Trabajo modesto, corazón inmenso

junio 10, 2011

          Pertenezco, honrosamente, a la gran legión de inmigrantes latinoamericanos que trabaja en Japón y, más específicamente, estoy entre los que han hecho literalmente de todo para ganarse el sustento (aunque en estos momentos trabajo principalmente como doméstico y niñero,  de mi casa y de mi hija): Desde labores muy modestas y arduas como la de limpiador en un hotel, pasando por algunas artísticas y entretenidas como la de mariachi, hasta otras socialmente más “celebradas” como la de profesor de idiomas. 

“Todo trabajo es digno”. Es verdad. Pero debo admitir, no sin vergüenza, que fue durante mi estadía en tierras niponas (llegué hace poco menos de 5 años), cuando comencé a despojarme realmente de ciertos prejuicios sobre realizar trabajos no acordes con mi formación académica y mi experiencia profesional. Y aunque la necesidad, fundamentalmente, es lo que me ha llevado a tomar empleos humildes, ha sido la propia vivencia laboral y el conocer a tantos hermanos latinos que se “rompen el lomo” bregando duro, lo que me ha hecho valorar y respetar aun más esas modestas ocupaciones.

 Honestamente, considero que cualquier empleo dignifica. No importa si somos ejecutivos u obreros en una empresa, por poner un ejemplo. Podemos – y debemos – desempeñarnos honrosa y meritoriamente en cualquier cosa que hagamos, de acuerdo con nuestras humanas posibilidades y capacidades.

 Pero este escrito está dedicado especialmente a aquellos paisanos, hombres y mujeres, que realizan las labores más modestas, en solidaridad y reconocimiento a su infatigable trajinar por salir adelante y levantar a sus familias. Durante su exigente experiencia laboral en suelo japonés enfrentan a diario innumerables retos. Muchos de ellos han dejado su amado terruño y se han separado de sus seres queridos, con la muy válida aspiración de prosperar en la vida. Y aun a sabiendas de que no será fácil; de que el sacrificio será enorme, se atreven a intentarlo, lo que refleja valentía, determinación, responsabilidad y espíritu emprendedor. Y por si esto fuera poco, a los inconvenientes que ellos encuentran en el duro sistema laboral japonés, hay que sumarle las dificultades de la adaptación cultural a un país como el nipón, tan distinto al propio.

 En estos casi 5 años, he conocido a muchos coterráneos de Latinoamérica, cuyas vidas y experiencias laborales en el archipiélago nipón, en busca de prosperidad, constituyen verdaderas odiseas merecedoras de toda nuestra consideración. Conocemos a los que no han regresado a sus países en larguísimo tiempo; los que han debido separarse de sus cónyuges e hijos por varios años; los que han trabajado de noche, de forma ininterrumpida, por extensos períodos; los que tienen la imperiosa necesidad de trabajar simultáneamente los turnos diurno y nocturno; los que viven en la mayor austeridad por mandarle todo el sueldo a sus familias; los que se privan hasta de los más pequeños placeres para proveer a los suyos aquí en Japón…. Y así, conocemos a un gran número de hermanos quienes, con su ilimitada capacidad de lucha y sacrificio, representan muy dignamente a las gentes de América Latina, y nos hacen sentir a todos muy orgullosos de nuestros orígenes y nuestra cultura. No podemos sino admirarlos sinceramente.

Pero, ante los grandes desafíos, hay algo más que los distingue, revelando su verdadero carácter: un proverbial optimismo, sustentado en una fe y una esperanza inquebrantables, que les permite sobreponerse a las situaciones más adversas. La misma naturaleza optimista que los hace  regocijarse con el deber cumplido y festejar sus triunfos; que los hace invencibles de mente y espíritu, para seguir batallando incansables, en pos de sus nobles sueños de felicidad.

Hermanos trabajadores, tanto esfuerzo no será en vano. La vida lo recompensará.  

 

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


La recreación como terapia

mayo 10, 2011

Parque de montaña, "Kodomo no hi" 2011

Algunos artículos de esta columna resultan de elegir entre varias opciones; otros son impuestos por las circunstancias, y otros, como el que nos ocupa, más bien surgen espontáneamente, producto de alguna vivencia cotidiana. Este escrito en particular fue inspirado por un paseo familiar que hiciéramos el mes pasado, durante el descanso de la “Golden Week” con motivo del Día de los Niños en Japón (kodomo no hi). Entonces, visitamos un bonito parque de montaña relativamente cercano a nuestra residencia.

Todos sabemos que la recreación es necesaria (sobre todo el sano esparcimiento) por el bien que hace a nuestra mente y a nuestra salud en general. Pero, “del dicho al hecho hay mucho trecho”, así que no siempre ponemos en práctica este conocimiento sencillo y útil, privándonos con ello de mejorar considerablemente nuestra calidad de vida. Y es por la gran importancia de la recreación para el ser humano, especialmente como contrapeso al estrés, que quisiéramos insistir sobre el tema.

Aquel paseo campestre se produjo en condiciones muy particulares, un tanto adversas: mi esposa y yo nos sentimos afectados por el gran sufrimiento que causó la tragedia japonesa a tanta gente. Aunado a eso, nuestra adorada hija de 4 años debe ser operada de un quiste óseo (en un brazo), el cual recientemente le ocasionó la tercera rotura del mismo hueso en poco más de un año. Y adicionalmente, con las pocas clases que estoy dando no genero suficientes ingresos para el hogar. Pero el propósito de estas líneas no es lamentarnos – aunque todos tenemos derecho a expresar nuestros sentimientos – y mucho menos provocar lástima en nuestros amables lectores. Buscamos simplemente compartir nuestra experiencia personal, para aportar un granito de arena a la reflexión sobre la necesidad de hacer del descanso mental un hábito.

Durante ese placentero picnic en familia, pudimos corroborar lo altamente relajantes y saludables que son las actividades recreativas de ese tipo. La mente descansa realmente. “Descansar es cambiar de ambiente”, diría mi madre. Y es que en esos instantes de sano entretenimiento estamos sustituyendo temporalmente pensamientos y sentimientos estresantes (preocupación, temor, duda, rabia, tristeza, etc.) por otros positivos, producidos por los muchos estímulos gratificantes que nos rodean, tales como el idílico paisaje; mucha gente relajada y jubilosa a nuestro alrededor, una comida especial para la ocasión, la actividad física al aire libre, los eventos recereativo-culturales programados, la grata compañía de nuestros seres queridos, la dicha de nuestros pequeños…

Parque de montaña, "Kodomo no hi", 2011

Pero el beneficio no termina con el fin de la actividad recreativa. La sensación de bienestar general nos acompaña más allá de ese momento, manteniéndonos en un estado mental muy favorable, con energías renovadas. Y en ese armonioso «trance”, siempre vemos las cosas de mejor manera; evaluamos las situaciones más equilibradamente; enfrentamos los problemas diarios con mayor optimismo y determinación, y en general nuestra terrena existencia se hace más llevadera.

