa transformación en adultos también representa “ganancia”, el equivalente a alzar el vuelo en pos de la emocionante aventura de vivir. Cambios como éste, y las diversas posibilidades que encierran contribuyen a hacer de los 15 una edad verdaderamente especial.

 Hay amplio consenso en que en la adolescencia ocurren los cambios más determinantes de nuestra vida. Por ejemplo, comenzamos a formularnos preguntas serias sobre el origen nuestro y del universo. Y asoman los primeros dilemas existenciales, cuando empezamos a cuestionar todo, incluso a nosotros mismos.

 En esos años juveniles se avivan nuestros sentidos – físicos y metafísicos – y se agudiza nuestra curiosidad por el mundo circundante. Respondemos presurosos – aunque todavía inocentes – al urgente llamado de la sexualidad. Algunos incluso se inician en la experiencia amatoria a esa temprana edad.

¡Y el amor! Desde mucho antes, siendo niños, ya experimentamos ilusión y atracción, pero es alrededor de los 15 cuando suspiramos con el verdadero amor romántico, ese que nos hace soñar dormidos y despiertos; a las chicas con su príncipe azul y a los chicos con su virtuosa damisela.

 Los humanos somos seres gregarios. Así como precisamos el aire para vivir, precisamos comunicarnos con nuestros semejantes. Y justo en la adolescencia, sentimos la urgencia de expresar el caudal de sensaciones que nos invaden. Esto pone a los padres en una posición privilegiada para propiciar un mayor contacto con sus hijos adolescentes. Pero, si no están dadas las condiciones, entonces los jóvenes conseguirán otros medios de satisfacer esa necesidad vital de expresión. Tal vez en otras personas (no siempre las más idóneas); tal vez en experiencias diversas, algunas de las cuales pueden resultar muy destructivas, como las drogas y el alcohol, por ejemplo.

Algunos padres optan por no inmiscuirse mucho en los asuntos de sus hijos adolescentes para “no invadir sus privacidad”. Y porque “la naturaleza y la vida se encargan de enseñarles todo”. Ciertamente, lo último que quieren los muchachos son unos padres policías escudriñando con lupa todos sus asuntos. Pero, sí quieren padres amigos, dispuestos a escucharlos y a orientarlos, e incluso a hacerles preguntas, siempre que sea con cariño y respeto.

En lo concerniente a los estudios, es un deseo muy legítimo y natural de los padres que sus hijos adolescentes entren con buen pié al bachillerato, y obtengan buenas calificaciones. Y entendemos cabalmente que para los padres latinoamericanos en un país tan competitivo como este, el desempeño académico de los hijos sea prioritario. Sólo convendría recordar que en ese preciso momento de la vida, sus jóvenes mentes y corazones están procesando un sin fin de cosas más que también requieren atención. Y que mientras más equilibrada sea su adolescencia, más posibilidades tendrán los muchachos de rendir en los estudios.

Es verdad. Lidiar con esos jóvenes estudiantes que están próximos a convertirse en hombres y mujeres no es fácil. Pero si los padres se proponen remontar la cuesta comunicacional, descenderán a verdes praderas donde podrán sentarse a conversar con sus “hombrecitos” y “mujercitas” sobre tantas cosas; unas banales, como la moda – por decir algo – y otras muy serias, como los príncipes y las damiselas. Porque, al igual que las materias del bachillerato, el romance es una de tantas asignaturas de la vida, y todos los padres anhelamos para nuestros hijos un amor bonito, puro y sincero, es decir que lo pasen con “A”.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


«Mi hijo se aburre fácilmente»

agosto 15, 2010

Esta queja de algunos padres llega a nuestros oídos sobre todo en épocas de vacaciones,  cuando ellos tienen que hacerse cargo de los hijos que se quedan en casa todo el día.

Tanto la tendencia de un niño a aburrirse, como la condición opuesta: su capacidad de entretenerse por sí mismo, son conductas aprendidas. ¿Y de quién las aprenden? Sí. Es correcto. De nosotros los padres.

Mientras más cosas les enseñemos a nuestros pequeños en sus primeros 2 años de vida, más formas de divertirse por su cuenta tendrán en los años siguientes, especialmente cuando no podamos – o simplemente no queramos – prestarles toda nuestra atención. No estamos sugiriendo que todos los padres debemos aspirar a producir un Leonardo da Vinci (los encargados de criar al genio renacentista debieron ser en extremo dedicados y estimuladores), sino que invirtamos en nuestros hijos el tiempo suficiente para inculcarles el gusto por algunos pasatiempos como la música (bailar, cantar o tocar instrumentos), los videos infantiles, los cuentos en CD, el dibujo, las manualidades y los juegos con muñecos, legos, etc..

Como bien sabemos, esas adorables criaturitas pueden poseer cantidades ilimitadas de energía física y mental, y nosotros sus progenitores debemos ayudarlos a canalizarla enseñándoles actividades entretenidas y beneficiosas, que expandan su creatividad y les creen hábitos saludables. Así, cuando no nos sea posible atenderlos, ellos conseguirán por sí solos algo divertido y productivo en que ocuparse.

Por supuesto que lo ideal sería pasar el mayor tiempo posible con nuestros retoños.  Compartir con ellos actividades cotidianas y recreativas , tanto dentro como fuera del hogar, es fundamental para su desarrollo emocional. Pero como es poco probable que nuestras rutinas diarias (incluso cuando permanecemos en casa) nos permitan estar permanentemente con ellos, lo más aconsejable es tratar de lograr un balance entre su natural dependencia de los padres y su sentido de independencia.

Medidas prácticas, resultados mágicos 

En nuestra doble condición de padres y orientadores estamos muy conscientes de que no siempre es fácil (particularmente en el caso de padres muy jóvenes o primerizos) poner en práctica las sugerencias recibidas en materia de educación temprana. Factores personales, familiares y de diversa índole pueden dificultar la aplicación de la “teoría” en nuestro diario acontecer, o como diríamos coloquialmente: “del dicho al hecho hay mucho trecho”. Por eso, aunque convencidos de que nuestra modesta orientación sobre el particular daría resultados muy positivos si es implementada, entendemos que no es una receta sencilla que traiga resultados inmediatos. No. Hay que hacer algunos sacrificios. Pero, ahí está el detalle: entender que a la hora de educar a nuestros querubines – y en la vida en general – lo bueno cuesta.

Pero, somos personas, no robots. De ahí que, a veces, por falta de información, energía, motivación u otras razones humanas, dejamos de hacer lo que instintivamente sabemos que es mejor para nuestros hijos. Por eso es tan importante estar al tanto de los inmensos beneficios que, en todos los aspectos, traerían a nuestros niños, a nosotros los padres y a todos los involucrados seguir los consejos básicos de los especialistas en materia de educación y estimulación infantil temprana.

No hay fórmulas mágicas, en el sentido de que tenemos que dedicar tiempo y esfuerzo. Pero, si nos lo proponemos, veremos en nuestros adorados pequeños resultados tan maravillosos y gratificantes, que nos sentiremos inmensamente recompensados y bendecidos. Veremos ante nosotros la diaria transformación de nuestros bebés en niños sanos, felices y despiertos, gracias a nuestra dedicación. Eso nos llenará de dicha y hará nuestra vida familiar mucho más llevadera. En este sentido, el resultado sí es algo mágico, ya que es una prueba contundente de la magia que produce la amorosa entrega de los padres a sus hijos.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


En Kabukicho me sentí en casa

agosto 9, 2010

 

En los últimos 2 años de los 4 que llevo viviendo en Japón, he tenido oportunidad de asistir a las fiestas aniversarias del Perú celebradas en la plaza Kabukicho de Shinjuku. En ambas ocasiones estuve tan a gusto que me sentí realmente en familia. 

Abundan las razones. Primero, la gente de Impacto Latino que, trabajando en equipo con colectivos y particulares de la dinámica comunidad peruana, se esmera en organizar un espectáculo de gran magnitud y atractivo, con buena música, sabrosos platos peruanos y otros servicios importantes, para disfrute de toda la ciudadanía. 