Definitivamente, esa amena excursión al campo (junto a otras técnicas de armonización habituales) contribuyó a mantenernos con mente y espíritu serenos para seguir sorteando las eventualidades.

Opciones recreativas

En Japón hay incontables opciones de recreación para todos los gustos y presupuestos. A continuación ofrecemos algunas sugerencias económicas:

  • Parques infantiles de la comunidad, o más grandes, donde puedan caminar, jugar, ejercitarse, o hacer picnic.
  • Museos, o centros culturales de la localidad, donde puedan disfrutar exhibiciones o eventos varios.
  • Paseos de playa o montaña.
  • Piscinas y balnearios públicos.
  • Reuniones familiares y de amigos (parrilladas al aire libre, por ejemplo).
  • Centros comerciales (¡sólo para ver y comerse un helado!) con atracciones infantiles.
  • Bibliotecas públicas con amplia sección infantil.
  • Rincón infantil de la comunidad, para los más pequeñines.
  • Exploración de su localidad a pie o en bicicleta.
  • Actividades deportivas o artísticas de los hijos.
  • Turismo económico a lugares más o menos distantes.
  • Una buena película, un buen libro, o un buen disco en casita.
  • Festivales musicales al aire libre.
  • Centros comunitarios de reciclaje (tiendas de artículos usados), ¡mi idea del paraíso!

Seguramente Ustedes, apreciados lectores, tendrán sus propias ideas de recreación sana. Lo importante es que logremos sosegar la mente, para así alcanzar un mayor equilibrio en nuestras vidas, y en la de quienes nos rodean. ¡Es justo y necesario!

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti«


Pequeño tributo a las grandiosas madres

mayo 8, 2011

 

¡FELIZ DÍA,  MARAVILLOSAS MADRES!

Hoy, en SOL, nos unimos jubilosos a las manifestaciones de cariño, respeto, apoyo y admiración hacia las madres del mundo entero, incluidas nuestras admirables anfitrionas japonesas, entre quienes se encuentran mi idolatrada esposa y madre de nuestra hija de 4 años, así como mi querida suegra y mis apreciadas amigas niponas. 

Y enviamos nuestras felicitaciones especialísimas a las esforzadas madres latinoamericanas que viven en Japón, poniendo todo su amor y empeño en la misión sagrada de criar y orientar a sus hijos, y velar por su hogar.

También extiendo mi mensaje amoroso y solidario a todas las madres de mi país Venezuela, con dedicación muy exclusiva a mi madre querida, por supuesto, y a las super mamás de mi amada familia.

Y en forma de modesto presente, quiero compartir con todas ellas una muy sencilla grabación casera con 2 canciones de mi autoría dedicadas a mi esposa, aluisvas a esta bonita celebración.    

¡¡¡FELICIDADES!!!

Letra de las canciones

Mamita querida

I

Mamita querida, cantando te quiero decir:

Me diste la vida, y soy una niña feliz

Mamita querida, escucha mi humilde canción

Me sale del alma, te canto con el corazón

Coro

El amor que tú me das

Es tan puro y tan real

Que a tu lado yo me siento especial

Quiero ser igual que tú:

Mar sereno, cielo azul

Eres una bendición, eres mi luz

II

Mamita querida, a Dios quiero agradecer

Por ser la hija de tan formidable mujer

Mamita querida, si un día me debo marchar

Tu abrazo y tus besos conmigo por siempre estarán 

 

Me has dado todo

 

 

 

I

 

Mi amor, tú me has dado todo

 

La dulzura de tus besos cual la miel

 

Mi amor, tú me has dado todo

 

La belleza desde el fondo de tu ser

 

Y, hoy, me colmas de esta dicha sin medida

 

Me harás padre, yo no lo puedo creer

 

Y, hoy, me colmas de esta dicha sin medida

 

Serás madre, Dios te bendiga mujer

 

 

 

 

 

II

 

Mi amor, tú me has dado todo

 

A mis naves tú les enseñas el rumbo

 

Mi amor, tú me has dado todo

 

A mis campos tú los haces más fecundos

 

Y, hoy, me colmas de esta dicha sin medida

 

Me harás padre, el ser más feliz del mundo

 

Y, hoy, me colmas de esta dicha sin medida

 

Serás madre de ese sueño mío y tuyo

 

 

 

III

 

Mi amor, tu mes has dado todo

 

Llenas todos mis espacios y mi tiempo

 

Mi amor, tú me has dado todo

 

Estás siempre para mí, en cualquier momento

 

Y, hoy, me colmas de esta dicha sin medida

 

Me harás padre, lo grito a los cuatro vientos

 

Y, hoy, me colmas de esta dicha si medida

 

Serás madre de mi amor que llevas dentro

 


Canción para Japón

abril 5, 2011

Estimados Soleros de Japón, Latinoamérica y el mundo entero,

A diez años del Gran Tsunami que arrasó la nororiental región de Tohoku en Japón, hoy queremos rendir homenaje póstumo a las víctimas, y rendir tributo al gran pueblo nipón, que supo sobreponerse a esa desgracia con la perseverancia, la resiliencia y el valor que le son propios. 

«Sé que vas a levantarte» es una muy modesta composición que hice en solidaridad con el noble pueblo japonés, por esta inmensa tragedia que están viviendo.

Hermanos japoneses estamos con Ustedes.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»


Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a superar eventos traumáticos

marzo 25, 2011

(Texto elaborado por el personal de la línea telefónica en inglés de Tokio – TELL – y traducido al español por Ángel La Rosa)

Los niños pueden reaccionar a las situaciones traumáticas (tales como los recientes terremoto, tsunami y crisis nuclear), de muchas maneras diferentes. Los niños son muy sensibles y tienen dificultades para entender por qué ocurren dichos eventos. Para ellos puede resultar muy difícil superar experiencias atemorizantes. Y ellos observarán las reacciones de los adultos para hacerse una idea de cuán grave es la situación. Aquí los padres pueden ayudar mucho.

 Las reacciones más comunes para niños de cualquier edad:

  • Alteración del sueño, y pesadillas
  • Vigilancia extrema, y siempre alerta
  • Preocupación por su propia seguridad, la de su familia, amigos o mascotas
  • Hipersensibilidad a sonidos (sirenas, ruidos altos, objetos que se caen o rompen)
  • Temor a que ocurra otra tragedia
  • Merma de la concentración y la atención
  • Alejamiento de amigos, actividades sociales y de otro tipo
  • Se vuelven irritables y problemáticos
  • Molestias físicas (dolores de cabeza, estómago, etc.)
  • Reacciones fuertes a recordatorios de la tragedia (destrozos circundantes, noticias)
  • Dolor profundo y sentimiento de pérdida
  • Falta de interés por las actividades habituales

Los niños en edad preescolar (1-5) además pueden tener las siguientes reacciones:

  • Regresión a comportamientos de una edad más temprana (chuparse el dedo, mojar la cama, miedo a la oscuridad)
  • Temores nuevos (a personas extrañas, la oscuridad, animales o “monstruos”)
  • Revivir la tragedia mediante el juego
  • Llorar o demandar más cuidados de lo normal
  • Moverse alrededor sin rumbo, o permanecer inmóvil

Los niños de 6 a 11 años además pueden tener las siguientes reacciones:

  • Alejamiento de amigos y actividades sociales
  • dificultad para concentrarse
  • Aparición de temores infundados
  • Caída del rendimiento escolar
  • Sentimiento de responsabilidad por lo ocurrido
  • Sensación de letargo

Los adolescentes (12-17) además pueden tener las siguientes reacciones:

  • Revivir la tragedia como si fuera real
  • Caída en el rendimiento académico
  • Conductas riesgosas (ingerir alcohol, drogas, o hacer cosas dañinas para otros y para sí mismos)
  • Sentimiento de culpa por no haber sido capaz de evitar las heridas y muertes de los otros
  • Pensamientos depresivos y/o suicidas

Qué hacer para ayudar a nuestros hijos:

Reaccione con prudencia. Los hijos se guiarán por la conducta de sus padres y demás personas a cargo. Mantenga una actitud serena y apropiada emocionalmente. Mostrar mucha preocupación puede incrementar la ansiedad de su hijo.

Escúchelo. Permita al niño hacer preguntas y expresar sus preocupaciones. No cuestione sus sentimientos.

Responda de manera breve y honesta. Las explicaciones deben ser de acuerdo a la edad, y no demasiado detalladas. Si Ud. no sabe todas las respuestas, está bien admitirlo.

Limite la exposición del niño a las noticias. Proteja a su hijo de la cobertura mediática excesiva.

Haga que su hijo se sienta seguro. Dígale qué hacer durante una réplica, por ejemplo, y explíquele qué está haciendo Ud. para proteger a la familia. Esto tal vez deba hacerlo varias veces.

Mantenga las normas y las rutinas. Los niños se sienten más seguros si hay orden y disciplina. Si Ud. tiene dificultad para mantener las antiguas normas, establezca otras nuevas.

Preste atención a las conversaciones de adultos. Esté al tanto de lo que se habla. Los niños pueden malinterpretar lo que oyen, y atemorizarse sin motivo alguno.

Calme sus temores sobre la seguridad de sus amigos. Su comunicación con los amigos puede verse interrumpida por la tragedia, debido al cierre de la escuela y los viajes.

Estimule a su hijo a que ayude. Los niños superan más rápido los traumas cuando sienten que están ayudando. Busque la forma de que su hijo ayude (distribuyendo alimentos, etc.).

Sea paciente. Los niños pueden estar más distraídos y necesitar más atención de lo normal. Los recordatorios y una mayor atención resultan de gran ayuda.

Bríndele protección a la hora de dormir. Trate de pasar más tiempo con su hijo cuando vaya a la cama, leyéndole cuentos, por ejemplo. Probablemente necesitará dormir más cerca de usted por un tiempo.

Manténgase optimista. Aun en las situaciones más difíciles trate de mantener la esperanza en el futuro. Una imagen positiva y optimista ayuda a los niños a percibir las cosas buenas de la vida, a su alrededor. 

Si su hijo o algún otro familiar aun tiene dificultad para sobreponerse a lo ocurrido, por favor pida ayuda. Ud. Puede consultar a un profesional de la salud mental. A continuación encontrará un alista de servicios bastante útiles.

http://www.familylinks.icrc.org/wfl/wfl_jap.nsf/DocIndex/locate_eng?opendocument


Tragedia en Japón: cómo sobreponerse a eventos traumáticos

marzo 23, 2011

(Texto elaborado por el personal de la  línea telefónica de ayuda en inglés de Tokyo – TELL, en inglés – y traducido al español por Ángel La Rosa)  

General

Es natural y normal que todos y cada uno de nosotros tengamos reacciones emocionales a causa del terremoto, el tsunami y la crisis nuclear ocurridos recientemente en Japón. Los efectos van más allá de la devastación producida, y tienen un impacto emocional en las personas. Las alteraciones en el trabajo, las condiciones de vida, los estudios y las rutinas diarias añaden preocupación y estrés a la gente. Ayudar a las personas a entender cómo nos afectan los eventos traumáticos puede  permitirles recuperar nuevamente el control sobre sus vidas, perdido durante el desastre.

 Todos tenemos diferentes necesidades y diferentes maneras de enfrentar los desastres. La reacción más común es la vigilancia extrema, es decir, mostrarse exageradamente cauteloso y desconfiado sobre cualquier cosa. Otros pueden tender a aislarse, sin querer hablar sobre lo ocurrido. Pero, todos quienes presenciamos o experimentamos directamente un desastre somos afectados de algún modo por el mismo. Nadie permanece inmutable. De ahí que:

  • Es normal sentirse ansioso por su seguridad, la de sus familiares y amigos
  • Algunas personas pueden presentar dolores de cabeza, musculares o estomacales
  • Algunas personas pueden sufrir alteraciones en su patrones de sueño o comida
  • Algunas personas NO pueden concentrarse, pensar con claridad o tomar decisiones
  • Algunas personas pueden sentirse tristes, ansiosas, abrumadas o enojadas

 Todas estas son reacciones normales que, después de algún tiempo, cuando la vida vuelve a la normalidad, tienden a disminuir. Tenga presente que cuando Usted y su familia comienzan a reconstruir sus vidas, pudieran tener que lidiar con algunos de los siguientes factores estresantes:

Cambios personales y en las relaciones con otros

  • El cambio de hogar, trabajo o ingresos puede producir incertidumbre sobre el futuro.
  • Las relaciones pueden volverse tensas, ya que las emociones de todos se intensifican, y pueden aumentar los conflictos con las parejas y otros miembros de la familia.
  • Los problemas anteriores y el sufrimiento por pérdidas pasadas pueden resurgir.
  • Los individuos y las familias pudieran tener que vivir en lugares provisionales o con familiares y amigos, lo que afectaría las relaciones y los medios de sustento habituales
  • Los padres pudieran estar física o emocionalmente impedidos de cuidar a su hijos, o volverse sobreprotectores por su seguridad.
  • Los hijos pudieran mostrar algunos problemas de conducta, dependiendo de su edad, tales como dependencia y molestia excesivas, e imitarán la conducta de los padres.