En cuanto a la oferta musical propiamente, las enérgicas y bien acopladas bandas juveniles, por ejemplo, resultaron ser un espectáculo muy refrescante en aquella calurosa tarde tokiota. Aunque, pensándolo bien, algunas agrupaciones más bien elevaron la temperatura de algunos asistentes… Esos dedicados y talentosos jóvenes tienen todo nuestro respeto y admiración.

 Por su parte, el grupo de danzas tradicionales hizo alarde de gracia y habilidad, cautivándonos con una primorosa Marinera que arrancó fuertes aplausos de todo el público, y gritos de ¡viva el Perú, carajo! de emocionados hermanos peruanos.

Tuve que retirarme temprano, por lo que sólo alcancé a disfrutar un par de canciones de “Los Fukunaga”, pero fue suficiente para confirmar que esos excelentes artistas siempre ponen a bailar a todos los presentes. Yo mismo aproveché uno de sus pegajosos temas para bailar apretadito con mi señora japonesa.

 Queremos resaltar también la destacada labor de los animadores (incluido el muy divertido payaso para todas las edades) quienes con su prestancia y chispa latina le dieron mayor amenidad al evento.

 Y lo que más me gusta de todo: el gran público, con su proverbial receptividad y entusiasmo. Entre ellos compartí con los amigos de siempre: peruanos, latinos en general, japoneses y de otras latitudes, compañeros de trabajo, músicos, gente de los medios impresos y audiovisuales. Éstos últimos, heroicos trabajadores que laboran sin descanso mientras los demás disfrutamos. Y también hice nuevas y valiosas amistades, por supuesto. Unos y otros me brindaron su agradable compañía y su calidez.

Envuelto en esa atmósfera de música,  alegría y calor humano, abrazado a mi esposa y viendo a nuestra pequeña hija bailar feliz junto a los otros niños, di gracias a Dios, a la vida y a los hermanos peruanos por tan bonita fiesta, y por hacerme sentir como en mi casa.

 ¡Qué viva el Perú!


Cuando el odio vence al amor familiar

agosto 2, 2010

A través del periódico International Press (en las columnas de la psicóloga Nélida Tanaka y del Sr. Takaharu Hayasi) supimos de la desgracia ocurrida a una familia latina de Takarazuka, Hyogo.

El cuadro no puede ser más trágico y desgarrador: una joven brasilera de 15 años, prende fuego a su propia familia, matando a la madre y dejando tanto al padrastro como a la hermanastra gravemente heridos.

Cuán perturbada tenía que estar esa niña para procurar la muerte de sus seres más cercanos. Cuánto odio hacia ellos tenía que albergar su joven corazón para concebir tan horrendo crimen.

Ella, que a su edad no debería soñar sino una vida de fantasía con su príncipe azul, ahora vivirá la pesadilla de ser una asesina. Que miserable puede ser la vida para algunas personas.

Según informes policiales y noticiosos la niña declaró que decidió matar a su familia porque la madre la maltrataba, y todos la despreciaban – también se sentía aborrecida en la escuela – mientras favorecían a la hermana menor.

 Son muchas y muy diversas las opiniones emitidas sobre este caso tan desolador. Algunos sugieren que los culpables son las propias víctimas, por el supuesto maltrato físico y emocional que infligían constantemente a la niña. Otros piensan que dichos maltratos no justificaban de ningún modo una represalia tan atroz por parte de la joven, y que ella es la única culpable. Y hay quienes opinan que la responsabilidad de esta tragedia, si bien recae mayormente sobre la menor brasilera, es compartida por la sociedad. Nosotros nos inclinamos por esta última posición. Mas, no es nuestra intención exculpar a la joven. Creemos que a su edad ella tiene conciencia de lo que hace y debe responsabilizarse por ello. Pero, el entorno social (incluidos todos los individuos e instituciones que lo conformamos, y esa desafortunada familia) comparte la culpabilidad de algún modo.

 Pareciera que mientras evolucionamos en aspectos como el conocimiento, por ejemplo, involucionáramos en lo relativo al amor al prójimo y el respeto a la vida. Y es que en nuestro inexorable avance material, los seres humanos nos vamos creando más y mayores necesidades mundanas – y valores – que van socavando paulatinamente nuestro humanitarismo y nuestra conciencia del bien y del mal.