 Alteraciones en el trabajo

  • La fatiga y el aumento del estrés pueden ocasionar un mal desempeño laboral.
  • Los conflictos con los colegas pudieran incrementarse, debido al estrés adicional.
  • Las empresas pueden verse obligadas a despedir a sus empleados, o a reducir las horas laborales y los salarios.
  • Los patrones de traslados diarios al trabajo pueden verse alterados
  • Quienes sufren alteraciones laborales pudieran perder su antiguo nivel de vida, lo que traería problemas financieros

 Cómo sobreponerse a los eventos traumáticos

Los eventos ocurridos recientemente nos confirman que no podemos controlar todo lo que ocurre en nuestras vidas. Pero hay cosas que nos ayudan a controlar el impacto emocional de dichos eventos.

  • Aceptar como normales sus sentimientos (y los de su familia) de tristeza, rabia, o profundo dolor, y permitirse la oportunidad de hablar sobre esos sentimientos. 
  • Tener un plan de emergencia puede ser tranquilizador, así como saber que Usted puede hacer algo en futuros eventos (como preparar un botiquín de emergencia, por ejemplo). 
  • Restablecer las rutinas hogareñas y diarias en general también es importante, limitando la exposición a noticias estresantes y las tareas muy exigentes. 
  • Retomar las actividades placenteras con la familia y los amigos.
  • Aceptar que otros miembros de la comunidad nos ayuden es beneficioso.
  • Hacer donaciones y ayudar a quienes resultaron directamente afectados.
  • Mantenerse saludable, comiendo comida sana y tomando suficiente agua.
  • Evitar cantidades excesivas de cafeína y alcohol.
  • Dormir, descansar y hacer ejercicios físicos suficientemente.
  • Mantener contacto con otras personas que hayan experimentado el evento.
  • Los adultos pueden ayudar a sus hijos y a otros niños a mantener condiciones seguras.
  • Aprender técnicas de reducción de estrés, tales como meditación y respiración.

 Si Usted, algún familiar o conocido aun tiene dificultades para enfrentar la situación, por favor pida ayuda. Usted puede consultar a un profesional de la salud mental. También puede solicitar ayuda al departamento de recursos humanos o al programa de asistencia al empleado de su empresa. A continuación encontrará una lista de servicios de asistencia bastante útiles:

http://www.familylinks.icrc.org/wfl/wfl_jap.nsf/DocIndex/locate_eng?opendocument


Crisis nuclear japonesa: Noticias para no alarmarnos

marzo 21, 2011

 

OMS: Alimentos contaminados no presentan peligro inmediato para la salud

(Artículo aparecido en CNN International, el 22  de marzo 2011, traducido al español por Ángel La Rosa)

http://edition.cnn.com/2011/WORLD/asiapcf/03/21/japan.nuclear.food/index.html?hpt=T2

El consumo de los alimentos contaminados por la radiación de la planta nuclear Fukshima No.1 no supone un peligro inmediato para la salud, enfatizó el lunes un portavoz de la Organización Mundial de la Salud.

Esa agencia de las Naciones Unidas inicialmente había informado que la situación era “más seria de lo que se pensaba”. Pero el portavoz Peter Cordingley explicó el lunes que dicha evaluación no se basó en los niveles de contaminación propiamente, sino en el hecho de que la radiactividad se detectó en alimentos encontrados má allá de los 30 kilómetros (18,6 millas) corresponsientes a la zona de evacuación.

“Es una nueva situación , y la estamos observando de cerca”, señaló Cordingley.

El lunes, las autoridades del poblado Iitake urgieron a los residentes a evitar el consumo de agua potable del grifo, ya que las pruebas mostraron que contenía más de 3 veces el estándar máximo de yodo radiactivo. El día anterior, se había hecho pública la prohibición gubernamental sobre la venta de leche no pasteurizada proveniente de la prefectura Fukushima, así como de la espinaca producida en la prefectura vecina Ibaraki.

Según la Oficina del Pirmer Ministro, el gobierno también prohibió la venta de leche y espinaca de algunos sectores de las prefecturas Gunma y Tochigi.

Funcionarios japoneses informaron haber encontrado yodo radiactivo en la leche de 4 localidades de Fukushima, con niveles que van desde un 20% por ecima del límite acceptable hasta más de 17 veces dicho límite. Las pruebas realizadas en una de las clocalidades arrojaron niveles de cesium aproximadamente 5% mayor que límite aceptable, informó el domingo el Ministerio de Salud.

En Ibaraki, un importante centro de producción vegetal, las pruebas conducidas en 10 localidades mostraron que la espinaca contenía niveles de yodo que oscilaban entre un 5% sobre los límites oficiales y más de 27 veces ese tope. En 7 lugares, los niveles de cesium aumentaron de un poco más de 4% a casi 4 veces el límite.

El jefe del gabinete, Yukio Edano, enfatizó que los niveles de radiación en los alimentos, aunque están por encima de los estándares oficiales, no presentan ningún peligro inmediato para la salud, y explicó que dichos niveles eran peligrosos sólo si los alimentos contaminados se consumían repetidamente a lo largo de toda la vida.

El gobierno compensará las pérdidas producidas por las restricciones, agregó Edano.

El agua examinada en Iitake contenía 965 becquerels por kilogramo, en comparación al límite oficial de 300 becquerels, informó en un comunicado el Ministerio de Salud. Un becquerel es la unidad de radiactividad del Sistema Internacional, equivalente a una trasformación nuclear por segundo.

Aunque en Iitake la gente fue exhortada a no tomar agua del grifo, Edano recalcó que no hay ningún problema en usarla con otros fines, como bañarse. Y añadió que “según alunos informes, actualmente el nivel de radiación está disminuyendo”.

Según el sitio Inernet de la Agencia Internacional de Energía Atómica, el agua analizada en otras jurisdicciones mostró menos signos de contaminación, con niveles muy por debajo de los límites establecidos por las leyes japonesas. La agencia de la ONU señaló que recibió informes del gobierno japonés, segun los cuales 6 de 46 muestras dieron positivo para el isótopo radiactivo de yodo-131.

Los isótopos de yodo y cesium se producen por la fisión nuclear en reactores como los dañados por el terremoto y subsiguiente tsunami que devastaron el Norte de Honshu, principal isla de Japón. Aunque el yodo-131 tiene una vida media de 8 días, la vida media del cesium-137 es de unos 30 años.

También se encontraron altos niveles de radiación en el agua de mar cercana a la planta. Así lo informó el martes el operador de la planta, Tokyo Electric Power Co., y agregó que los resultados no suponen una amenaza para la salud humana.

La compañía publicó en su sistio de Internet que el análisis de la radiación en el agua de mar detectó niveles de yodo-131 que son 126,7 veces más altos que los estándares gubernamentales, Las pruebas detectaron caesium-134 (el cual tiene una vida media de 2 años aproximadamente) unas 24, 8 veces mayor que el estándar oficial. El cesium-137 encontrado es 16,5 veces mayor que el límite.

La compañía eléctrica detectó dichos niveles el lunes en la tarde, en el agua de mar a 100 metros (328 pies) al sur de la planta de energía nuclear. Las partículas radiactivas se dispersan en el océano, y mientras más lejos de la costa se toma la muestra, menor debería ser la contaminación.

Debido a la inmesa capacidad de diluyente que tiene el océano, las posiblidad de que los peces de aguas profundas se contaminen es muy pequeña, explicó Murray McBride, profesor de la Universidad Cornell, experto en suelos y siembras.

La compañía eléctrica planea examinar el agua de mar nuevamente el martes.

Además de causar devastación en el noroeste de Japón, el terremoto de magnitud 9.0 y el subsiguiente tsunami dañaron seriamente varios reactores de la planta nuclear Fukushima No.1, lo que provocó la liberación a la atmósfera de cantidades no especificadas de susbstancias radiactivas.

Cordingley reconoció que el gobierno japonés está actuando “con suma precaución”.

Aunque inicialmente la preocupación se centraba en los alimentos dentro de un radio de 30 kilómetros, también estaban siendo afectadas las vacas (y la leche que producen) ubicadas más allá de esa zona, y la espinaca ubicada a 120 kilómetros.

“Hemos visto a los japoneses en las tiendas de abarrotes, revisando cuidadosamente de dónde provienen los productos. Pensamos que es lo correcto”, dijo.

Phil Knall, ressidente de Tokio, piensa que el asunto de la seguridad alimenticia durará más de lo esperado. “No parecer ser un problema de corto plazo”, dijo, “estoy realmente preocupado por los alimentos que saldrán de esa zona ahora. En verdad me preocupa”.

La decisión de prohibir la venta de esos productos posiblemente será otro duro golpe para esa región del noreste de Japón devastada por el terremoto y el tsunamai, y que está siendo afectada por el accidente nuclear.

Fukushima, al noreste de Japón, posee la cuarta mayor área de tierras cultivables, y está entre los mayores productores de frutas, vegetales y arroz. Por su parate, Ibaraki, al sur de Fukushima, provee a Tokio de una significativa cantidad de frutas y vegetales, es el tercer mayor productor de cerdos.

Para que la radiación en el arroz sea preocupante, tendría que ser más severa y prolongada que la observada hasta ahora, acotó McBride, el profesor de la Universidad Cornell.

En presencia de una radiación mucho más alta, las partículas radiactivas que caen del aire podrían contaminar el suelo, y las plantas podrían absorverla. La contaminación del suelo fue un asunto importantísimo durante la tragedia de Chernobyl, pero el problema de la radiación en la planta Fukushima No.1 no se acerca ni remotamente a ese caso, añadió.

“Nosotros no estamos en esa fase. Ese es el escenario que uno debería considerar si la contaminación fuera bastante más severa, apuntó, McBride.

Tras el desastre nuclear de 1986, en Chernobyl (entonces una parte de la Unión soviética), toneladas de alimentos debieron ser destruidas, debido a que las partículas radiactivas cayeron sobre grandes extensiones de tierra cultivada en Europa Oriental y Escandinavia.

El experto en higiene, Satoshi Takaya, quien en ese entonces colaboró con los científicos japoneses para impedir la entrada al país de alimentos contamidados, aclaró que la situación actual no se parece a la de Chernobyl. Pero dijo que seguramente sí afectará a los granjeros japoneses.

Por ejemplo, la presente crisis afectará el modo de vida de gente como Ukia Uchida, una señora de 82 años cuya familia ha cultivado la tierra en Shibayama por generaciones.

“Yo pensaba que hasta ahora aquí todo estaba bien”, manifestó la señora Uchida. “Pero es muy malo saber que aquí se encontró radiación”.        

   

¿Los alimentos contaminados con radiación presentan una amenaza para la salud?

(Artículo de Mizuho Aoki, articulista del Japan Times. Traducido al español por Ángel La Rosa http://search.japantimes.co.jp/cgi-bin/nn20110321a4.html )

El anuncio hecho el sábado, sobre la radiación encontrada en leche y espinaca producidas cerca de la planta Fukushima No.1, ha generado preocupación sobre la seguridad alimenticia.

Basado en los nuevos estándares gubernamentales adoptados tras la crisis nuclear, el jefe del gabinete, Yukio Edano, informó que los niveles de radiación en ambos productos no presentan un riesgo inmediato para la salud en caso de ser ingeridos, y pidió al público mantener la calma.

 ¿Cuánta radiación se detectó y por qué el gobierno puede decir que por ahora no hay peligro?

 Aquí hay algunas preguntas y respuestas sobre el riesgo de consumir alimentos contaminados con radiación.

 ¿Cuánta radiación se detectó, y qué significa ese hallazgo?

 La leche recabada el jueves en la población de Kawamata, prefectura de Fukushima, contenía 1.510 (mil quinientos diez) becquerels de yodo por kilogramo, cantidad unas 5 veces superior al nuevo estándar.

Si uno bebiera la leche contaminada por todo un año (basándonos en la cantidad promedio consumida por los japoneses, indicó Edano), la radiación total acumulada equivaldría a realizarse una tomografía. 