 Lógicamente, desde nuestros tiempos primitivos es mucho lo que hemos crecido en materia humanitaria. Pero todo pareciera indicar que la humanidad, en su conjunto, antepone la satisfacción de sus apetencias terrenales a las búsquedas espirituales.

Pero, aunque pueda haber amplio consenso en que el acelerado derrumbe de los valores morales y espirituales de la sociedad pudiera ser la causa de desgracias familiares como la que nos ocupa, es una problemática en extremo compleja, sin soluciones claras o inmediatas. Es decir, a todos nos queda claro que el amor engendra amor y el odio engendra odio. ¿Pero cómo utilizar ese conocimiento para prevenir desgracias semejantes?

Un posible punto de partida sería tratar de explicar tan triste acontecimiento en términos más científicos. A juzgar por las declaraciones rendidas a la policía por la joven acusada, en el sentido de que sus padres la maltrataban física y mentalmente, pudiéramos asumir que ella viene de una “familia disfuncional”. Según el blog “La familia bajo un mismo techo” (http://www.grilk.com/bajounmismotecho/lasfamilias/familias-disfuncionales.php), los ”rasgos típicos de las familias disfuncionales son:

  1. Niegan que exista un problema en su seno, y responden de manera agresiva a todo intento de ayuda.
  2. La desesperanza y la frustración, contribuyen a desarrollar una incapacidad para afrontar los problemas.
  3. Se dan manifestaciones de violencia física y emocional.
  4. No se comparten actividades colectivas positivas, tan sólo las crisis.
  5. La relación afectiva se da en base al autoritarismo y el miedo, con ausencia del cariño y la tolerancia.
  6. La comunicación defectuosa deteriora las relaciones, provocando discusiones, frustraciones y hostilidades.»

En este punto, conviene aclarar que, aunque con esto pretendemos encontrar el eslabón entre la terrible reacción de la joven brasilera y su problemático contexto familiar, no debemos generalizar estigmatizando a todas las familias disfuncionales como formadoras de anti-sociales. No todas las personas criadas en familias conflictivas cometen forzosamente actos criminales. Al contrario, muchas de ellas logran superar su traumática situación hogareña y llegan a ser personas normales.

Pero también es preciso señalar que el entorno familiar es determinante en la formación de la personalidad de los niños. Numerosos estudios demuestran que mediante la imitación – entre otros mecanismos de aprendizaje – los hijos asimilan gran parte del comportamiento de los padres, o son influenciados por éste grandemente.

Al respecto, la psicóloga de familia María Helena López señala que “crecer en familias disfuncionales podría cultivar sentimientos de angustia, ansiedad o miedo en los niños, que repetirían modelos de agresividad, pasividad o abandono. Les es difícil desarrollar recursos para enfrentar las dificultades en su vida”. (Blog ABC del Bebé: http://www.abcdelbebe.com/node/154221)

Prevenir la formación de familias conflictivas, y las potenciales tragedias gestadas en su seno, es una tarea monumental. Uno de los obstáculos para la prevención es el carácter “multigeneracional” de la propia familia disfuncional. En su libro La Familia, John Bradshaw explica: “Un hecho observable en las familias disfuncionales es que forman parte de un proceso multigeneracional. Los individuos disfuncionales se casan con otros individuos disfuncionales, provienen de familias disfuncionales y asi el círculo continua. Las familias disfuncionales crean individuos disfuncionales que a la vez generan otras familias disfuncionales».