La espinaca proveniente de la prefectura Ibaraki contenía 15.020 (quince mil veinte) becquerels de yodo, unas 7 veces más que el estándar, pero sólo 524 becquerels de cesium, o sea apenas mayor que el estándar de 500 becquerels por kilogramo.

Según el gobierno, comer la espinaca contaminada todos los días durante un año sería lo mismo que recibir un quinto de radiación de una tomografía. 

 Michikuni Shimo, profesor invitado en la Universidad de la Salud Fujita, expresó que la gente no debería alarmarse por la radiación detectada en esos alimentos. Y si bien es mejor lavar los vegetales antes de comerlos, no hay razones uregentes para dejar de consumirlos, agregó.

 Por su parte, el Dr. Henry Duval Royal, radiólogo de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, dijo a AP, “lo que más me preocupa es el miedo desproporcionado en relación al riesgo”.

¿Qué medidas tomó el gobierno?

El gobierno central está urgiendo a los gobiernos locales a monitorear los niveles de radiación en los alimentos perecederos, como vegetales y leche, así como en el agua potable, la carne y los huevos.

Los productos contaminados serán sacados del mercado.

 ¿Los alimentos contaminados por encima del nivel oficial son muy peligrosos para la salud?

 No necesariamente. Los estándares establecidos tras la crisis desatada en la planta nuclear Fukushima son sumamente estrictos, con un amplio margen de separación hasta el nivel que puede amenazar realmente la salud.

Los nuevos estándares se basan en las recomendaciones hechas por la Comisión Internacional para la Protección Radiológica, y en estudios sobre los efectos a largo plazo en las personas expuestas a la radiación tanto en Hiroshima como en Nagasaki. 

 “Exceder esos niveles no afecta inmediatamente la salud humana. Pero es mejor mantenerse vigilantes”, aconsejó el profesor Shimo. 

(Texto extraído del artículo para CCN International, «Durante la crisis el miedo grita y los hechos susurran» ,

edition.cnn.com/2011/WORLD/asiapcf/03/19/nuclear.radiophobia , traducido al español por Ángel La Rosa)

Dan Polanski, experto en armas de destrucción masiva, considera que en relación a la crisis nuclear japonesa, actualmente hay exceso de miedo y escasez de hechos.

«Al parecer, estamos programados para reaccionar con miedo frente a lo que no conocemos», explica Polanski, y añade, “En presencia de la radiofobia, la gente oye la palabra ‘radiación’ e inmediatamente imagina lo peor, que todos vamos a morir”. 

¿Cuáles son los hechos sobre el accidente nuclear japonés? Comparemos con Chernobyl.

En la antigua Unión Soviética, el personal que trabajaba en los reactores murió a las pocas semanas. En la fase final de la tragedia nuclear, la radiación alcanzó niveles de 6.000 (seis mil) milisieverts por hora. El nivel más alto en la planta Fukushima Daiichi ha sido de 400 milisieverts por hora, y fue en pleno centro del complejo nuclear.

Según la Asociación Nuclear Mundial, para sufrir malestares por radiactividad se requiere una exposición a 1.000 (mil) milisieverts por hora. Tras una exposición prolongada, los heroicos trabajadores que aun permanecen en la planta de Fukushima podrían enfermarse, dice Polanski, pero no morir. “La vida de los trabajadores no corre peligro. 400 milisieverts es un cifra atemorizante, pero no es en absoluto letal”, explica.

SOBRE LA RADIACIÓN ENCONTRADA EN ALGUNOS ALIMENTOS (POR FAVOR LEER EL SIGUIENTE ARTÍCULO DETALLADAMENTE PARA NO SACAR CONCLUSIONES APRESURADAS Y ERRADAS)   

El Ministerio de Salud de Japón está exhortando a los habitantes de una aldea en la prefectura de Fukushima a que no beban agua corriente porque el domingo se han detectado niveles de material radioactivo más altos. Sin embargo, según el mismo Ministerio, el beberla NO representa ningún riesgo inmediato para la salud. 

Para leer todo el artículo haga click en este enlace: http://www3.nhk.or.jp/nhkworld/spanish/top/news10.html

SOBRE LA TEMPERATURA DE LOS REACTORES

La temperatura superficial de reactores dañados se mantiene por debajo de los 100 grados

El ministro de Defensa de Japón anunció que la temperatura superficial de los 6 reactores de la Central Nuclear Fukushima Número Uno está por debajo de los 100 grados Celsius.

En una conferencia de prensa que ofreció el domingo, el ministro Toshimi Kitazawa afirmó que, según un experto de la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial de Japón, se trata de un dato muy valioso porque el hecho de que la temperatura no llegue a 100 grados confirma la existencia de agua en las fosas de almacenamiento de combustible nuclear usado (…) El ministro de Defensa japonés agregó que lo tranquilizaba saber que la temperatura se había mantenido por debajo de 100 grados durante dos días, lo que seguramente, agregó, tranquilizará también al público.

Para leer todo el artículo haga click aquí: http://www3.nhk.or.jp/nhkworld/spanish/top/news03.html


Por qué me quedo en Japón

marzo 17, 2011
Japón entre cerezos

«Japón entre cerezos, por Ángel La Rosa

Estimados Soleros de Japón, Latinoamérica y el mundo entero,

El pasado 11 de marzo se cumplieron diez años del Gran Tsunami que arrasó la nororiental región de Tohoku en Japón. Hoy queremos rendir homenaje póstumo a las víctimas, y rendir tributo al gran pueblo nipón, que supo sobreponerse a esa desgracia con la perseverancia, la resiliencia y el valor que le son propios. Para ello quisiera compartir con Ustedes una antigua entrada, publicada en marzo de 2011, con motivo de la tragedia. 

Antes que nada, quiero expresar mis más sentidas condolencias a la nación nipona por esta inimaginable desgracia que hoy enluta a su pueblo.

Rezo a diario por el alma de los fallecidos y por sus familiares, y pido a Dios que me proporcione los medios necesarios para ayudarlos en la muy ardua tarea de reconstruir su gran país.

 En el caso específico del gravísimo accidente nuclear, tengo mis motivos para confiar en el gobierno japonés; en lo que sus autoridades informan a sus ciudadanos y a todos quienes vivimos en el archipiélago nipón.

En Japón las cosas funcionan como debe ser. Desde el sistema de recolección y reciclaje de basura, pasando por cualquier trámite público-administrativo, hasta los sistemas de transporte y salud, por nombrar sólo algunas áreas. La cotidianidad de los japoneses, así como la nuestra, transcurre entre la omnipresente eficiencia de sus instituciones públicas.

Respeto y entiendo perfectamente los muy humanos temores que albergan actualmente muchos  hermanos latinoamericanos y extranjeros en general radicados en Japón, especialmente en momentos tan trágicos. Para ellos toda nuestra comprensión y nuestro apoyo. Lo que no se puede tolerar es que alguien desmienta e incluso condene las informaciones gubernamentales – y aliente a otros a hacer lo mismo – sin más argumentos que la supuesta necesidad del gobierno nipón de ocultar la verdad a sus connacionales, para mantener la calma ciudadana; para evitar el pánico, a cualquier precio.

Dudar y temer es una cosa; criticar y atacar sin fundamentos es otra muy distinta.

Me pregunto, les pregunto a quienes temen – más que justificadamente – y sobre todo les pregunto a los agoreros de siempre, que se dedican a sembrar el pánico ya sea por ignorancia o por irresponsabilidad: ¿Es lógico pensar que un gobierno como el japonés esté dispuesto a dejar enfermar y hasta morir a miles o millones de compatriotas, sólo para mantener el orden; que prefiera perjudicar a tantos seres humanos, por varias generaciones, antes que preservar sus vidas, tan necesarias para la reconstrucción y tan valiosas para la preservación de la gran nación nipona?

Si en este instante la radiación es tan letal y está tan extendida por todo el país – como dicen algunos alarmistas – entonces ¿cómo se explica que todos los días recibimos reportes actualizados de personal de prensa (productores, coordinadores, camarógrafos, técnicos, periodistas) transmitiendo in situ desde áreas devastadas por el tsunami, y que se encuentran relativamente próximas al lugar del accidente nuclear; que veamos en esas imágenes cientos de personas, entre sobrevivientes, autoridades locales y rescatistas civiles y militares; que un grupo de más de 100 valientes especialistas aun permanecen en el sitio de los reactores, lidiando con la radiación; que el emperador, el primer ministro, el jefe del gabinete, y demás funcionarios y expertos permanezcan en Tokio, y aparezcan a diario ante las cámaras sin ninguna indumentaria anti-radiación? ¿Es que todos ellos saben que van a morir y simplemente se resignan a su trágico destino, sin contemplar siquiera la más mínima opción de salvarse? No lo creo. Toda esa gente está mucho más cerca que Ustedes y yo de las fuentes informativas; tienen más conocimiento de causa, y actúan en consecuencia.

Nada de lo dicho anteriormente garantiza que la situación no vaya a empeorar, es verdad. Desafortunadamente, es posible que empeore, llegando al punto de que tengamos que evacuar no sólo Tokio y otras grandes urbes del archipiélago, sino incluso el país. Es un escenario que, si bien es poco probable, pudiera presentarse. Hay que decirlo.

Pero aun en el indeseado supuesto caso de que la amenaza radiactiva aumente considerablemente, conduciendo a una evacuación parcial o total, confiamos plenamente en que el gobierno japonés tomará todas las medidas necesarias para informar e instruir oportuna y eficazmente a sus ciudadanos y a nosotros sus huéspedes, sobre cómo proceder de manera rápida, segura y ordenada en una emergencia tan descomunal, con el fin prioritario de proteger nuestras vidas.

Y tengo más razones para quedarme: En los casi 5 años que llevo en tierras niponas, junto a mi amada esposa japonesa y nuestra adorada hija, en general me he sentido a gusto. Es cierto que para mí – así como para un gran número de inmigrantes latinoamericanos y de otras latitudes – la cuestión laboral no ha sido fácil, especialmente tras la crisis financiera. Y en mi caso particular, el hecho de no hablar japonés ha sido un factor importante. Pero aun así, mi familia y yo tenemos la fortuna de vivir en un país que, si bien es de los más “caros” del mundo, es muy moderno, seguro y organizado, con servicios públicos de calidad inmejorable y beneficios sociales importantes. Un país donde, a pesar de que somos una famila sin grandes recursos, vivimos como ciudadanos de primera, disfrutando de incontables ventajas por las que tendría que pagar una fortuna en mi país de origen.

 Y mi motivo más importante: la gente. Lo que más me ha impresionado de Japón en estos 5 años no es ni sus robots, ni sus trenes, ni sus rascacielos, sino el elevadísimo sentido del bien común de sus habitantes. Para ilustrar esto, siempre cuento dos anécdotas que me sucedieron a los pocos días de llegar a Tokio. Un día que pasaba frente al estacionamiento de un centro comercial de mi localidad, me sorprendió ver al personal que controlaba el tránsito de vehículos y personas. Eran dos señores de avanzada edad, impecablemente uniformados y equipados con implementos de seguridad. Sus enérgicos y precisos gestos, acompañados de instrucciones en alta voz, se asemejaban a los del personal aeroportuario que guía a los aviones en tierra.

Pocos días después, mientras caminaba por una calle desolada de mi vecindario, me encontré con una cuadrilla de obreros que realizaba una reparación en la vía. Aparte de los hombres involucrados directamente en el trabajo, había por lo menos otros 4 guiando y protegiendo perfectamente a los transeúntes (en ese momento yo era el único, por cierto). Huelga decir que todos portaban cascos y demás adminículos de protección, como si se tratara de una evacuación masiva de emergencia.

Por no estar acostumbrado a ver tanta mística de trabajo y atención al público en situaciones similares, al principio ambas escenas me parecieron si se quiere exageradas, divertidas. Pero inmediatamente comprendí que eran muestras del proverbial sentido del bienestar colectivo japonés; se repiten a diario en todos los rincones de este cívico y laborioso país. Es el mismo sentido solidario y del deber social que les permite enfrentar esta horrible desgracia con serenidad y orden admirables, en función del bien integral de todos y cada uno de sus conciudadanos.

Esa innata preocupación de los japoneses por el bienestar grupal, me ha hecho sentir muy atendido y protegido aquí, lo que ha contribuido a su vez a mi rápida adaptación a la sociedad nipona. Y esa actitud de cooperación es de una ayuda invaluable en esta tragedia que estamos viviendo.

Por ese civismo sin parangón y otras virtudes como pueblo y nación, los respeto y los admiro tanto. Por ellos, me voy a quedar aquí (y por mi hija, mi esposa, mis suegros, mi cuñado y mis amigos, todos japoneses) ayudándolos en la reconstrucción de este gran país, como expresión de mi genuino aprecio y eterno agradecimiento.

Que Dios bendiga y proteja al pueblo japonés.