Ante esta compleja situación, sólo nos queda sumar esfuerzos, cada quien en la medida de sus posibilidades, ya sea educando, concientizando, alertando, observando, denunciando. Pero sobre todo mejorándonos a nosotros mismos para ser más capaces de ayudar a aquellas personas – y a todo el grupo familiar – afectadas por esta dramática realidad. Todo ello con la esperanza de que algún día en la familia y en la sociedad se imponga el bien sobre el mal, y ningún niño – ni nadie – vea truncarse injustamente sus bonitos sueños de amor y paz, para vivir horrendas pesadillas de odio y maldad.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


Ese día fui colombiano…

julio 19, 2010

 

Image

Ayer 18 de julio, la gran comunidad colombiana de Japón celebró los 200 Años de Independencia del país neogranadino. Y lo hizo en grande, con una tremenda fiesta popular en el Parque Hibiya de Tokio, que atrajo miles de personas, lideradas por los cálidos y alegres anfitriones colombianos, y entre quienes se encontraban entusiastas representantes de toda América Latina, Japón y el mundo entero.

Ese día fui colombiano.

La experiencia fue total. Al entrar a la zona del evento, fui inmediatamente seducido por los ricos olores de nuestra gastronomía latinoamericana. Aposté por un suculento set de pollo asado con plátano colombiano tostado (llamado “tostón” en Venezuela), que ofrecía el kiosko Danilo’s , de mi amigo peruano Danilo Arakaki.

Tan feliz degustación fue aumentada por el hecho de encontrarme (por casualidad) con unos buenos amigos y compatriotas venezolanos, con quienes conversé muy animadamente mientras devoraba aquel memorable pollo con tostones. Ellos por su parte, lucían también muy risueños con su arepa de carne y su plátano sancochado.

 Más tarde, como aperitivo, probé unos exquisitos jugos naturales y unas empanadas colombianas , que me transportaron al paraíso terrenal, en plena rumba.

De la música, ni hablar. Aunque su disfrute es auditivo, es siempre el “plato fuerte” de la fiesta. Una contagiosa versión colombiana del “Waka Waka”, popularizado durante el Mundial por la barranquillera global Shakira, me obligó a comer de pie, bailando . Espero que ningún paparazzi haya capturado esa pérdida de la compostura.

 Los jóvenes y excelsos bailadores de Salsa Caleña me hicieron sentir caleño, también. No he tenido el gusto de conocer la renombrada ciudad de Cali (¡ni Colombia tampoco!) Pero, entre su simpática gente, su vibrante música y los relatos de tantos viajeros satisfechos, estoy que me monto en un avión para visitarla (y a todo el país).

Las orquestas El Combo Creación (emblema tokiota de rumba y calidad) y Calambuco (“grandes ligas” importados de Colombia, ante quienes me quito el sombrero con una reverencia japonesa) llevaron a la gente a un estado de euforia dancística colectiva (incluida mi hija de 3 años), y lograron una hazaña histórica insuperable: hacer que mi tímida esposa japonesa bailara sola (sin que yo la obligara) delante de todo el mundo, como si nada… ¡Bravísimo!

Image

 Pero no fue sólo la bonita fiesta bicentenaria de Colombia lo que me hizo sentir neogranadino. Son demasiadas cosas que no caben en este escrito. Son Shakira, Juanes y Carlos Vives (entre otros tantos artistas colombianos exitosos); son sus productos de exportación, mundialmente alabados; es la solidez de sus instituciones democráticas; es la apuesta de su heroica gente por la paz y la justicia ante el terror de guerrilleros y narcos; es el Gabo (sobran los calificativos); es nuestra hermandad histórica, geográfica y cultural; son sus pueblos andinos, llaneros y guajiros, fundidos con nosotros los venezolanos; es el proverbial afán de trascendencia, y la admirable vitalidad del gran pueblo colombiano.

 Por cierto, esta vez no logré ver a la Sra. embajadora, Patricia Cárdenas Santa María. El año pasado tuve el honor de estrechar su mano para felicitarla y agradecerle a ella y a toda la comunidad colombiana de Japón por aquella fiesta igualmente hermosa. Pero no importa. Lo realmente importante es que ella, el Sr. cónsul (muy activo durante toda la celebración), todo el personal de la embajada y todos los hermanos colombianos sepan que una vez más su alegría, su fraternidad y su sentido de unidad y trabajo hicieron sentir colombiano a este humilde venezolano de pura cepa , y seguramente a todos los hermanos latinoamericanos, japoneses y demás ciudadanos internacionales que disfrutaron esa fiesta bicentenaria para la historia.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»