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti» 


Información sobre terremoto en Japón

marzo 16, 2011

Estimados lectores,

Antes que nada, queremos expresar nuestras más sentidas palabras de condolencia a nuestros anfitriones japoneses por esta horrible tragedia que hoy enluta a su pueblo. Rezaremos a diario por el alma de los miles de fallecidos y por sus deudores, al tiempo que buscaremos los medios de ayudar a los más afectados y de contribuir con la reconstrucción de este gran país.

Asimismo, en estos momentos trágicos, nos ponemos del lado de nuestros hermanos latinoamericanos y extranjeros en general, radicados en Japón, que se hayan visto afectados por la tragedia. Ya sea porque lamentablemente perdieron a algún ser querido; porque sufrieron algún daño físico o emocional de consideración, o porque simplemente albergan dudas y temores sobre su futuro inmediato. Para ellos nuestra mano amiga, expresada en nuestro apoyo y solidaridad.

A partir de hoy, con el fin de sumarnos a la valiosa labor comunicadora adelantada por otros medios impresos y audiovisuales en español, procuraremos recavar para Ustedes, queridos usuarios, las informaciones tanto noticiosas como orientadoras más relevantes,  para que puedan estar al tanto de los acontecimientos y de las recomendaciones hechas por las autoridades nacionales y locales, y de ese modo puedan tomar decisiones con el conocimiento, la serenidad y la prudencia que demanda una situación tan extremadamente dura para todos nosotros, y así evitar en lo posible caer presas del pánico, ya que la desesperación nos impide pensar y actuar con claridad.  

En ese sentido, a continuación compartimos con Ustedes algunos de los artículos la página de NHK en español:         

http://www3.nhk.or.jp/nhkworld/spanish/top/index.html

Amigos, por favor, cuídense. Vayan con Dios.

SOL, Servicio y Orientación al Latino

«El sol brilla siempre dentro de ti» 


Educación preventiva

febrero 23, 2011

“Qué vergüenza; qué mala fama tenemos por culpa de esos ladrones y asesinos”. Esta  dura sentencia se repite a diario en boca de muchos de nosotros, inmigrantes latinoamericanos, al conocer, a través de los medios informativos sobre hechos criminales y delictivos en general perpetrados por algunos coterráneos antisociales, quienes, al igual que nosotros, hacen vida en el archipiélago nipón.

 Resulta comprensible que nos sintamos defraudados y perjudicados por esos paisanos desadaptados, pero es más importante aun que expresemos compasión y preocupación por su errático proceder, ya que este sólo traerá desgracia a sus vidas, así como a la de sus seres queridos y sus semejantes. En ese sentido, es imperioso que, como miembros de la gran familia latinoamericana, comprometidos con el bienestar de nuestros hermanos y de la sociedad en general, busquemos los medios para transformar nuestro malestar en acciones concretas que nos ayuden a solucionar este gravísimo problema que nos afecta a todos por igual.

 Entre otras iniciativas, sugerimos la realización de foros públicos con la participación de especialistas, para discutir a fondo esta problemática; la consolidación de los centros culturales y deportivos existentes, así como la creación de otros nuevos, con el fin de captar cada vez más personas; el óptimo aprovechamiento de los espacios disponibles en los medios impresos y audiovisuales, mediante campañas de concientización, especialmente para los jóvenes; las visitas periódicas de orientación a los reclusos latinoamericanos, y la verificación de sus condiciones carcelarias; el mantener una conducta ciudadana vigilante ante cualquier señal de irregularidad; y, por supuesto, la incesante labor de educación y supervisión familiar hacia los hijos por parte de los padres.

 Hay argumentos encontrados sobre el posible origen de esas conductas sociales malsanas. Unos sostienen que estas son el producto de la situación de precariedad en la que se encuentran algunos inmigrantes de América Latina en suelo japonés, lo cual les haría mostrar, circunstancialmente, su lado humano y social más bajo. Es decir, la necesidad los haría envilecer. Nosotros, por nuestra parte, mantenemos que los infractores “traen” los problemas de conducta de sus países de origen; de la realidad de corrupción y violencia que envuelve a un amplio segmento de nuestras sociedades latinoamericanas, como consecuencia de una sostenida degradación moral, expresada en el más absoluto irrespeto por la propiedad y por la vida ajenas. “El sentido moral es de gran importancia. Cuando desaparece de una nación, toda la estructura social va hacia el derrumbe”, Alex Carrel.

 Un individuo que crece en un entorno corrompido moralmente, sin referencias éticas sólidas, pudiera creer que comportarse amoralmente – cometiendo actos delictivos, por ejemplo – es normal. Aunque  por otro lado, algunos especialistas plantean que el ser humano tiene la capacidad instintiva de distinguir entre el “bien y el mal”.

 El debate sobre cómo resolver el problema de la criminalidad no es menos complejo. Hay quienes abogan por el recrudecimiento del castigo contra los transgresores, mediante la creación de leyes más severas. Nosotros, en principio, avalamos la existencia de reglas sociales claras y sanciones firmes, con miras a garantizar la seguridad ciudadana. Sin embargo, ponemos el énfasis en la educación integral del individuo, por considerar que esta es el medio más idóneo para formar ciudadanos ejemplares, y, por ende, para erradicar la delincuencia de la sociedad. “Abrid escuelas para cerrar prisiones”, Víctor Hugo.

 Y aunque educar a una sociedad en pleno es una labor en verdad titánica – entre otras razones porque comienza con la muy ardua misión de mejorarnos a nosotros mismos – todos los miembros de la sociedad tenemos el impostergable deber ciudadano de enfrentar ese gran desafío socio-educativo.

 En su mal entendida “viveza latinoamericana”, aquellos hermanos que optan por la delincuencia como modo de vida – incluidos los que delinquen en Japón – creen erróneamente que aprovechándose malamente del sistema y del prójimo vivirán mejor. Pero si logramos poner en manos de nuestra gente, oportunamente, los recursos educativos necesarios, esos hermanos descarriados usarían la proverbial astucia del latinoamericano para vislumbrar que el crimen no paga; que no es un atajo válido al bienestar, y que el amor y el respeto por nosotros mismos y por nuestros semejantes, materializado en una vida recta, es la única senda posible hacia la tan anhelada existencia de felicidad y prosperidad. 

Esta frase de Simón Bolívar, máximo héroe independentista venezolano, y Libertador de 5 naciones americanas, condensa sabiamente la importancia del saber y la rectitud en la vida: «Moral y luces son nuestras primeras necesidades». 

Ángel Rafael La Rosa Milano

«El sol brilla siempre dentro de ti»